UNA GRAMOLA CON ESPECIAL AROMA

Lo que intuís es cierto. Tengo hordas de seguidores al más puro estilo “Bienvenido Mr Marshall”. Me cuesta ponerlos en orden y concierto. Se amontonan, de momento no se amotinan. Me leen en su remanso. Comentan sin descanso. Aprovechan cualquier oportunidad para conmigo disfrutar. Y yo… sin enterarme…

Mantienen cubierto, con un manto de silencio, lo grato que les resulta formar parte de esta mi privilegiada fracción, a la que recibo con fanfarria y alfombra roja, cada vez que tengo ocasión.

Cuando hace escasos meses la generalidad era aún más silente, unos pocos en solitario se distinguían. Algunos de manera ruidosa, como la mía, que siempre entro como un elefante en una cacharrería. Otros discretos y sencillos, agazapados detrás de un visillo.

Pero los veo y los vigilo y me pregunto, apretando los dientes, si la curiosidad inocente se convertirá en apego permanente.

Mis ojos, tan torpes como entusiastas y a los que les encanta tirar de nostalgia, quieren creer que sí.

Con mi seguidora número 5 sí.

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UNA GRAMOLA DE AGRADECIMIENTO

Sin lugar a dudas, de bien nacido es ser agradecido. Aunque también se puede utilizar la modalidad, el que no agradece, al diablo se parece. Y me apuesto el cuello que se os ha pasado por la cabeza, mujer refranera, mujer puñetera….

Poco tengo de diablo (no así de diabla), y mucho menos me visto de Prada. De puñetería y puntería andamos finas. Dejando la puñetería para otra ocasión, en esta vengo a ser una fina agradecida.

Con este halo de moderna mística que me gasto no engaño a nadie. No soy trendy. Voy sentada en el vagón de cola de las tendencias. Porque soy lenta hasta para eso. Hay quien asegura que hasta dejada. Fatal es la encrucijada.

Pero no voy a negar que soy una seguidora. Una gran seguidora. De esas fieles hasta la eternidad. Una auténtica fan/follower. Si me gusta, lo sigo a ritmo de fusta. No vaya a ser que pierda comba en el asunto. Menudo disgusto. Me entrego en cuerpo y alma, como si de una unión marital se tratara, en lo bueno y en lo malo, a las duras y a las maduras. Me convierto por despose, además de en argentina consorte, en lectora por deporte.

Y eso fue lo que me ocurrió con un dúo de excepción. El que es pieza angular de un terceto espectacular, con una creatividad de abrumar. HelloCreatividad.

Dos chicas que son sonámbulas malabaristas, son las creadoras del blog Sonambulistas, donde demuestran ser unas auténticas artistas. Tan pronto te revelan recetas exquisitas (e incluso aptas para mis escasas dotes culinarias), como te proponen fabulosos planes para hacer con niños, manualidades y trucos mil, historias personales de lo más conmovedoras o unos looks con gran estilo de esos que como buena fan/follower tratarás de instaurar en tu hogar. Solo comentar lo que incluso la terminología ya antes nos decía… el blog se llamaba en sus inicios BEBE ESTILO, lo digo todo y no digo más.

María y Mar, Mar y María, no son como la noche y el día. Aquí me remito a su descripción. Son una pareja de las que embelesan. Y encima van y me invitan a un evento de esos trendy de verdad. De Bugaboo, el carrito con el que sólo han tenido que pasar tres hijos y unos dolores de espalda horribles para darme cuenta de que la ley de la palanca es universal y aplicable a todos los campos. Quien volviera a empezar… yo a mi te traería.

He de confesar que aunque ya me tenían conquistada a estas alturas de la película, una tiene su pequeño corazón y estas cosas ilusionan de mucho a muchísimo.

Así que allí me personé con mis tres hijos.

