UNA GRAMOLA POR MIS TEMORES Y POR MIS SUEÑOS

Dicen que admitir temores es el primer paso para superarlos. Y yo hoy los vengo a declarar abiertamente, porque mis sueños son míos y mis miedos también. Ergo, con ellos hago lo que quiero. Por eso también los analizo, porque a mí esto de las artes divagatorias me entusiasma.

Veréis, yo invierto bastante de mi desprestigiado tiempo en analizar todo, cumpliendo todos los clichés que me queráis encasquetar. Y mis sueños (que ya dije que son muchos) no iban a ser menos. Los examino a conciencia, como si algún deje Freudiano se escapara a mi control, llegando a intuir que mis sueños suelen estar emparejados con mis temores. De hecho diría que hasta van de la mano. A veces se rozan tanto que les cuesta cederse el paso. Continue Reading →

LEEMOS UN RATO, CON EL GATO GARABATO

Lo de fomentar la lectura entre mis tres vástagos no es tan romántico como yo pensaba. En ninguna de sus vertientes de fomento. Ni la de predicar con el ejemplo, ni la de hacerlo con ellos.

Como buena madre de manual, siempre tendí a idealizar esos momentos. El de leer con ellos, además, lo había asumido como mágico, lleno de paz y armonía, donde el objetivo del incentivo lector se vería acompañado por la posibilidad de compartir momentos únicos  con nuestros hijos; estrechando lazos y abrazos.

Pero tengo tres hijos que a la hora de irse a la cama se alzan como partisanos de la lucha por su derecho a seguir despiertos, viviendo la vida hasta el límite. En esta contienda se apoyan mutuamente. Sin fisuras. Se comprenden y solidarizan ante la penosa sensación que les invade cuando identifican el cuento como el devastador preludio del sueño. El cuento es para ellos el pistoletazo de salida para meternos en harina. De fuerza. De la que mezclada con masa madre sube como la espuma. Continue Reading →

ESTO ES HALLOWEEN (O HOLLYWOOD, QUE PARA EL CASO…)

Para ser un caradura hay que saber, no basta con nacer. Para ser un descarado, también. O ser argentino. Preferiblemente afincado en Argentina. Que esté lo menos desvirtuado posible. Y si no, que escuches el acento y pienses que es de los que se acaba de bajar del avión. Que, como buen argentino, siga siendo virgen a la claridad verbal y se mantenga fiel a la fuerza icónica de la verborrea aduladora. Que sea poco ducho en la práctica de los ejercicios de sinceridad extrema como técnica de acercamiento. Esos con los que sin darnos cuenta logramos como única conquista la descompostura y el desatino. Continue Reading →

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Deseos, sueños e ilusiones no me faltan (y que no me falten). Ya decía Gabriel García Márquez que la ilusión no se come, pero alimenta. Júbilo el mío cuando caigo en la cuenta de que no es que esté bien alimentada, es que estoy tremendamente ilusionada… Y es que así ando últimamente por esto que llaman vida, henchida de ilusión y satisfacción por estar cumpliendo un sueño aplazado la friolera de siete años. Y medio, para ser exactos.

He fantaseado tanto con este momento que tengo serias dudas de que sea una historia real o una fábula pasajera de mi rasgo de plañidera quejicosa que quiere cambiar el motivo de la queja por uno menos trillado.

No más atmósfera de misterio, estaréis clamando. Continue Reading →

EL RETORNO DE HEIDI

De golpe ha ocurrido lo inevitable. O al menos nos ha parecido que ha sido de sopetón.  Estoy de vuelta. Atrás queda el recuerdo de lo que parecían dos largos meses de verano y se han convertido en una espantada fugaz del tiempo. No sólo el mío. Hoy, escuchando a hurtadillas una conversación entre mis retoñas, he sonreído por empatía cuando mi hija mayor ha utilizado la rapidez con la que han pasado las vacaciones para calmar el desasosiego de su hermana ante lo que pensaba era una eternidad hasta que en menos de un mes se eche los cinco años a cuestas.

Le ha dejado bien clarito, para su tranquilidad, no la mía, que el tiempo vuela. Y por si tenía alguna duda, le ha subrayado que el retorno a nuestra vida cotidiana se va a encargar de hacer que la sensación de rapidez sea mayor. Lo ha soltado así, sin paños calientes. En esta casa la depresión postvacacional se pasa con tratamiento de choque.  No me sorprendería encontrarme una nota con un mensaje secreto de los suyos pidiéndome componerme y adecentarme, no vaya a ser que en esta búsqueda de la rutina tan difícil de lograr, el cambio de  temporada en los armarios me pille con semejante melena de Pantoja. Continue Reading →

FIONA HA VUELTO

Las despedidas me gustan tirando de poco a nada. Unas veces tengo suerte y atino más con las palabras. Otras, sin embargo, tengo la sensación de que rozo el absurdo o caigo de lleno él. Pero de cualquier forma y manera, suelo quedarme con la sensación de no poder transmitir todo lo que quiero.

Pero la poca predilección que les tengo no es el motivo de mi tardanza en la publicación, que no es otro que verme engullida por las fauces del tiempo desde que el colegio finalizó. Aun así, tarde o temprano debo hacer frente a este momento. Y es que, queridos lectores, el de hoy es un post de despedida. Las jornadas blogueriles han tocado fin. Pero no temáis, la vuelta está prevista en septiembre, a no ser que la chicharrera me despoje de la escasa vena artística que me queda.

