LA FIEBRE DEL ORO LÍQUIDO

A mí me crecen los sueños como si los abonara. Menudo vergel atesoro a mis espaldas. Sospecho que mi propensión a acumularlos es deformación hollywoodiense, y lo de hablar tanto de ellos (ver aquí, aquí, aquí, o aquí) puedo elevarlo a categoría de TOC del que no me rehabilito. Destila efluvios de locura absoluta.

Asumida en carnes propias esta afección (la de soñar) del acervo genético de la modernidad, puedo aludir que participaros de mis ensoñaciones como madre es una tarea bastante fácil. Lo difícil es consumarlas. Como dice alguien que desconozco pero no soy yo: antes de morir es fácil tener un hijo, escribir un libro o plantar un árbol, lo difícil es criar al hijo, que lean el libro o mantener vivo el árbol. Y bajo este axioma tan mundano y existencial se ampara el flujo constante y dinámico de mis sueños no sólo por mi mente, sino por mi boca, tan grande como un buzón. Otra cosa muy distinta es verlos cumplidos. Continue Reading →

HEMISFERIOS: NO SOS VOS, SOY YO ¿HABLAMOS REALMENTE EL MISMO IDIOMA?

Antes de casarme, la voz de la experiencia me recomendó velar por una comunicación fluida en la pareja. Lo hizo recordándome que la interpretación de los sonidos emitidos varía radicalmente en función de si el receptor de las ondas acústicas es mujer u hombre. Y con el tiempo comprobé, además, que se olvidó de añadir un pequeño detalle: si mi marido era argentino, pese a hablar el mismo idioma, los problemas de comunicación no vendrían solo de la mano de nuestros diferentes sexos, sino de nuestra nacionalidad. Así que no sólo tuve que asumir con aperturista resignación que en el arte del lenguaje de las indirectas (ya sean materiales, corporales, gesticulares o cualquiera de las dimensiones donde la grandeza de la sutileza tenga cabida) no tenía demasiado recorrido, sino que por supervivencia en la cadena trófica del matrimonio, cada uno de nosotros tendría que aprender un tercer idioma. Mi marido español  y yo argentino.

Digamos que para esto de los idiomas no soy especialmente ducha. En realidad no lo soy nada. La Rae me persigue sin piedad. Por eso cuesta poco adivinar la ingente cantidad de tiempo invertido por mi parte en conseguir dejar de segregar indignación al reconocer que, para mí, depositar una bombilla fundida en la encimera de la cocina  evoca, claramente, la necesidad de comprar una nueva y cambiarla y, para otro, sin embargo, evoca mi querencia a acumular cosas inservibles. Igual que me sigue costando entender que la petición “más despacio por favor”, cuando estamos viendo la televisión, no significa que ponga a cámara lenta el programa en cuestión, sino que baje el volumen. (Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino, digo con el volumen del sonido).

A despecho de tanta bombilla sin cambiar y por no terminar ni sordos ni a oscuras, hay que continuar desatascando las vías de comunicación en todas sus vertientes; no por nada, sino porque el lado oscuro es la perdición y no quiero ni incentivar más mi encomiable mala fama, ni ser agraciada con un cuarto hijo. Entre indirecta convertida en directa y palabra argentina va, expresión española viene, seguimos vigorizando los pilares de nuestra comunicación, una tarea en la que estaremos inmersos de por vida como si de trasiegos burocráticos se tratara.

Quizás poco a poco os vayamos descubriendo todo un mundo de sensaciones con esto de las diferencias en las expresiones.

Constanza empieza hoy con una buena ristra. Continue Reading →

DOS HEMISFERIOS DE TRADICIONES

Para gustos no sólo los colores, también las tradiciones. Y en esto, mi marido y yo tenemos nuestras diferencias. Por fortuna no son irreconciliables.