Tras una entrada triunfal por el photocall, reflejada en una instantánea que nos sacaron en la que yo estoy como con grito de tonadillera, acompañada de un torero y una bailaora y sólo por una vez mi mayor era la más discreta, nos liamos los plásticos protectores al cuerpo y a pintar se ha dicho. Que quieres pintura, toma dos botes; que no tienes brocha, pinta con la mano; que ya han pintado las paredes al efecto, pues píntate tú o al que tienes al lado. Si consigues pintar a un adulto además puntúa doble en la escala artística. Ríete tú de las guerras de barro…

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En contra de lo previsto, mi mayor se mostró dócil y abnegada (renunció incluso a ir a casa de su íntimo amigo). Se dejó llevar por su vertiente más artística y plasmó con decisión más de un digno manchurrón. Siguiendo los imprevistos, la mediana no hizo alarde de su vena artística sino de la melindrosa, que lo de tener las manos un poquito asquerosas parece que es un horror para mi doña col. Le gustó más lanzarse al papel de dinamizadora y controladora del evento, que allí la tuvieron en la entrada casi con el ordenador en mano. Y el tercero y último de la saga llegó, vio y venció. En todo el fango se metió. Con total independencia y meritoria solvencia ¡Cómo lo disfrutó! Eso fue pasión. De la buena.

Como la mía por vosotras.

Hoy mis queridas María y Mar, Mar y María, mi moneda de la gramola va por ustedes. Porque os quiero agradecer lo que me hicisteis merecer. A mi y a los míos.

GRACIAS,

¡Sois las artistas que me pintaron una sonrisa!

Paint a smile on me

Vuestra siempre, hasta la luna y vuelta…

UNA GRAMOLA COSECHA DEL 77

Hoy me vengo a confesar. Me estoy haciendo vieja. De los pies a la cabeza y pasando por mis orejas, donde ahora hasta llevo perlas. Pero no me tiembla el alma al admitirlo. Más bien todo lo contrario. Vivo en el fulgor de mi madurez, al abrigo de la sabiduría que se gana en detrimento de la lozanía.

Muchas son las señales que a diario se encargan de divulgar que me encuentro inmersa en el camino hacia la senectud.

He desarrollado una cierta obsesión por el blanco que antes no tenía. Si bien es cierto que con este color tengo sentimientos encontrados. Lo persigo con desvelo para mi ropero, con lavados a mano y a máquina, y lo rehúyo con orgullo cuando de mi cabeza se trata. He comprobado que aunque la física funciona de verdad, las cosas caen por más variables que la gravedad (la falta de tono influye). Las patas de gallo es algo que va más allá de lo que siempre creí un intermedio entre el ojo de perdíz o el príncipe de gales. Y he comprobado con evidencia empírica que la gordura disminuye considerablemente tales comisuras.

Los intangibles también revelan lo incuestionable.

Juro y perjuro que tengo mayor templanza. Un caballo con brío no tiene ni sombra ni color con uno enloquecido. Algo de capacidad de abstracción he ganado; esa que siempre me faltó y por cuya ausencia nunca veía en diédrica perspectiva. Asumo con total creencia que la paciencia es la madre de las ciencias, e intento predicarlo con mi descendencia. Y compruebo con humildad, que la vida, además del más preciado tesoro, es nuestra mayor debilidad.

Pero si tengo que decir cuál es el principal signo de que me estoy haciendo vieja es que ya me llaman para eventos conmemorativos de nuestra etapa escolar. Veinte años, ahí es “ná” .

Un día, así sin comerlo ni beberlo, te ves sumergida y abducida en un chat de antiguas alumnas cuyo nivel de actividad supera, y con creces, el de esos grupos liderados por entes ociosos capaces de estar pregonando y promocionando toda suerte o infortunio de mensajes. Creo que en nuestro caso los cientos de mensajes comúnmente inabordables en alguna ocasión llegaron a ser miles. Pero es que las historias de la Abuelita Paz dan para eso y más…

No fue suficiente ni siquiera con una noche memorable en la que disfruté del recuerdo de aquellos maravillosos años y de un presente ahora más cercano. Un presente al que miro con complacencia por ver en quien nos hemos convertido.

