LA CUESTA DE ENERO

La cuesta de enero, además de tener magnitud en términos económicos tiene su propia medida en términos psicológicos. Ambas dos terribles escalas son. Muestran como evidente lo que cuesta reponerse. A mí ,en particular, mucho, que en estas fechas tengo el bolsillo roto y no hago más que tirar de mi excusa de austeridad para comprar en las rebajas ropa infantil para el año que viene. Teniendo en cuenta además que el pobre bolsillo ya estaba bastante maltrecho después de las Navidades, en enero el agujero termina con envergadura de socavón de altura.

De los desajustes psicológicos nos cuesta igualmente recuperarnos. Pero en este caso cada uno tiene su propia saca que enderezar, no como en el otro, que solo hay una, común y familiar.

Por orden.

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