UNA GRAMOLA CON ESPECIAL AROMA

Lo que intuís es cierto. Tengo hordas de seguidores al más puro estilo “Bienvenido Mr Marshall”. Me cuesta ponerlos en orden y concierto. Se amontonan, de momento no se amotinan. Me leen en su remanso. Comentan sin descanso. Aprovechan cualquier oportunidad para conmigo disfrutar. Y yo… sin enterarme…

Mantienen cubierto, con un manto de silencio, lo grato que les resulta formar parte de esta mi privilegiada fracción, a la que recibo con fanfarria y alfombra roja, cada vez que tengo ocasión.

Cuando hace escasos meses la generalidad era aún más silente, unos pocos en solitario se distinguían. Algunos de manera ruidosa, como la mía, que siempre entro como un elefante en una cacharrería. Otros discretos y sencillos, agazapados detrás de un visillo.

Pero los veo y los vigilo y me pregunto, apretando los dientes, si la curiosidad inocente se convertirá en apego permanente.

Mis ojos, tan torpes como entusiastas y a los que les encanta tirar de nostalgia, quieren creer que sí.

Con mi seguidora número 5 sí.

Continue Reading →

ÁTAME…. BY LA GRAMOLA

Yo, que hace unos años me veía velando por mi ausencia de ataduras y me vanagloriaba de predicar con el ejemplo, me veo a día de hoy con poco y nada de aquella joven. Cualquier vestigio de ella es fruto del ilusionismo barato.

Ahora mismo, ataduras, tengo lo que se dice unas pocas.

Continue Reading →

GRAMOLA A LA HUÍDA

Resulta que mi vena artística se está encontrando poco a poco más que satisfecha. Lo que comenzó siendo un pequeño grupo de lectores incondicionales, ha ido creciendo, como yo, a un ritmo lento, pero seguro.

A mí el señor Google tiene a bien chivarme grandes secretos. Aunque en algunos casos creo que me intenta engañar (ya os contaré por qué) la mayor parte de las veces se confiesa conmigo a gritos haciéndome sabedora de lo que compruebo con enardecimiento es una gran realidad. Tengo fieles seguidores de verdad.

Esto me está llevando a tener un pequeño atasco en la Gramola, algo que no me hubiera podido imaginar jamás. Siempre os digo que la paciencia es la madre de la ciencia y os insto a que no perdáis la fe en la ciencia nunca. Jamás. Tarde o temprano llegará. De verdad, de la buena. Soy mujer de palabra y de palabras, con mucho que agradecer por Cantabria… y Galicia, Madrid, Barcelona, incluso Inglaterra o Argentina…

Pero hoy me debo a ella. En cuerpo y alma.

Continue Reading →

UNA GRAMOLA AL CALOR DEL HOGAR

Ha tenido lugar un acontecimiento de antología. Digno de ser destacado. De esos de dimensiones extraordinarias. Mi etiqueta negra ha vuelto. Al son de la melodía del turrón del almendro, el patriarca vuelve a casa por Navidad tras un exilio laboral que ha durado apenas cuatro meses. Continue Reading →

UNA GRAMOLA DE AGRADECIMIENTO

Sin lugar a dudas, de bien nacido es ser agradecido. Aunque también se puede utilizar la modalidad, el que no agradece, al diablo se parece. Y me apuesto el cuello que se os ha pasado por la cabeza, mujer refranera, mujer puñetera….

Poco tengo de diablo (no así de diabla), y mucho menos me visto de Prada. De puñetería y puntería andamos finas. Dejando la puñetería para otra ocasión, en esta vengo a ser una fina agradecida.

Con este halo de moderna mística que me gasto no engaño a nadie. No soy trendy. Voy sentada en el vagón de cola de las tendencias. Porque soy lenta hasta para eso. Hay quien asegura que hasta dejada. Fatal es la encrucijada.

Pero no voy a negar que soy una seguidora. Una gran seguidora. De esas fieles hasta la eternidad. Una auténtica fan/follower. Si me gusta, lo sigo a ritmo de fusta. No vaya a ser que pierda comba en el asunto. Menudo disgusto. Me entrego en cuerpo y alma, como si de una unión marital se tratara, en lo bueno y en lo malo, a las duras y a las maduras. Me convierto por despose, además de en argentina consorte, en lectora por deporte.

Y eso fue lo que me ocurrió con un dúo de excepción. El que es pieza angular de un terceto espectacular, con una creatividad de abrumar. HelloCreatividad.