A mi marido le gusta la Navidad del hemisferio sur. A mí la del norte. No lo puedo remediar. Prefiero que Papá Noel no sienta la tentación de prodigarse en pantalones cortos y sin mangas exhibiendo sus íntimas extremidades deslucidas por la falta de vitamina D que tienen en el Polo Norte. O de subirse a una tabla de surf para zambullirse de lleno en el verano y sus actividades. Se me ponen los pelos como escarpias. Siempre he pensado que en el trineo tendría los regalos mejor controlados que si los dejaba a merced de las olas. Pero entiendo que la opción de dejarlo equipado con la indumentaria de las nieves no es muy justa para él. Cuando lo veo de esta guisa en las fotos sufro. Continue Reading →

LEEMOS UN RATO, CON EL GATO GARABATO

Lo de fomentar la lectura entre mis tres vástagos no es tan romántico como yo pensaba. En ninguna de sus vertientes de fomento. Ni la de predicar con el ejemplo, ni la de hacerlo con ellos.

Como buena madre de manual, siempre tendí a idealizar esos momentos. El de leer con ellos, además, lo había asumido como mágico, lleno de paz y armonía, donde el objetivo del incentivo lector se vería acompañado por la posibilidad de compartir momentos únicos  con nuestros hijos; estrechando lazos y abrazos.

Pero tengo tres hijos que a la hora de irse a la cama se alzan como partisanos de la lucha por su derecho a seguir despiertos, viviendo la vida hasta el límite. En esta contienda se apoyan mutuamente. Sin fisuras. Se comprenden y solidarizan ante la penosa sensación que les invade cuando identifican el cuento como el devastador preludio del sueño. El cuento es para ellos el pistoletazo de salida para meternos en harina. De fuerza. De la que mezclada con masa madre sube como la espuma. Continue Reading →

ESTO ES HALLOWEEN (O HOLLYWOOD, QUE PARA EL CASO…)

Para ser un caradura hay que saber, no basta con nacer. Para ser un descarado, también. O ser argentino. Preferiblemente afincado en Argentina. Que esté lo menos desvirtuado posible. Y si no, que escuches el acento y pienses que es de los que se acaba de bajar del avión. Que, como buen argentino, siga siendo virgen a la claridad verbal y se mantenga fiel a la fuerza icónica de la verborrea aduladora. Que sea poco ducho en la práctica de los ejercicios de sinceridad extrema como técnica de acercamiento. Esos con los que sin darnos cuenta logramos como única conquista la descompostura y el desatino. Continue Reading →

HEMISFERIOS: ¿CASAMIENTO SINÓNIMO DE BODA?

Lo mío fue una boda al uso en un contexto typical Spanish y con las tendencias del momento, que poco y nada tenían que ver con las de ahora (por lo menos aquí en España). Quizás sea una prueba más de lo rápido que pasa el tiempo y de cómo lo acompaño. Las wedding planners ni siquiera sé si existían. El eucalipto, la paniculata y la lavanda no eran el imprescindible en los arreglos florales. No había rincones Instagram donde poderte retratar con marcos, letreros, motos o bicicletas, maletas vintage o caravanas street style. La expresión #hashtag no consigo imaginarme a qué me hubiera sonado. Nada, ni aunque quiera ser ingeniosa. Los tocados y las pamelas eran casi exclusividad de Ascot. Bebíamos copas con la solera y la tradición de siempre. No era una época de exaltación de la ginebra (dos videos muy ilustrativos al respecto; video 1 y video 2) ni de brebajes depurativos con sabores singulares como el agua de coco, moras, cintronella, jengibre o, el no va más entre los foodies, el agua de abedul o birch wáter ¡Chúpate esa!

Las fotos las hacían el fotógrafo oficial, algún amigo o miembro de la familia un poco más aficionado al tema y aquel que había cargado con una cámara digital compacta de las que entonces estaban en boga y con las que ahora juegan nuestros hijos. Los móviles, desde luego, no eran aparatos pensados para ser cámaras. De hecho, la máxima aspiración era conseguir un terminal lo más pequeño posible.

Con el paso del tiempo no sólo he ido viendo la evolución que han seguido las tendencias nupciales en España sino que me he ido enterando de cuáles son las costumbres clásicas de Argentina. Y sé positivamente que una de ellas me costaría asumirla con dignidad. Sólo puedo adelantar que yo dejo volar mi imaginación, pero mi cuerpo, poco. Lo de mi miedo a volar cabe entenderlo en el sentido más purista de la expresión.

