LA FIEBRE DEL ORO LÍQUIDO

A mí me crecen los sueños como si los abonara. Menudo vergel atesoro a mis espaldas. Sospecho que mi propensión a acumularlos es deformación hollywoodiense, y lo de hablar tanto de ellos (ver aquí, aquí, aquí, o aquí) puedo elevarlo a categoría de TOC del que no me rehabilito. Destila efluvios de locura absoluta.

Asumida en carnes propias esta afección (la de soñar) del acervo genético de la modernidad, puedo aludir que participaros de mis ensoñaciones como madre es una tarea bastante fácil. Lo difícil es consumarlas. Como dice alguien que desconozco pero no soy yo: antes de morir es fácil tener un hijo, escribir un libro o plantar un árbol, lo difícil es criar al hijo, que lean el libro o mantener vivo el árbol. Y bajo este axioma tan mundano y existencial se ampara el flujo constante y dinámico de mis sueños no sólo por mi mente, sino por mi boca, tan grande como un buzón. Otra cosa muy distinta es verlos cumplidos. Continue Reading →

2017 TIENDE SU MANO

Finalizada la fiebre de las fiestas, me doy cuenta de que sobrevivir a ellas es más fácil de lo que pensaba. No hace falta recurrir a las teorías sobre mecánica de fluidos para tener a mano un caudal de soluciones, tan sólo basta con llevar a la práctica el intimista ejercicio de la desconexión.

No es que esté sufriendo de aridez imaginativa, que también, es que desde que duermo a pierna suelta y me doy, con adicción, a la ficción de las series y al punto, abrazo con menos frecuencia la locura y dejo que la serenidad invada no solo mi cama sino mi cuerpo. Y no sé qué es más peligroso, si terminar atropellada por los conatos de hiperactividad que se tienen por la falta de sueño y el exceso de revoluciones, o lanzarme a bomba a un manantial de calma en el que me dé por ponerme de un místico que ni hable. Ni escriba. Continue Reading →

DOS HEMISFERIOS DE TRADICIONES

Para gustos no sólo los colores, también las tradiciones. Y en esto, mi marido y yo tenemos nuestras diferencias. Por fortuna no son irreconciliables.

A mi marido le gusta la Navidad del hemisferio sur. A mí la del norte. No lo puedo remediar. Prefiero que Papá Noel no sienta la tentación de prodigarse en pantalones cortos y sin mangas exhibiendo sus íntimas extremidades deslucidas por la falta de vitamina D que tienen en el Polo Norte. O de subirse a una tabla de surf para zambullirse de lleno en el verano y sus actividades. Se me ponen los pelos como escarpias. Siempre he pensado que en el trineo tendría los regalos mejor controlados que si los dejaba a merced de las olas. Pero entiendo que la opción de dejarlo equipado con la indumentaria de las nieves no es muy justa para él. Cuando lo veo de esta guisa en las fotos sufro. Continue Reading →

DEL OFICIO AL BENEFICIO DE SER MADRINA

Si ser agraciada con hijos es una de las mayores regalías que la vida, con bastante ayuda de mi marido, ha tenido a bien concederme, ser distinguida con un segundo ahijado tan bonito como el que hace poco ha nacido es un galardón que, más allá de llenarme de orgullo y satisfacción, me llena de amor y vida. En mayúsculas. A mí la llegada de un bebé a este mundo me sobrecoge. Suelo emocionarme hasta la lágrima. Me hace volver a sentir en mis manos el milagro y la maravilla de la vida.  A parte de ayudarme a satisfacer las ansias de bebé que a veces aparecen por las profundidades de mi mente a hurtadillas y con sigilo. Les tengo prohibido exhibirse abiertamente, no vaya a ser que me engañen de nuevo.

Los bebés son un manantial de dulzura. Pequeños seres capaces de incendiar nuestra vida con el caos más enternecedor. Y son grandes maestros a la hora de enseñarnos la importancia de mantener bajo control el incendio con amor del que empalaga. Suelen gritarnos, además, que tengamos cuidado para que el exceso de control no lleve a la extinción. Si una llama prevalece encendida es la garantía de que pueden mantenerse vivas las brasas que calientan de verdad, las de la serenidad que da la felicidad.