Tenemos de todo en el grupo, por no faltar, no falta ni una diosa mediática. La publicista más ingeniosa. Jefas de estudio con solera y empaque. Distinguidos miembros de la ONU. Golfistas de primera. Las mejores y más divertidas organizadoras de eventos. Ingenieras y economistas del Estado. Grandes abogadas, algunas de formación y otras además de profesión. Empresarias por convencimiento con niño en el pecho. Decoradoras de grandes firmas. Consultoras. Dentistas y médicas. Químicas y farmacéuticas. Financieras. Expertas nucleares (iniciadas como ingenieras industriales). Las mejores secretarias. Maestras en curar no solo el cuerpo sino el alma a través de la arteterapia. Profesoras de español en una florida nación, la de los tulipanes. Expertas en juguetes, ¡ay lo que yo daría! Y no me voy a olvidar de las amas de casa, porque de verdad que su trabajo acompasa el amor y el día a día de cada casa. Casi me atrevo a decir que es el único caso en el que su trabajo me sobrepasa. Dignas de admiración son. Sin descanso y sin sosiego. Yo con mi trabajo ligeramente lo tengo. Al menos me siento.

Y ya todas pueden decir que incluso conocen a una bloguera con doble tarea, que además, se ha cambiado el nombre. Esto no me lo van a perdonar jamás.

Con todas ellas he vivido y aprendido.

Que en esta vida una de las cosas más importantes es saludar. No hay nada mejor que ser merecedor de una cálida bienvenida. ¡Calidad y caridad emana quien así lo clama!

Que con nuestro vocabulario particular compartimos y mantenemos un rancio abolengo sin igual. Porque para quien no lo sepa o se haya entregado a los brazos de la vulgaridad, siempre se dirá jolines, jopetas o pechugas, entre otras lindezas.

Que una efectivamente tiene que cuidar muy mucho las vergonzosas y vergonzantes cosas que publica, porque te van a rastrear sin piedad. Ojo, que ni la Cía. Aunque entre mis máximas mantengo no decir nunca de este agua no beberé, haré todo lo posible por no poner nunca morritos y mucho menos permitir que me los inmortalicen. Por prescripción estilística, ni en la intimidad.

Que entre los secretos de alcoba aparece Concha Velasco como sólido icono de la maternidad y femineidad incluso más allá del puerperio.

Que en un coro puede haber tantas voces como cantantes. De las guitarras ni hablamos…

Que las lágrimas no son sólo de cocodrilo.

Que en algún momento de nuestras vidas fuimos un poco más contorsionistas. Unas nivel avanzado, otras amateur.

Que el pino voltereta, con sangre entra.

Que entonces sí se hacían manualidades de verdad. Fuimos auténticas visionarias de la tecnología con los avances previos de la pretecnología.

Que mi complejo de Electra mal resuelto está completamente fundado y compruebo, con regocijo y agrado, que mi progenitor conserva su pequeño club de fans, que incluso ha evolucionado y ahora está capitaneado por una de ellas, cuya hija ha llegado a llamarle abuelo.

Y lo más sorprendente para mí ha sido ser conocedora de esta no doble, sino triple vida mía como vendedora del Springfield, posición de la que en breve voy a promocionar hasta vendedora de saltos de cama en Woman Secret.

Queridas mías, hoy mi moneda de la gramola va por todas y cada una de nosotras. Por lo que fuimos, por lo que somos y por lo que seremos, unas grandes personas ante todo.

And we said
This has only just begun
In the end
Time forever favors the Young

Que se lo digan a la Doctora Berenguer…

PRIMERA GRAMOLA TRANSATLÁNTICA

A la mujer, con o sin lazos, se la conoce por sus zapatos.

Aquí, y al otro lado del océano…

Un par de Converse rosas dicen lo que antes de su aparición predije, que una alma estilosa sería, la que descubrí un veraniego día.

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Ese día, querida mía, en el que tu helado de dulce de leche me cautivó por visión, que no por degustación. Reitero mi poca predilección por tan dulce sabor.