Para que también vosotros os podáis enterar de cómo es una boda típica argentina y cuáles son las grandes diferencias y similitudes con España, Constanza os lo va a contar. Continue Reading →

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Deseos, sueños e ilusiones no me faltan (y que no me falten). Ya decía Gabriel García Márquez que la ilusión no se come, pero alimenta. Júbilo el mío cuando caigo en la cuenta de que no es que esté bien alimentada, es que estoy tremendamente ilusionada… Y es que así ando últimamente por esto que llaman vida, henchida de ilusión y satisfacción por estar cumpliendo un sueño aplazado la friolera de siete años. Y medio, para ser exactos.

He fantaseado tanto con este momento que tengo serias dudas de que sea una historia real o una fábula pasajera de mi rasgo de plañidera quejicosa que quiere cambiar el motivo de la queja por uno menos trillado.

No más atmósfera de misterio, estaréis clamando. Continue Reading →

HEMISFERIOS: ALTA EN EL CIELO

Hoy estáis de suerte. Por fin se ha podido materializar una idea que llevaba tiempo queriendo hacer.  Aunque estemos en la recta final del curso y, por lo tanto, casi en la recta final de publicaciones en mi espacio, voy a inaugurar una sección nueva en mi blog de moderna.

Siempre tuve claro el nombre. Lo que no se me revelaba tan cristalino era el contenido.

Uno de los principales nutrientes del blog, amén de mis anécdotas, gustos,  opiniones y canciones que me fascinan, son las diferencias entre España y Argentina. No en vano, el nombre “Entre Madrid y Buenos Aires”  trata, en esencia, de reflejar la existencia de esos contrastes.

De muchos de ellos soy superficial conocedora. No vivir en Argentina y tener un marido que mal que le pese se españoliza a pasos agigantados, convierte en inevitable una asistencia técnica.

El verano pasado ella apareció en escena y a partir de una serie de acontecimientos ocurridos a lo largo del año, tuve claro que ella sería un vínculo fabuloso para poder iniciar la colaboración que estaba buscando.

Hoy inauguramos HEMISFERIOS, una sección donde Constanza nos ayudará a descubrir marcados contrastes entre ambos países.

El primer tema elegido para aparecer en Hemisferios siempre me ha llamado mucho la atención, quizás, sobre todo, porque allí no tenga en absoluto connotación política. Por si aún no os habíais dado cuenta, la política aquí no tiene cabida. Sólo hablamos de usos y costumbres.

Justo esta semana, el día 20 de Junio, fue en Argentina el día de la bandera. Nos pareció una semana muy apropósito para hablar de esta tradición argentina que desde hace tiempo se estila.

Os dejo con Constanza en Hemisferios: alta en el cielo. Continue Reading →

FESTEN, LA CELEBRACIÓN

Las excusas son malas o buenas. No suele haber término medio. Pero sí extremos. Hay excusas que son sublimes. Sin ir más lejos, la que voy a utilizar como justificación para haber abandonado mi insigne espacio un tiempo más dilatado del que acostumbro.

Cuenta la leyenda que tener un argentino en casa es, según una de sus expresiones favoritas, como estar de joda todo el día. Son divertidos. No hay duda. Bien lo sabe hasta la publicista más ingeniosa, no quedándole más remedio que sucumbir  ante la irrefutable realidad que les corona como reyes de la comunicación. Tampoco cabe vacilación respecto a su rol de románticos embaucadores capaces de desprestigiar las labores del más convencido Romeo. Ni que decir tiene que son dueños y amos en el arte de celebrar con pompa y boato. Son únicos a la hora de alzar la copa sin desánimo, brindando por todo y por nada. Cualquier excusa es buena para empinar el brazo al son del chin-chin. Verbal, no el procedente del sutil roce entre las copas. No callan ni para eso. Y si compartes mesa con argentinos es preciso estar preparado para afrontar un brindis de surrealismo sin fin. Al menor descuido brindarán hasta por tu abuela, a la que no conocen, pero intuyen sus longevos méritos para ser la protagonista del alzamiento. Continue Reading →

UNA GRAMOLA POR LOS CAMBIOS

No os preguntaré si habéis echado en falta mi cita la semana pasada, por si acaso la respuesta avala mi teoría sobre que, en ocasiones, la sinceridad está sobrevalorada.

Vuelvo hoy para hablaros de cambios, y más concretamente de la adaptación a ellos. Continue Reading →