LA FIEBRE DEL ORO LÍQUIDO

A mí me crecen los sueños como si los abonara. Menudo vergel atesoro a mis espaldas. Sospecho que mi propensión a acumularlos es deformación hollywoodiense, y lo de hablar tanto de ellos (ver aquí, aquí, aquí, o aquí) puedo elevarlo a categoría de TOC del que no me rehabilito. Destila efluvios de locura absoluta.

Asumida en carnes propias esta afección (la de soñar) del acervo genético de la modernidad, puedo aludir que participaros de mis ensoñaciones como madre es una tarea bastante fácil. Lo difícil es consumarlas. Como dice alguien que desconozco pero no soy yo: antes de morir es fácil tener un hijo, escribir un libro o plantar un árbol, lo difícil es criar al hijo, que lean el libro o mantener vivo el árbol. Y bajo este axioma tan mundano y existencial se ampara el flujo constante y dinámico de mis sueños no sólo por mi mente, sino por mi boca, tan grande como un buzón. Otra cosa muy distinta es verlos cumplidos. Continue Reading →

MARIUCA LA CASTAÑERA Y SUS CUARENTA CASTAÑAS

Los tiempos venideros ya están entre nosotros. Han llegado. Han tomado tierra en un día soleado con temperaturas agradables que consienten a mi intuición apostar por el anhelado fin del invierno. Y es que ese lapso temporal al que todos nos referimos, con el respeto impuesto por el desconocimiento de la lejanía, está hoy mismo tan cerca que me aplasta. Porque los cuarenta, queridos míos, los tengo ahora mismito encima. Con su anguloso cuatro y redondo cero. Juntitos y a mis lomos. Ya no cabe la posibilidad de postergar realidad alguna enunciando “cuando tenga cuarenta…”. Porque ya los tengo. Desde ahora y para siempre. No sé si el día que quiera hacer como Marujita o La Montiel, las que fueran las mayores especialistas en convertir el arte de quitarse años en una progresión geométrica, me arrepentiré de tan plana confesión.

La verdad es que, mirando de reojo hacia mi lomo aún plateado, (porque hasta décadas posteriores no alcanzará el estatus de dorado) esta combinación tan sexy de números me pesa menos de lo que yo creía. De hecho, diría que apenas noto diferencia con el día de ayer, cuando un ligeramente más liviano treinta y nueve era del que mi pellejo colgaba.

Y esto de no notar nada no sé cómo tomármelo. A lo mejor debiera sentir que los cuarenta vienen apareados con un misticismo de esos que buscan la lágrima de alegría, o que van a bordarme a doble pespunte y con hilo grueso la canónica necesidad de hacer una lista con las cosas que he conseguido y las que aún me quedan por cumplir. Pero no, porque los cuarenta, que venían pertrechados para ejercer, no sabían que en mi caso el misticismo y las lágrimas de alegría se acomodaron en mí prematuramente a los treinta y desde entonces andan haciendo de las suyas, con explosiones más que aparatosas cuando las hormonas actúan como maestras de ceremonia.

Así que mis cuarenta aterrizan con vocación de reafirmación. Poca novedad traen debajo del brazo. Continue Reading →

2017 TIENDE SU MANO

Finalizada la fiebre de las fiestas, me doy cuenta de que sobrevivir a ellas es más fácil de lo que pensaba. No hace falta recurrir a las teorías sobre mecánica de fluidos para tener a mano un caudal de soluciones, tan sólo basta con llevar a la práctica el intimista ejercicio de la desconexión.

No es que esté sufriendo de aridez imaginativa, que también, es que desde que duermo a pierna suelta y me doy, con adicción, a la ficción de las series y al punto, abrazo con menos frecuencia la locura y dejo que la serenidad invada no solo mi cama sino mi cuerpo. Y no sé qué es más peligroso, si terminar atropellada por los conatos de hiperactividad que se tienen por la falta de sueño y el exceso de revoluciones, o lanzarme a bomba a un manantial de calma en el que me dé por ponerme de un místico que ni hable. Ni escriba. Continue Reading →

ESTO ES HALLOWEEN (O HOLLYWOOD, QUE PARA EL CASO…)

Para ser un caradura hay que saber, no basta con nacer. Para ser un descarado, también. O ser argentino. Preferiblemente afincado en Argentina. Que esté lo menos desvirtuado posible. Y si no, que escuches el acento y pienses que es de los que se acaba de bajar del avión. Que, como buen argentino, siga siendo virgen a la claridad verbal y se mantenga fiel a la fuerza icónica de la verborrea aduladora. Que sea poco ducho en la práctica de los ejercicios de sinceridad extrema como técnica de acercamiento. Esos con los que sin darnos cuenta logramos como única conquista la descompostura y el desatino. Continue Reading →

SEÑALES

Tengo el ánimo por las nubes. Me falta poco y nada para hacer de mi pasión de madre mi traje de baño del verano. Ese que me cuesta desenfundarme por tener la fortuna de estar todo el día metida de lleno en mi ciénaga pantanosa particular.

Yo que pensaba que con los avatares viscerales de mi hijo había entrado en un agujero negro de los de dimensiones astronómicas y sin salida, resulta que existe un atisbo de posibilidad de que el prodigio de mi criatura me arranque los hábitos de madre catastrofista que lo quiere coronar como una anomalía de la infancia. Puede que de esta no salga tan mal parada como todos los indicios nos hacían presagiar. Continue Reading →

EL AMOR TIENE DOS CARAS

Siento que a veces el romanticismo me desborda. El amor me devora con apetito primigenio; me arroba los sentidos a toneladas y me deja turulata. Siento que a veces me cuesta salir indemne de mi espíritu hollywoodiense. Y siento que esto es lo que tradicionalmente mi abuela parafrasea diciendo “qué tendrá el que se enamora que poco a poco se vuelve idiota y no lo nota”.

