EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Deseos, sueños e ilusiones no me faltan (y que no me falten). Ya decía Gabriel García Márquez que la ilusión no se come, pero alimenta. Júbilo el mío cuando caigo en la cuenta de que no es que esté bien alimentada, es que estoy tremendamente ilusionada… Y es que así ando últimamente por esto que llaman vida, henchida de ilusión y satisfacción por estar cumpliendo un sueño aplazado la friolera de siete años. Y medio, para ser exactos.

He fantaseado tanto con este momento que tengo serias dudas de que sea una historia real o una fábula pasajera de mi rasgo de plañidera quejicosa que quiere cambiar el motivo de la queja por uno menos trillado.

No más atmósfera de misterio, estaréis clamando. Continue Reading →

FIONA HA VUELTO

Las despedidas me gustan tirando de poco a nada. Unas veces tengo suerte y atino más con las palabras. Otras, sin embargo, tengo la sensación de que rozo el absurdo o caigo de lleno él. Pero de cualquier forma y manera, suelo quedarme con la sensación de no poder transmitir todo lo que quiero.

Pero la poca predilección que les tengo no es el motivo de mi tardanza en la publicación, que no es otro que verme engullida por las fauces del tiempo desde que el colegio finalizó. Aun así, tarde o temprano debo hacer frente a este momento. Y es que, queridos lectores, el de hoy es un post de despedida. Las jornadas blogueriles han tocado fin. Pero no temáis, la vuelta está prevista en septiembre, a no ser que la chicharrera me despoje de la escasa vena artística que me queda.

Sin contrariar a mis costumbres, cada julio nos embarcamos en nuestro viaje al interior de la geografía española (destino la ciénaga) para disfrutar del estío en pleno apogeo y esplendor.

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SEÑALES

Tengo el ánimo por las nubes. Me falta poco y nada para hacer de mi pasión de madre mi traje de baño del verano. Ese que me cuesta desenfundarme por tener la fortuna de estar todo el día metida de lleno en mi ciénaga pantanosa particular.

Yo que pensaba que con los avatares viscerales de mi hijo había entrado en un agujero negro de los de dimensiones astronómicas y sin salida, resulta que existe un atisbo de posibilidad de que el prodigio de mi criatura me arranque los hábitos de madre catastrofista que lo quiere coronar como una anomalía de la infancia. Puede que de esta no salga tan mal parada como todos los indicios nos hacían presagiar. Continue Reading →

EL AMOR TIENE DOS CARAS

Siento que a veces el romanticismo me desborda. El amor me devora con apetito primigenio; me arroba los sentidos a toneladas y me deja turulata. Siento que a veces me cuesta salir indemne de mi espíritu hollywoodiense. Y siento que esto es lo que tradicionalmente mi abuela parafrasea diciendo “qué tendrá el que se enamora que poco a poco se vuelve idiota y no lo nota”.

Yo, como Bárbara Streisand en la película “El amor tiene dos caras”, sigo conservando mi ingenuidad casi intacta y suelo picar el anzuelo de la ilusión con emoción y devoción. Me dejo hipnotizar por Eros como si de un gran prestidigitador se tratara. Es más, casi se puede decir que lo llamo a gritos, como a la suerte, para que campe a sus anchas por mi interior más afable y se arrellane en la blandura de mi corazón. Continue Reading →

UNA MADRE VENIDA A MENOS

Imagino que si quisiera preservar una imagen de madre sin mácula no escribiría un blog. No me prestaría a contar mis cuitas por muy poderosas que fueran mis inconfesables razones para escribirlo. Me dedicaría a las actividades de prestigio maternal con un silencio monástico tan solo roto por los gritos que se adivinarían desde la antesala de mi armonioso hogar. Porque toda buena madre que se precie está aquejada de tanto amor como histeria. Lo sufra en silencio o lo publique a los cuatro vientos. Continue Reading →

DE LA INSPIRACIÓN A LA ESPIRACIÓN

No hace falta entender la inspiración como algo sobrenatural que azarosamente nos ilumina. No hace falta hacerlo cuando nos roza de cerca. Y no sé a vosotros, pero a mí me abraza cada día. Fuertemente. A cada costado que miro.

Me giro a un lado y tengo en mi mediana la encarnación más viva de la inspiración. Un corazón capaz de sentir con tanta intensidad, incluso lo incierto, que hace temblar los cimientos de la cordura.

El movimiento de su platina melena al viento, su seductora caída de ojos, la sonrisa engatusadora y unos movimientos pausados y medidos hasta la exageración, no pueden enmascarar la artista que lleva dentro. Tiene sobradas cualidades para interpretar a la más desdichada Vivien Leigh o a la más inocentona Doris Day en sus encasillados papeles de rubia coqueta, dinámica y pizpireta cantando sin parar. El último hit de mi estrella particular, que ha llegado incluso a las aulas, es el ideado por su padre como “leitmotiv” para seguir haciendo de mi pequeño un gran hombre: “en el Caribe, ya no hay bibe”. Con soniquete, es una frase muy pegadiza y estimulante. Os lo garantizo. Y ella la voz más sobresaliente de mi terceto. En calidad, alguna que otra duda me asalta; en intensidad, ninguna.