No sólo era un helado que venía directo de Argentina, sino que aparecía entre fotos divinas, las que bajo los #hashtags de HelloCreatividad van a hacer Instagram estallar.

Y tú, entre todas las followers, eres de las de gran mérito, porque la climatología de diferentes hemisferios te obliga a desarrollar un gran ingenio.

Porque te gusta tomar el té con medias lunas y levantar los pies hasta la luna.

Porque te gustan las velas que dejan rico aroma y estela.

Y despeinada vives feliz, con gran filosofía de vida que alegra tu rutina.

El aroma a perfume y flores no enmascara el que también a bebés y galletas emanas.

Jugando al “tatetí” estarías, desde un desayuno slow hasta el siguiente día, cuando una ducha de invierno refrescaría lo que aquí más bien nos acaloraría.

A veces una selva negra te pides y no te importa servirla en platos infantiles. Otras veces incondicional del bizcocho eres para disfrutar con las amigas más fieles.

Adoras las estaciones de trenes, de esos que suben y suben y te llevan hasta las nubes.

Y como te encantan las sorpresas (incluso las de artistas que paredes pintan) hoy he querido agradecerte lo que creativamente te mereces.

Instagram es una gran fuente de descubrimientos…

Hoy mi moneda de la gramola cruza por primera vez el Atlántico y va por ti, querida Constanza, porque lo tuyo es constancia!

Me llamas desde la oscuridad (un gran océano que nos separa) y me sacas a la luz….

…. You called me out from the dark, and brought me into the light….

 

¡Gracias siempre, por estar ahí!

 

UNA ILUSTRE GRAMOLA

No suelo meter dos entradas seguidas de La Gramola, pero creo que la ocasión lo merece.

Hace ya un año y pico, leyendo uno de los blogs más mediáticos entre cualquier grupo de madres que se precie, descubrí el que puedo asegurar es para mí uno de los mejores blogs que he leído nunca y me aventuro a predecir que pocos le harán sombra.

Recuerdo ese verano en mi querida ciénaga. En mi memoria sigue intacta una de esas caniculares siestas que nos procura mi amada tierra y en las que ya no sabes ni qué postura adoptar para ventilar. Un momento de esos de inolvidable bochorno en el que ella entró por mi ventana como una brisa fresca dispuesta a apaciguar los acaloramientos que por número de hijos a mí también me acompañaban. Era la brisa fresca que salía cuando abrí su nevera

Nunca imaginé cuando sobre su enlacé pinché que tanta dicha (y adicción) me traería.

Aunque sin venia, en su espacio me colé y ahí bien amarradita me quedé.

No es su ironía, ni su sarcasmo; ni su sinceridad, ni donosura; ni sus exquisitas dotes literarias que convierten a una ingeniera de cualificación, contadora de profesión, lectora por religión y madre por devoción, en una diosa del olimpo de la madresfera.

Ni tan siquiera son sus cinco rubias de porte alemán, ni las aventuras y desventuras que le hacen pasar. Ni el Padre Tigre que tanto le incita a desahogar.

No es esa bucólica e instagrameable granja en la que vive, donde la versatilidad es el principio de la felicidad.

Es toda ella en sí misma, porque no hay otra igual.

Y cuando me las prometía felices porque cada día que pasaba de mi dulce espera era uno menos para que el ansiado post llegara, una noticia me pulverizó y hecha añicos me dejó. Llegó el nunca imaginado luctuoso día en que nos comunicaría que nos abandonaría. Así, sin previo aviso ni atisbo de intuición.

No entro en razones que son de corazones, pero desde ese día ya nada es lo mismo, ni es igual. Me afloran arroyos de lágrimas por lo que la voy a extrañar ¿Quién va ahora a verbalizar mi mismo penar y disfrutar?

No quería dejar pasar una moneda especial para una ilustre del “ciberlugar”.

Porque como dice la canción,

Yo iba siguiendo la multitud …. Y miré a todos lados y allí ibas tú…

Esta moneda hoy va por ti, Madre Tigre! Mis mejores deseos para toda la Familia Tigre!