Estos seres que conocemos como nuestros hijos tienen el mérito, nada baladí, de darnos friegas de humilde realidad por los cuatro costados. Porque además de tener el monopolio como despertadores oficiales de la más ostentosa blandenguería, tienen la virtuosa capacidad de ponernos en el camino abruptas pruebas que no en pocas ocasiones nos harán desear ser invitados de atrezo de nuestra propia vida, pero que a la larga, si conseguimos superarlas, aunque sea desfondados, tendremos la placidez de haberlo logrado. Sin más código que el manual de supervivencia que cada uno adopta en su casa, lleno de buenas intenciones y exento de evaluaciones. Ni propias ni ajenas. Aquí cada uno sobrevive y busca la felicidad como puede. Continue Reading →

UNA GRAMOLA POR MIS TEMORES Y POR MIS SUEÑOS

Dicen que admitir temores es el primer paso para superarlos. Y yo hoy los vengo a declarar abiertamente, porque mis sueños son míos y mis miedos también. Ergo, con ellos hago lo que quiero. Por eso también los analizo, porque a mí esto de las artes divagatorias me entusiasma.

Veréis, yo invierto bastante de mi desprestigiado tiempo en analizar todo, cumpliendo todos los clichés que me queráis encasquetar. Y mis sueños (que ya dije que son muchos) no iban a ser menos. Los examino a conciencia, como si algún deje Freudiano se escapara a mi control, llegando a intuir que mis sueños suelen estar emparejados con mis temores. De hecho diría que hasta van de la mano. A veces se rozan tanto que les cuesta cederse el paso. Continue Reading →

LEEMOS UN RATO, CON EL GATO GARABATO

Lo de fomentar la lectura entre mis tres vástagos no es tan romántico como yo pensaba. En ninguna de sus vertientes de fomento. Ni la de predicar con el ejemplo, ni la de hacerlo con ellos.

Como buena madre de manual, siempre tendí a idealizar esos momentos. El de leer con ellos, además, lo había asumido como mágico, lleno de paz y armonía, donde el objetivo del incentivo lector se vería acompañado por la posibilidad de compartir momentos únicos  con nuestros hijos; estrechando lazos y abrazos.

Pero tengo tres hijos que a la hora de irse a la cama se alzan como partisanos de la lucha por su derecho a seguir despiertos, viviendo la vida hasta el límite. En esta contienda se apoyan mutuamente. Sin fisuras. Se comprenden y solidarizan ante la penosa sensación que les invade cuando identifican el cuento como el devastador preludio del sueño. El cuento es para ellos el pistoletazo de salida para meternos en harina. De fuerza. De la que mezclada con masa madre sube como la espuma. Continue Reading →

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Deseos, sueños e ilusiones no me faltan (y que no me falten). Ya decía Gabriel García Márquez que la ilusión no se come, pero alimenta. Júbilo el mío cuando caigo en la cuenta de que no es que esté bien alimentada, es que estoy tremendamente ilusionada… Y es que así ando últimamente por esto que llaman vida, henchida de ilusión y satisfacción por estar cumpliendo un sueño aplazado la friolera de siete años. Y medio, para ser exactos.

He fantaseado tanto con este momento que tengo serias dudas de que sea una historia real o una fábula pasajera de mi rasgo de plañidera quejicosa que quiere cambiar el motivo de la queja por uno menos trillado.

No más atmósfera de misterio, estaréis clamando. Continue Reading →

EL RETORNO DE HEIDI

De golpe ha ocurrido lo inevitable. O al menos nos ha parecido que ha sido de sopetón.  Estoy de vuelta. Atrás queda el recuerdo de lo que parecían dos largos meses de verano y se han convertido en una espantada fugaz del tiempo. No sólo el mío. Hoy, escuchando a hurtadillas una conversación entre mis retoñas, he sonreído por empatía cuando mi hija mayor ha utilizado la rapidez con la que han pasado las vacaciones para calmar el desasosiego de su hermana ante lo que pensaba era una eternidad hasta que en menos de un mes se eche los cinco años a cuestas.

Le ha dejado bien clarito, para su tranquilidad, no la mía, que el tiempo vuela. Y por si tenía alguna duda, le ha subrayado que el retorno a nuestra vida cotidiana se va a encargar de hacer que la sensación de rapidez sea mayor. Lo ha soltado así, sin paños calientes. En esta casa la depresión postvacacional se pasa con tratamiento de choque.  No me sorprendería encontrarme una nota con un mensaje secreto de los suyos pidiéndome componerme y adecentarme, no vaya a ser que en esta búsqueda de la rutina tan difícil de lograr, el cambio de  temporada en los armarios me pille con semejante melena de Pantoja. Continue Reading →