Dos chicas que son sonámbulas malabaristas, son las creadoras del blog Sonambulistas, donde demuestran ser unas auténticas artistas. Tan pronto te revelan recetas exquisitas (e incluso aptas para mis escasas dotes culinarias), como te proponen fabulosos planes para hacer con niños, manualidades y trucos mil, historias personales de lo más conmovedoras o unos looks con gran estilo de esos que como buena fan/follower tratarás de instaurar en tu hogar. Solo comentar lo que incluso la terminología ya antes nos decía… el blog se llamaba en sus inicios BEBE ESTILO, lo digo todo y no digo más.

María y Mar, Mar y María, no son como la noche y el día. Aquí me remito a su descripción. Son una pareja de las que embelesan. Y encima van y me invitan a un evento de esos trendy de verdad. De Bugaboo, el carrito con el que sólo han tenido que pasar tres hijos y unos dolores de espalda horribles para darme cuenta de que la ley de la palanca es universal y aplicable a todos los campos. Quien volviera a empezar… yo a mi te traería.

He de confesar que aunque ya me tenían conquistada a estas alturas de la película, una tiene su pequeño corazón y estas cosas ilusionan de mucho a muchísimo.

Así que allí me personé con mis tres hijos.

Tras una entrada triunfal por el photocall, reflejada en una instantánea que nos sacaron en la que yo estoy como con grito de tonadillera, acompañada de un torero y una bailaora y sólo por una vez mi mayor era la más discreta, nos liamos los plásticos protectores al cuerpo y a pintar se ha dicho. Que quieres pintura, toma dos botes; que no tienes brocha, pinta con la mano; que ya han pintado las paredes al efecto, pues píntate tú o al que tienes al lado. Si consigues pintar a un adulto además puntúa doble en la escala artística. Ríete tú de las guerras de barro…

FullSizeRender (1)

En contra de lo previsto, mi mayor se mostró dócil y abnegada (renunció incluso a ir a casa de su íntimo amigo). Se dejó llevar por su vertiente más artística y plasmó con decisión más de un digno manchurrón. Siguiendo los imprevistos, la mediana no hizo alarde de su vena artística sino de la melindrosa, que lo de tener las manos un poquito asquerosas parece que es un horror para mi doña col. Le gustó más lanzarse al papel de dinamizadora y controladora del evento, que allí la tuvieron en la entrada casi con el ordenador en mano. Y el tercero y último de la saga llegó, vio y venció. En todo el fango se metió. Con total independencia y meritoria solvencia ¡Cómo lo disfrutó! Eso fue pasión. De la buena.

Como la mía por vosotras.

Hoy mis queridas María y Mar, Mar y María, mi moneda de la gramola va por ustedes. Porque os quiero agradecer lo que me hicisteis merecer. A mi y a los míos.

GRACIAS,

¡Sois las artistas que me pintaron una sonrisa!

Paint a smile on me

Vuestra siempre, hasta la luna y vuelta…

UNA GRAMOLA COSECHA DEL 77

Hoy me vengo a confesar. Me estoy haciendo vieja. De los pies a la cabeza y pasando por mis orejas, donde ahora hasta llevo perlas. Pero no me tiembla el alma al admitirlo. Más bien todo lo contrario. Vivo en el fulgor de mi madurez, al abrigo de la sabiduría que se gana en detrimento de la lozanía.

Muchas son las señales que a diario se encargan de divulgar que me encuentro inmersa en el camino hacia la senectud.

He desarrollado una cierta obsesión por el blanco que antes no tenía. Si bien es cierto que con este color tengo sentimientos encontrados. Lo persigo con desvelo para mi ropero, con lavados a mano y a máquina, y lo rehúyo con orgullo cuando de mi cabeza se trata. He comprobado que aunque la física funciona de verdad, las cosas caen por más variables que la gravedad (la falta de tono influye). Las patas de gallo es algo que va más allá de lo que siempre creí un intermedio entre el ojo de perdíz o el príncipe de gales. Y he comprobado con evidencia empírica que la gordura disminuye considerablemente tales comisuras.

Los intangibles también revelan lo incuestionable.

Juro y perjuro que tengo mayor templanza. Un caballo con brío no tiene ni sombra ni color con uno enloquecido. Algo de capacidad de abstracción he ganado; esa que siempre me faltó y por cuya ausencia nunca veía en diédrica perspectiva. Asumo con total creencia que la paciencia es la madre de las ciencias, e intento predicarlo con mi descendencia. Y compruebo con humildad, que la vida, además del más preciado tesoro, es nuestra mayor debilidad.