Luego resulta que tan magno “artisteo” de mi descendencia es herencia genética de mi espíritu hollywoodiense… pero en fin… Continue Reading →

BATIENDO RÉCORDS

Batir récords es una moda incluso más antigua que el propio libro que los acoge. Allá por 1951, una discusión entre cazadores sobre cuál era el ave más rápida de Europa, fue el origen del libro Guinness. Dado que no encontraban ninguna respuesta convincente, Sir Hugh Beaver, en aquella época director de la marca de cerveza irlandesa Guinness, planteó elaborar un libro incluyendo los records más extravagantes que se le pudieran ocurrir. En 1955, la compañía londinense a la que se lo encargó, publicó el primer Libro de los Récords (Guinnes Superlatives), con un resultado de noventa millones de copias en veinte lenguas. Eso sí que es un récord.

Pero batir récords se estila desde que el hombre es hombre y la mujer madre. Ya desde el Paleolítico, cuando abundaban las historias simples pero vigorosas, desde el Australopitecus hasta el Homo Sapiens habían hecho gala de sus propias listas de récords. No solo eso. Seguro lucían en el lugar más digno y privilegiado de la caverna, después de haber sido talladas con esmero.

Hoy en día seguimos fantaseando con nuestras listas de récords particulares, enfrascados en la tarea de alcanzar directos una cúspide desde la que otear el paisaje como si de un cuadro alegórico se tratara.

Ni siquiera yo soy una sana excepción. Continue Reading →

28 DÍAS

Algunas mentes elucubradoras, de esas que andan sueltas por ahí, defienden que tres es el número cabalístico por excelencia. Tres eran los cerditos del cuento, las madrinas de la Bella Durmiente, los ositos de Ricitos de Oro, los Reyes Magos, las carabelas de Colón y las gracias de Rubens. Otros expertos en las artes divagatorias, sin embargo, trasladan una magia especial al número siete. Las siete notas musicales, los siete colores del arco iris, los siete pecados capitales, las siete maravillas del mundo antiguo o los siete enanitos de Blancanieves.

Tras un pormenorizado estudio de una materia tan enigmática y misteriosa como la maternidad y todo lo que le rodea, incluidas las portadoras del gen que les otorga la titularidad en cuestión, creo que podría fijar mi número cabalístico en el veintiocho. Continue Reading →

UNA GRAMOLA CON ESPECIAL AROMA

Lo que intuís es cierto. Tengo hordas de seguidores al más puro estilo “Bienvenido Mr Marshall”. Me cuesta ponerlos en orden y concierto. Se amontonan, de momento no se amotinan. Me leen en su remanso. Comentan sin descanso. Aprovechan cualquier oportunidad para conmigo disfrutar. Y yo… sin enterarme…

Mantienen cubierto, con un manto de silencio, lo grato que les resulta formar parte de esta mi privilegiada fracción, a la que recibo con fanfarria y alfombra roja, cada vez que tengo ocasión.

Cuando hace escasos meses la generalidad era aún más silente, unos pocos en solitario se distinguían. Algunos de manera ruidosa, como la mía, que siempre entro como un elefante en una cacharrería. Otros discretos y sencillos, agazapados detrás de un visillo.

Pero los veo y los vigilo y me pregunto, apretando los dientes, si la curiosidad inocente se convertirá en apego permanente.

Mis ojos, tan torpes como entusiastas y a los que les encanta tirar de nostalgia, quieren creer que sí.

Con mi seguidora número 5 sí.

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“LLÉVAME AL HUERTO” PODRÍA SER UN BUEN COMIENZO

Ahora mismo tengo un dilema de los gordos. De esos de los que, más asiduamente de lo que yo quisiera, se me presentan y me hacen devanarme los sesos hasta quedar extenuada además de mentalmente tocada. Me encuentro sepultada por un exceso de actividad cerebral que me tiene viviendo en un desorden mental bastante pintoresco.

Mi gran disyuntiva es que no sé si por una sola vez, y sin que sirva de precedente, debo dar la razón a mi etiqueta negra, que siempre ha defendido que en unos años nos debemos ir a vivir al Tíbet, donde el porcentaje de hombres que no catan mujer es más elevado que aquí. Él es de los que se agobia en una playa sin chiringuito y sin sombrilla, de los que necesitan urbe directamente inyectada en vena, pero sólo pensar que algún varón se arrima a sus hijas creo que le debe agobiar más. Mucho me temo que en Argentina, aunque esté lejos, sentiría más de lo mismo. Tíbet es una solución más adecuada y él un padre sacrificado.

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