Siempre tuya…

GRAMOLA CON “E”

Hoy me hago eco de un pasado hollywoodiense al más puro estilo Sofía Petrillo, madre de Dorothy en la ochentera serie las “chicas de oro”. Sicilia, 1940… parece que fue ayer, pero fue casi entonces, el año en el que me llevé la primera en la frente al terminar estudiando una carrera que había perjurado no hacer. Una carrera universitaria que no sólo marcó mi actual profesión, sino mi condición, la de argentina consorte madre de familia numerosa.

Como si de un silogismo se tratara o tratase, la primera proposición alude a mi categoría de alumna a la par que compañera y amiga; la segunda a la amplitud de los círculos de amistad de mis propios círculos y la tercera de cómo yo entablé amistad con los círculos que eran de las de mi círculo. Dicho de otra forma, los amigos de mis amigas son mis amigos… y al menos uno más que amigo, puesto que es mi marido.

Pero antes de llevarme la segunda en la frente, convirtiéndome por despose en argentina consorte, tuve unos años de soltería que igualmente han quedado para siempre marcados en mi memoria.

Portugal, Marbella e Ibiza, por este orden, culminaron una etapa de exacerbada exaltación de la amistad, en la que tres amigas del montón estrecharon lazos a base de rayo cósmico y surrealismo supino. Y doy gracias a la vida no sólo por aquel año, del que solo hablaré en presencia de mi abogado, sino por las semejantes a las que me arrimó, que a día de hoy continúan teniendo un lugar privilegiado en mi corazón.

Dos son ellas, para mí las más bellas, no sólo de frente y de espaldas, sino de alma. Mi e-Alma, porque ambas dos comparten la inicial de su nombre angelical. Eva y Elena son, y por siempre serán, estandarte de amistad.

La una por guapa, diligente y espabilada, que renació de la noche a la mañana el día que del caballo se cayó y no precisamente sentadita se quedó, sino que se pegó un tantarantán en la cabeza que casi la deja tiesa. Y dicen las viejas que de un golpe en la cabeza o te quedas tonta o ganas listeza. Con ambiciones por montera, terminó siendo una estrella en el olimpo de la inteligencia, que a día de hoy sólo le falta encontrar una órbita con un planeta estable en torno al que girar.

La otra por ser tan alta y guapa como cariñosa y despistada. Agradecida toda la vida estaré que por su tímida compañía decidió llevarme de carabina hacia el viaje de mi vida. No importa cuántas vueltas perdida con ella des, ni que no la veas en todo un mes, ni tan siquiera que la intentes llamar y jamás la puedas localizar, lo que importa de verdad, y nadie me lo podrá negar, es que es una mujer de bandera, con flexibles posaderas capaces de alumbrar tres criaturas de notable envergadura como si de uno de sus despistes se tratara… hala, dos empujones y listo. Ahí van cuatro kilos y pico.

Y mis dos amigas de verdad, son divertidas como las que más, con las que me río y carcajeo todo un día entero. Sólo los astros sabrán cuándo nos dejarán volver a disfrutar de una jarana de verdad. De esas que al recordar solo puedo considerar que NUNCA malgasté mi tiempo formando parte de este gran terceto.

Hoy mi moneda de la gramola va por vosotras, porque me siento afortunada de teneros y quereros como os quiero.

THE LAST VIERNES CON COCKTAIL&CANCIÓN

Hoy, primer viernes en el que escribo en el blog después de la pausa del verano, y paradojas de la vida, va a ser el último viernes con cocktail&canción. Esta sección pasará a llamarse “La Gramola”, en honor a un programa de radio que escuchaba en mi época de estudiante nocturna. Os descubriré música, os la dedicaré, me deleitaré con ello, pero sin seguir un patrón de obligatoriedad semanal y sí sentimental, es decir, cuando el corazón y el cuerpo me lo pidan. Igual que con el resto de entradas.