Pero si tengo que decir cuál es el principal signo de que me estoy haciendo vieja es que ya me llaman para eventos conmemorativos de nuestra etapa escolar. Veinte años, ahí es “ná” .

Un día, así sin comerlo ni beberlo, te ves sumergida y abducida en un chat de antiguas alumnas cuyo nivel de actividad supera, y con creces, el de esos grupos liderados por entes ociosos capaces de estar pregonando y promocionando toda suerte o infortunio de mensajes. Creo que en nuestro caso los cientos de mensajes comúnmente inabordables en alguna ocasión llegaron a ser miles. Pero es que las historias de la Abuelita Paz dan para eso y más…

No fue suficiente ni siquiera con una noche memorable en la que disfruté del recuerdo de aquellos maravillosos años y de un presente ahora más cercano. Un presente al que miro con complacencia por ver en quien nos hemos convertido.

Tenemos de todo en el grupo, por no faltar, no falta ni una diosa mediática. La publicista más ingeniosa. Jefas de estudio con solera y empaque. Distinguidos miembros de la ONU. Golfistas de primera. Las mejores y más divertidas organizadoras de eventos. Ingenieras y economistas del Estado. Grandes abogadas, algunas de formación y otras además de profesión. Empresarias por convencimiento con niño en el pecho. Decoradoras de grandes firmas. Consultoras. Dentistas y médicas. Químicas y farmacéuticas. Financieras. Expertas nucleares (iniciadas como ingenieras industriales). Las mejores secretarias. Maestras en curar no solo el cuerpo sino el alma a través de la arteterapia. Profesoras de español en una florida nación, la de los tulipanes. Expertas en juguetes, ¡ay lo que yo daría! Y no me voy a olvidar de las amas de casa, porque de verdad que su trabajo acompasa el amor y el día a día de cada casa. Casi me atrevo a decir que es el único caso en el que su trabajo me sobrepasa. Dignas de admiración son. Sin descanso y sin sosiego. Yo con mi trabajo ligeramente lo tengo. Al menos me siento.

Y ya todas pueden decir que incluso conocen a una bloguera con doble tarea, que además, se ha cambiado el nombre. Esto no me lo van a perdonar jamás.

Con todas ellas he vivido y aprendido.

Que en esta vida una de las cosas más importantes es saludar. No hay nada mejor que ser merecedor de una cálida bienvenida. ¡Calidad y caridad emana quien así lo clama!

Que con nuestro vocabulario particular compartimos y mantenemos un rancio abolengo sin igual. Porque para quien no lo sepa o se haya entregado a los brazos de la vulgaridad, siempre se dirá jolines, jopetas o pechugas, entre otras lindezas.

Que una efectivamente tiene que cuidar muy mucho las vergonzosas y vergonzantes cosas que publica, porque te van a rastrear sin piedad. Ojo, que ni la Cía. Aunque entre mis máximas mantengo no decir nunca de este agua no beberé, haré todo lo posible por no poner nunca morritos y mucho menos permitir que me los inmortalicen. Por prescripción estilística, ni en la intimidad.

Que entre los secretos de alcoba aparece Concha Velasco como sólido icono de la maternidad y femineidad incluso más allá del puerperio.

Que en un coro puede haber tantas voces como cantantes. De las guitarras ni hablamos…

Que las lágrimas no son sólo de cocodrilo.

Que en algún momento de nuestras vidas fuimos un poco más contorsionistas. Unas nivel avanzado, otras amateur.

Que el pino voltereta, con sangre entra.

Que entonces sí se hacían manualidades de verdad. Fuimos auténticas visionarias de la tecnología con los avances previos de la pretecnología.

Que mi complejo de Electra mal resuelto está completamente fundado y compruebo, con regocijo y agrado, que mi progenitor conserva su pequeño club de fans, que incluso ha evolucionado y ahora está capitaneado por una de ellas, cuya hija ha llegado a llamarle abuelo.

Y lo más sorprendente para mí ha sido ser conocedora de esta no doble, sino triple vida mía como vendedora del Springfield, posición de la que en breve voy a promocionar hasta vendedora de saltos de cama en Woman Secret.

Queridas mías, hoy mi moneda de la gramola va por todas y cada una de nosotras. Por lo que fuimos, por lo que somos y por lo que seremos, unas grandes personas ante todo.

And we said
This has only just begun
In the end
Time forever favors the Young

Que se lo digan a la Doctora Berenguer…

PRIMERA GRAMOLA TRANSATLÁNTICA

A la mujer, con o sin lazos, se la conoce por sus zapatos.

