VIERNES EFERVESCENTE CON COCKTAIL & CANCIÓN

Aunque cada día tengo más claro que la efervescencia no es la madre de las ciencias, sino que esa es la paciencia, hay momentos en mi terrenal vida que mi indómita alma me pide a gritos quitarme el traje del autocontrol y repartir dosis de incisiva realidad, con la misma candidez que mi manifiesto me alienta a repartir besos a diestro y sinestro.

Porque hoy estoy tan efervescente como la mezcla de componentes químicos de lo más reactivos dispuestos a hacer saltar por los aires el matraz que los acoge.

Y justo hoy, precisamente hoy, cuando la no especialmente hormonada efervescencia rebosa todo mi ser, tengo una mañana de esas con mayor número de tareas a realizar que una normal; porque mis dos mayores terminan el colegio y tienen una fiesta que requiere de indumentaria y logística especial, porque mi pequeño tiene el festival y me tengo que acordar del disfraz y hasta la gomina para el pelo y porque tengo invitados de alta alcurnia a cenar y quiero dejar todo recogido antes de salir (aunque no me importa que se les clave una de las piezas de las construcciones de mi hijos en el trasero, sí me incomoda el hallazgo de un calcetín sucio o una zapatilla con ese olor tan estival que tiene el roquefort).

Y a más, a más, los tres herederos deciden al unísono y unilateralmente, que deben poner el pie en el suelo a las 6 de la mañana, porque esto de predicar tanto que la vida es muy bella, muy corta y hay que aprovecharla al máximo hay que llevarlo a rajatabla y hasta las últimas consecuencias. De nada sirven las rastreras súplicas de una madre efervescente que acaba soltando a gritos la efervescencia y renegando del iluminado momento en el que se impuso como pena la ausencia de televisión en el hogar, lo que les lleva a estar agarrados a mis pantorrillas demandando insospechadas e inoperativas peticiones en momentos críticos.

Así que hoy, querida audiencia, este vino, vasodilatador y relajante donde los haya, va por mí, porque yo lo valgo.

copas de vino

 

Está siendo una semana tan surrealista como el vídeo…

 

2 Comentarios

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  1. nada, por más que busqué, ni un calcetín…

    • entremadridybuenosaires

      23 junio, 2015 — 8:47 am

      Eso es porque andabas cegata con el vino vasodilatador con el que brindamos por la efervescencia 😉
      Calcetines no, pero tres días después apareció una sandalia en el fondo de la caja de los disfraces.
      Estuvo muy divertido y tuvimos de todo! desde el que terminó rendido y completamente dormido a primera hora de la noche, hasta un un show de lo más picantón!
      Para inaugurar la temporada siguiente habrá que hacer otro evento de esta índole!
      Muchos besos querida!

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