Yo, como Bárbara Streisand en la película “El amor tiene dos caras”, sigo conservando mi ingenuidad casi intacta y suelo picar el anzuelo de la ilusión con emoción y devoción. Me dejo hipnotizar por Eros como si de un gran prestidigitador se tratara. Es más, casi se puede decir que lo llamo a gritos, como a la suerte, para que campe a sus anchas por mi interior más afable y se arrellane en la blandura de mi corazón. Continue Reading →

UNA MADRE VENIDA A MENOS

Imagino que si quisiera preservar una imagen de madre sin mácula no escribiría un blog. No me prestaría a contar mis cuitas por muy poderosas que fueran mis inconfesables razones para escribirlo. Me dedicaría a las actividades de prestigio maternal con un silencio monástico tan solo roto por los gritos que se adivinarían desde la antesala de mi armonioso hogar. Porque toda buena madre que se precie está aquejada de tanto amor como histeria. Lo sufra en silencio o lo publique a los cuatro vientos. Continue Reading →

DE LA INSPIRACIÓN A LA ESPIRACIÓN

No hace falta entender la inspiración como algo sobrenatural que azarosamente nos ilumina. No hace falta hacerlo cuando nos roza de cerca. Y no sé a vosotros, pero a mí me abraza cada día. Fuertemente. A cada costado que miro.

Me giro a un lado y tengo en mi mediana la encarnación más viva de la inspiración. Un corazón capaz de sentir con tanta intensidad, incluso lo incierto, que hace temblar los cimientos de la cordura.

El movimiento de su platina melena al viento, su seductora caída de ojos, la sonrisa engatusadora y unos movimientos pausados y medidos hasta la exageración, no pueden enmascarar la artista que lleva dentro. Tiene sobradas cualidades para interpretar a la más desdichada Vivien Leigh o a la más inocentona Doris Day en sus encasillados papeles de rubia coqueta, dinámica y pizpireta cantando sin parar. El último hit de mi estrella particular, que ha llegado incluso a las aulas, es el ideado por su padre como “leitmotiv” para seguir haciendo de mi pequeño un gran hombre: “en el Caribe, ya no hay bibe”. Con soniquete, es una frase muy pegadiza y estimulante. Os lo garantizo. Y ella la voz más sobresaliente de mi terceto. En calidad, alguna que otra duda me asalta; en intensidad, ninguna.

Luego resulta que tan magno “artisteo” de mi descendencia es herencia genética de mi espíritu hollywoodiense… pero en fin… Continue Reading →

FESTEN, LA CELEBRACIÓN

Las excusas son malas o buenas. No suele haber término medio. Pero sí extremos. Hay excusas que son sublimes. Sin ir más lejos, la que voy a utilizar como justificación para haber abandonado mi insigne espacio un tiempo más dilatado del que acostumbro.

Cuenta la leyenda que tener un argentino en casa es, según una de sus expresiones favoritas, como estar de joda todo el día. Son divertidos. No hay duda. Bien lo sabe hasta la publicista más ingeniosa, no quedándole más remedio que sucumbir  ante la irrefutable realidad que les corona como reyes de la comunicación. Tampoco cabe vacilación respecto a su rol de románticos embaucadores capaces de desprestigiar las labores del más convencido Romeo. Ni que decir tiene que son dueños y amos en el arte de celebrar con pompa y boato. Son únicos a la hora de alzar la copa sin desánimo, brindando por todo y por nada. Cualquier excusa es buena para empinar el brazo al son del chin-chin. Verbal, no el procedente del sutil roce entre las copas. No callan ni para eso. Y si compartes mesa con argentinos es preciso estar preparado para afrontar un brindis de surrealismo sin fin. Al menor descuido brindarán hasta por tu abuela, a la que no conocen, pero intuyen sus longevos méritos para ser la protagonista del alzamiento. Continue Reading →

BATIENDO RÉCORDS

Batir récords es una moda incluso más antigua que el propio libro que los acoge. Allá por 1951, una discusión entre cazadores sobre cuál era el ave más rápida de Europa, fue el origen del libro Guinness. Dado que no encontraban ninguna respuesta convincente, Sir Hugh Beaver, en aquella época director de la marca de cerveza irlandesa Guinness, planteó elaborar un libro incluyendo los records más extravagantes que se le pudieran ocurrir. En 1955, la compañía londinense a la que se lo encargó, publicó el primer Libro de los Récords (Guinnes Superlatives), con un resultado de noventa millones de copias en veinte lenguas. Eso sí que es un récord.

Pero batir récords se estila desde que el hombre es hombre y la mujer madre. Ya desde el Paleolítico, cuando abundaban las historias simples pero vigorosas, desde el Australopitecus hasta el Homo Sapiens habían hecho gala de sus propias listas de récords. No solo eso. Seguro lucían en el lugar más digno y privilegiado de la caverna, después de haber sido talladas con esmero.

Hoy en día seguimos fantaseando con nuestras listas de récords particulares, enfrascados en la tarea de alcanzar directos una cúspide desde la que otear el paisaje como si de un cuadro alegórico se tratara.

Ni siquiera yo soy una sana excepción. Continue Reading →