Mi querido blog, cómo te quiero, qué orgullosa me siento, pero como dice la canción:

I promised I’d be there but you don’t make it easy
Loving you, loving you it’s too hard
All I do it’s not enough
Loving you, loving you leaves me hurt

Así que curso nuevo, vida nueva, una vida de edición por devoción y no por autoimposición.

La vida blogueril de una mujer trabajadora y madre de familia numerosa sigue la tendencia evolutiva de la madurez… ese estado en el que prima la calidad frente a la cantidad…

Desde una vida plena y madura… ¡chin-chin!….

¡Hasta dentro de muy pronto, que tengo reservada publicación! 😉

UN VIERNES CON COCKTAIL&CANCIÓN DE SORPRENDENTES DESCUBRIMIENTOS

La infancia es una de las etapas de la vida en la que más descubrimientos hacemos. Descubrimos nuevos sabores, nuevas texturas, nuevas palabras, nuevas emociones… cualquier novedad nos va nutriendo por dentro y por fuera. Es el punto de partida de la larga, y tan pronto sinuosa como “maraBillosa”, carrera del aprendizaje por descubrimiento.

Como si aún fuera una niña (soy tan sólo una jovenzuela) con ella sigo aprendiendo por descubrimientos, que no cesan de provocar en mí la mayor de las sorpresas. Todos los días cuando abro su blog estoy expectante por saber con qué “maraBilla” me sorprenderá.

Porque así es ella, Ara, cuerpo y alma del blog Lila&Cloe y una mente apasionadamente curiosa, que sin creerse talentosa no puede rebosar mayor genialidad. La misma con la que estas frases presiden y presentan su increíble a la par que bonito espacio, en el que ha definido el nuevo concepto de “maraBilla” bajo la perspectiva de un alma creativa con un estilo que me fascina y cautiva.

Tan pronto te descubre restaurantes “maraBillosos”, música de lo más especial para cualquier oído, vídeos increíbles de gente “maraBillosa”, complementos o moda con un estilo como no es posible más, delicatessens donde las haya, proyectos “maraBillosos”, decoraciones o diseños increíbles y un sinfín de curiosidades más que una vez descubiertas te das cuenta que aunque puedas vivir sin ellas, no vas a quererlo hacer.

lilandcloe

 

Así que hoy, “maraBillosa” Ara, mi cocktail&canción de hoy viernes van por ti, querida. Para que tu capacidad de sorprendenderme siga intacta y tienda a infinito como hasta ahora. No nos prives de tu espacio, que enriquece la blogosfera con cosas “maraBillosas”.

¡Brindo con una elegante y sofisticada, como tú, copa de Martini!

martini

¡Sólo tú sabes ser así de única!

LA FIDELIDAD HOY ES NÚMERO PAR EN NUESTRO VIERNES CON COCKTAIL&CANCIÓN

Woke up this morning feeling fine
There’s something special on my mind
Oh yeah, something tells me I’m into something good

Hay mañanas en las que me levanto y, como dice la canción, me siento bien; algo me dice que estoy metida en algo bueno… porque sé positivamente que ellas están ahí, así me lo manifiestan, con timidez y mesura.

Nuestro corazón no es sólo intrínsecamente internacional por los miembros de nuestra familia, sino también por los que nos rodean. Entre Madrid y Buenos Aires hacemos escala en dos familias cuyos corazones se encuentran a caballo entre Madrid y Panamá, la primera, y Valencia y México la segunda, en la que además cambian de residencia entre EEUU, Madrid y Sevilla.

Refiriéndonos al primero de los clanes, Marta (conocida como Pano) es madrileña de nacimiento y canaria de corazón. Está casada con un piloto cuyo carácter sureño le lleva a tener afinidad con el mío (me refiero a mi esposo, no mi carácter sureño, del que sólo hago gala por ser una tortuga). En ella se ve materializada la expresión que todas las personalidades de las generaciones de nuestras abuelas ensalzaban, de verano en verano, como la mejor de las cualidades y características personales: “¡anda, cómo ha crecido la niña! ¡Qué alta y que guapa está! Así es Marta, tan alta como guapa y con una simpatía y naturalidad que le hacen llevarse de calle cada corazón internacional con el que topa. Porque otra cosa no, pero desde la cuna mama la internacionalidad como quien veranea cada año en un puerto.