Aquí, y al otro lado del océano…

Un par de Converse rosas dicen lo que antes de su aparición predije, que una alma estilosa sería, la que descubrí un veraniego día.

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Ese día, querida mía, en el que tu helado de dulce de leche me cautivó por visión, que no por degustación. Reitero mi poca predilección por tan dulce sabor.

No sólo era un helado que venía directo de Argentina, sino que aparecía entre fotos divinas, las que bajo los #hashtags de HelloCreatividad van a hacer Instagram estallar.

Y tú, entre todas las followers, eres de las de gran mérito, porque la climatología de diferentes hemisferios te obliga a desarrollar un gran ingenio.

Porque te gusta tomar el té con medias lunas y levantar los pies hasta la luna.

Porque te gustan las velas que dejan rico aroma y estela.

Y despeinada vives feliz, con gran filosofía de vida que alegra tu rutina.

El aroma a perfume y flores no enmascara el que también a bebés y galletas emanas.

Jugando al “tatetí” estarías, desde un desayuno slow hasta el siguiente día, cuando una ducha de invierno refrescaría lo que aquí más bien nos acaloraría.

A veces una selva negra te pides y no te importa servirla en platos infantiles. Otras veces incondicional del bizcocho eres para disfrutar con las amigas más fieles.

Adoras las estaciones de trenes, de esos que suben y suben y te llevan hasta las nubes.

Y como te encantan las sorpresas (incluso las de artistas que paredes pintan) hoy he querido agradecerte lo que creativamente te mereces.

Instagram es una gran fuente de descubrimientos…

Hoy mi moneda de la gramola cruza por primera vez el Atlántico y va por ti, querida Constanza, porque lo tuyo es constancia!

Me llamas desde la oscuridad (un gran océano que nos separa) y me sacas a la luz….

…. You called me out from the dark, and brought me into the light….

 

¡Gracias siempre, por estar ahí!

 

UNA ILUSTRE GRAMOLA

No suelo meter dos entradas seguidas de La Gramola, pero creo que la ocasión lo merece.

Hace ya un año y pico, leyendo uno de los blogs más mediáticos entre cualquier grupo de madres que se precie, descubrí el que puedo asegurar es para mí uno de los mejores blogs que he leído nunca y me aventuro a predecir que pocos le harán sombra.

Recuerdo ese verano en mi querida ciénaga. En mi memoria sigue intacta una de esas caniculares siestas que nos procura mi amada tierra y en las que ya no sabes ni qué postura adoptar para ventilar. Un momento de esos de inolvidable bochorno en el que ella entró por mi ventana como una brisa fresca dispuesta a apaciguar los acaloramientos que por número de hijos a mí también me acompañaban. Era la brisa fresca que salía cuando abrí su nevera

Nunca imaginé cuando sobre su enlacé pinché que tanta dicha (y adicción) me traería.

Aunque sin venia, en su espacio me colé y ahí bien amarradita me quedé.

No es su ironía, ni su sarcasmo; ni su sinceridad, ni donosura; ni sus exquisitas dotes literarias que convierten a una ingeniera de cualificación, contadora de profesión, lectora por religión y madre por devoción, en una diosa del olimpo de la madresfera.

Ni tan siquiera son sus cinco rubias de porte alemán, ni las aventuras y desventuras que le hacen pasar. Ni el Padre Tigre que tanto le incita a desahogar.

No es esa bucólica e instagrameable granja en la que vive, donde la versatilidad es el principio de la felicidad.

Es toda ella en sí misma, porque no hay otra igual.

Y cuando me las prometía felices porque cada día que pasaba de mi dulce espera era uno menos para que el ansiado post llegara, una noticia me pulverizó y hecha añicos me dejó. Llegó el nunca imaginado luctuoso día en que nos comunicaría que nos abandonaría. Así, sin previo aviso ni atisbo de intuición.

No entro en razones que son de corazones, pero desde ese día ya nada es lo mismo, ni es igual. Me afloran arroyos de lágrimas por lo que la voy a extrañar ¿Quién va ahora a verbalizar mi mismo penar y disfrutar?

No quería dejar pasar una moneda especial para una ilustre del “ciberlugar”.

Porque como dice la canción,

Yo iba siguiendo la multitud …. Y miré a todos lados y allí ibas tú…

Esta moneda hoy va por ti, Madre Tigre! Mis mejores deseos para toda la Familia Tigre!

Siempre tuya…