Sin contrariar a mis costumbres, cada julio nos embarcamos en nuestro viaje al interior de la geografía española (destino la ciénaga) para disfrutar del estío en pleno apogeo y esplendor.

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28 DÍAS

Algunas mentes elucubradoras, de esas que andan sueltas por ahí, defienden que tres es el número cabalístico por excelencia. Tres eran los cerditos del cuento, las madrinas de la Bella Durmiente, los ositos de Ricitos de Oro, los Reyes Magos, las carabelas de Colón y las gracias de Rubens. Otros expertos en las artes divagatorias, sin embargo, trasladan una magia especial al número siete. Las siete notas musicales, los siete colores del arco iris, los siete pecados capitales, las siete maravillas del mundo antiguo o los siete enanitos de Blancanieves.

Tras un pormenorizado estudio de una materia tan enigmática y misteriosa como la maternidad y todo lo que le rodea, incluidas las portadoras del gen que les otorga la titularidad en cuestión, creo que podría fijar mi número cabalístico en el veintiocho. Continue Reading →

“LLÉVAME AL HUERTO” PODRÍA SER UN BUEN COMIENZO

Ahora mismo tengo un dilema de los gordos. De esos de los que, más asiduamente de lo que yo quisiera, se me presentan y me hacen devanarme los sesos hasta quedar extenuada además de mentalmente tocada. Me encuentro sepultada por un exceso de actividad cerebral que me tiene viviendo en un desorden mental bastante pintoresco.

Mi gran disyuntiva es que no sé si por una sola vez, y sin que sirva de precedente, debo dar la razón a mi etiqueta negra, que siempre ha defendido que en unos años nos debemos ir a vivir al Tíbet, donde el porcentaje de hombres que no catan mujer es más elevado que aquí. Él es de los que se agobia en una playa sin chiringuito y sin sombrilla, de los que necesitan urbe directamente inyectada en vena, pero sólo pensar que algún varón se arrima a sus hijas creo que le debe agobiar más. Mucho me temo que en Argentina, aunque esté lejos, sentiría más de lo mismo. Tíbet es una solución más adecuada y él un padre sacrificado.

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DEL VOSEO AL MODO MINION

No hay mayor manjar, a los ojos y paladar de una criatura, que las popularmente extendidas chucherías. Al menos eso pensaba yo acerca de esta realidad tan mundana, hasta que el patriarca, desde esa austeridad más propia de sus genes navarros que argentinos, me confirmó que en Argentina los niños no ingieren semejante guarrería; que quien sabe lo que son, lejos de catalogarlas como delicias, las incorpora en la lista de subproductos tóxicos derivados del petróleo.

Yo, pese a que mi bolsillo y a mi conciencia les duela ir al dentista para arreglar los desaguisados causados por una ingesta inapropiada de azúcar, clamo (con mesura y mano que custodia a la par que dosifica) por una infancia con chuches. No sólo es por ese halo de nostalgia romántica que me invade a medida que pasan los años, sino por el espíritu de supervivencia que se ha despertado en mi persona tras la maternidad, que además crece al mismo ritmo que se me llena la cabeza de canas.

Y es que entre múltiples definiciones, las chuches destacan sobremanera como arma de negociación en caso de encontrase en situaciones farragosas; que por otra parte, quien tiene descendencia experimenta a veces con una cotidianidad no deseada. Yo, que estos avatares los sufro, no precisamente en silencio, reconozco tener un bote siempre en casa al que le otorgo la dualidad de castigo o recompensa. Soy débil, mi verborrea se agota, mi mente y mis glándulas salivares se bloquean; así que la incomodidad de una mente y una boca espesa me llevan a entregarme a la simpleza de la dulzura infantil, que anhelada con desesperación, sólo se ve materializada en tan petrolera materia.

Otra de las grandes cualidades de las chucherías es la capacidad de sembrar y germinar la semilla de la amistad. Si un niño saca una bolsa de chuches, en escasos instantes se encuentra rodeado de sus congéneres que le ofrecen la mejor de sus sonrisas a cambio de poder catar al menos una pizca de tan preciado tesoro. Venderán su alma a través de los mayores halagos. Una marcada enemistad puede desembocar en un momentáneo, pero fácil de creer, arrepentimiento. A veces, cerca de propiciar disputas, suelen fomentar la camaradería y el compañerismo.

Fue un tarde veraniega, rodeados de una pequeña agrupación infantil que alcanzó el consenso de implorar su dosis vespertina de chucherías, el momento en el que el patriarca se vio obligado, en contra de sus principios, pero en aras de no parecer un ogro a ojos de hijos ajenos, a repartir, bajo premisa de equidad, tan magna cochinada. Hete ahí que en un alarde de cercanía hacia los niños, según les va entregando la mercancía les va diciendo: “para vos”, “para vos”…. A lo que uno de los que allí se encontraban, con natural desconcierto contestó, “para vos, NO, este es para mi”… como si ese tal “vos” fuera a ser beneficiado con las chuches que por turno a él le tocaban.

Creo, con bastante certeza, que un reparto “estilo minion” (“TOMA, PARA TÚ”) hubiera resultado anecdóticamente menos divertido pero más comprensible para los receptores…

En la familia Entre Madrid y Buenos Aires somos muy muy fans de los minions… para muestra, un botón…

MI PEQUEÑO MINION