Y como ella es tan alta y tan guapa y una mujer con arrojo donde los haya, ya se ha encargado muy mucho de adiestrar a sus genes para que fueran dominadores a la hora de moldear su descendencia, lo que ha originado tres varones de guapura supina que en unos años les convertirá en auténticos conquistadores.

Nuestra segunda familia de hoy se encuentra capitaneada por mi querida Amparo, casada con un mexicano, que como mi argentino, tuvo la gran suerte de sentar base en la madre patria abducido por la dulzura personificada de esta gran mujer. Además de contaros que son guapos, simpáticos y un añadido sinfín de calificativos estupendos, si os tuviera que decir algo característico de ellos es que, teniendo muchas cosas en común con nosotros, la más representativa es que han tenido la boda más bonita a la que he asistido nunca como invitada y no parte implicada. Su internacional corazón está ocupado por dos morenos lindos, relindos y graciosos a más no poder.

En ocasiones he comentado cuán maravilloso es el azar, que también quiso poner a esta especial pareja en nuestro camino para dejarnos experimentar lo que es el fiel reflejo de la propia realidad y la identificación personal.

Con vosotras y vuestros ánimos y comentarios, mis fieles seguidoras, los días que escribo en mi querido espacio me levanto sonriendo y pensando que las señales me dicen que me he metido en algo bueno con esta tarea.

Porque sigamos compartiendo nuestras realidades, diferentes pero tan cercanas a veces. ¡Brindemos por los sentimientos compartidos, con nuestros corazones internacionales, con una chicha panameña y un tequila mexicano en la mano!

chicha y tequila

¡La energía positiva que transmite esta canción es la que me llega desde vuestras aportaciones! ¡Va por ustedes!

VIERNES EFERVESCENTE CON COCKTAIL & CANCIÓN

Aunque cada día tengo más claro que la efervescencia no es la madre de las ciencias, sino que esa es la paciencia, hay momentos en mi terrenal vida que mi indómita alma me pide a gritos quitarme el traje del autocontrol y repartir dosis de incisiva realidad, con la misma candidez que mi manifiesto me alienta a repartir besos a diestro y sinestro.

Porque hoy estoy tan efervescente como la mezcla de componentes químicos de lo más reactivos dispuestos a hacer saltar por los aires el matraz que los acoge.

Y justo hoy, precisamente hoy, cuando la no especialmente hormonada efervescencia rebosa todo mi ser, tengo una mañana de esas con mayor número de tareas a realizar que una normal; porque mis dos mayores terminan el colegio y tienen una fiesta que requiere de indumentaria y logística especial, porque mi pequeño tiene el festival y me tengo que acordar del disfraz y hasta la gomina para el pelo y porque tengo invitados de alta alcurnia a cenar y quiero dejar todo recogido antes de salir (aunque no me importa que se les clave una de las piezas de las construcciones de mi hijos en el trasero, sí me incomoda el hallazgo de un calcetín sucio o una zapatilla con ese olor tan estival que tiene el roquefort).

Y a más, a más, los tres herederos deciden al unísono y unilateralmente, que deben poner el pie en el suelo a las 6 de la mañana, porque esto de predicar tanto que la vida es muy bella, muy corta y hay que aprovecharla al máximo hay que llevarlo a rajatabla y hasta las últimas consecuencias. De nada sirven las rastreras súplicas de una madre efervescente que acaba soltando a gritos la efervescencia y renegando del iluminado momento en el que se impuso como pena la ausencia de televisión en el hogar, lo que les lleva a estar agarrados a mis pantorrillas demandando insospechadas e inoperativas peticiones en momentos críticos.

Así que hoy, querida audiencia, este vino, vasodilatador y relajante donde los haya, va por mí, porque yo lo valgo.

copas de vino

 

Está siendo una semana tan surrealista como el vídeo…