Tener un hijo con-don

Hoy se torna un día de esos en los que me gustaría poder afrontar las cosas a la argentina…

Pasarme el día corriendo con los pelos cual Julieta Serrano en mujeres al borde de un ataque de nervios; llegar a casa y comprobar que no tienes cena porque tus retoños están empezando a ingerir de manera tal que eres consciente de que debes recalibrar tu sistema de medida de cantidades; acostarme tarde por escribir en el blog en aras de satisfacer las escasas necesidades de lectura que mis cuatro locos seguidores me profesan en silencio o que a las tres de la mañana tu hijo decida despertarse durante dos horas para recordarte su existencia y su apego hacia la figura materna, no tiene precio. Y si para rizar el rizo además te desvelas, pues ya es el acabose.

julieta serrano 3

Así que cuando a las 6.30 de la mañana la obligación me llamaba y he puesto el pie en el suelo, el único músculo de mi cuerpo que me respondía era la “sinhueso”, ávida ella por soltar algún improperio. Y entonces me sobrevino el deseo de tener la capacidad de respuesta que una argentina en mi pellejo hubiera tenido y habría manifestado de la forma: “y bueeeenoooo qué va a ser. Son cosas que pasan, viste?; Te ponés un poquito de “maquillllaje” (así como pronuncian ellos) y listo, quedaste divina, lista para la nueva “batalllla” querida.

El problema en esta ocasión es que llueve tanto sobre mojado, y el cansancio acumulado es tal, que el poquito de “maquillllaje” tendría que ser una capa del grosor de las mascaras del carnaval de Venecia como poco.

Porque resulta que mi último vástago, ha nacido “con-don”, el de llorar no, berrear. No sé si fruto de ser prematuro, varón o, como mucho me temo, la combinación de ambos… lo que le ha provisto del don de ser un niño condón, vamos, de esos que te hacen no querer tener más. Entre otras cosas y más allá de mis apetencias, mi cuerpo serrano no está en las condiciones de acoger otro miembro más en este nuestro redil, amén de los embarazos que sufro, que no se los deseo ni al peor de mis enemigos. No tengo los treinta y escasos que tenía cuando nació la mayor, ni los treinta y pocos de cuando nació la mediana, ahora tengo unos treinta y tantos que parecen treinta y muchos después del tute que las dos mayores nos han dado y la estocada de este gran maestro en el arte de la manipulación emocional con solo su voz como única arma.

Fue en un momento de estos de sumo cansancio, tras un par de noches toledanas a consecuencia de la floración de los caninos de la mediana, cuando hace ahora dos años nos predicamos al unísono mi querido esposo y yo: -si vamos a tener otro hijo, tiene que ser ya; esto no lo dilatamos más en el tiempo, que cada día que pasa es un día menos de fuerza que tenemos-

Dicho y hecho. Mi psique se asustó tanto que pese a los ovarios vagos que en su día me diagnosticaron (y menos mal que así han sido porque si no me hubiera coronado como la pobladora mayor del reino) fue llegar y besar el santo.

Y si la estacionalidad no fuera eliminada de nuestro modelo de regresión matrimonial y aplicáramos el teorema de la proporcionalidad directa entre llantos, cansancio y edad, sería este el momento en el que nos tocaría idear, al menos, el cuarto, pero en esta ocasión y en un alarde de osadía, me atrevo a decir que ya ni uno más. Y digo de osadía, porque miedo me dan estas cosas por aquello de las dos veces que dije de este agua no beberé… empiezo a hiperventilar…

Me quedo con mis tres dones como tres soles, que con sus llantos y sus gritos no hacen sino marcarme a fuego en el corazón un gran sentimiento de felicidad y grandeza. Lo único que no me vendría mal es tener un poquito de sangre argentina en las venas para afrontarlo con más glamour!

7 Thoughts on “Tener un hijo con-don

  1. Sofía on 22 abril, 2015 at 12:08 am said:

    Eres la única persona que tiene la habilidad de hacer que la maternidad parezca divertida!!

  2. Marieta_bizcocho on 22 abril, 2015 at 9:23 am said:

    Me encanta la decripción en base a modelos matemáticos de la tendencia a tener más hijos!!!!!!!!! Me encanta, se nota tu formación en la más pura de las ciencias!!!!!! Un placer ser una de tus cuatrol locos seguidores!

  3. Una forma de superar el cansancio y los pequeños malos momentos del día a día es el sentido del humor, así que enhorabuena! Todavía me estoy riendo con lo del hijo condón :-p

  4. beatriz on 22 abril, 2015 at 6:24 pm said:

    Pero qué bien escribes prima!!!

  5. Cochú. on 23 abril, 2015 at 11:21 am said:

    El don de ese niño es saber lo que quiere y cómo conseguirlo. Debías estar orgullosa porque, seguro que con ese don, logrará obtener todo lo que se proponga. Muchos besos.

  6. Vicente Alemán Hercilla on 24 abril, 2015 at 8:25 pm said:

    Como dicen por ahí, tienes sombra, sobrina. Honrosa herencia Guervós, sin duda. A tu formación se suma el inolvidable humor de nuestra querida Titi y ello hace una mezcla estupenda. Espero que nuestro “pétit Nicolás” cambie pronto su método expresivo y comience a hablar. Aunque, bien pensado, si adquiere tus habilidades dialécticas y conserva su terne voluntad… !no sé si no será peor!. Un beso fortísimo.

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