GRAMOLA CON “E”

Hoy me hago eco de un pasado hollywoodiense al más puro estilo Sofía Petrillo, madre de Dorothy en la ochentera serie las “chicas de oro”. Sicilia, 1940… parece que fue ayer, pero fue casi entonces, el año en el que me llevé la primera en la frente al terminar estudiando una carrera que había perjurado no hacer. Una carrera universitaria que no sólo marcó mi actual profesión, sino mi condición, la de argentina consorte madre de familia numerosa.

Como si de un silogismo se tratara o tratase, la primera proposición alude a mi categoría de alumna a la par que compañera y amiga; la segunda a la amplitud de los círculos de amistad de mis propios círculos y la tercera de cómo yo entablé amistad con los círculos que eran de las de mi círculo. Dicho de otra forma, los amigos de mis amigas son mis amigos… y al menos uno más que amigo, puesto que es mi marido.

Pero antes de llevarme la segunda en la frente, convirtiéndome por despose en argentina consorte, tuve unos años de soltería que igualmente han quedado para siempre marcados en mi memoria.

Portugal, Marbella e Ibiza, por este orden, culminaron una etapa de exacerbada exaltación de la amistad, en la que tres amigas del montón estrecharon lazos a base de rayo cósmico y surrealismo supino. Y doy gracias a la vida no sólo por aquel año, del que solo hablaré en presencia de mi abogado, sino por las semejantes a las que me arrimó, que a día de hoy continúan teniendo un lugar privilegiado en mi corazón.

Dos son ellas, para mí las más bellas, no sólo de frente y de espaldas, sino de alma. Mi e-Alma, porque ambas dos comparten la inicial de su nombre angelical. Eva y Elena son, y por siempre serán, estandarte de amistad.

La una por guapa, diligente y espabilada, que renació de la noche a la mañana el día que del caballo se cayó y no precisamente sentadita se quedó, sino que se pegó un tantarantán en la cabeza que casi la deja tiesa. Y dicen las viejas que de un golpe en la cabeza o te quedas tonta o ganas listeza. Con ambiciones por montera, terminó siendo una estrella en el olimpo de la inteligencia, que a día de hoy sólo le falta encontrar una órbita con un planeta estable en torno al que girar.

La otra por ser tan alta y guapa como cariñosa y despistada. Agradecida toda la vida estaré que por su tímida compañía decidió llevarme de carabina hacia el viaje de mi vida. No importa cuántas vueltas perdida con ella des, ni que no la veas en todo un mes, ni tan siquiera que la intentes llamar y jamás la puedas localizar, lo que importa de verdad, y nadie me lo podrá negar, es que es una mujer de bandera, con flexibles posaderas capaces de alumbrar tres criaturas de notable envergadura como si de uno de sus despistes se tratara… hala, dos empujones y listo. Ahí van cuatro kilos y pico.

Y mis dos amigas de verdad, son divertidas como las que más, con las que me río y carcajeo todo un día entero. Sólo los astros sabrán cuándo nos dejarán volver a disfrutar de una jarana de verdad. De esas que al recordar solo puedo considerar que NUNCA malgasté mi tiempo formando parte de este gran terceto.

Hoy mi moneda de la gramola va por vosotras, porque me siento afortunada de teneros y quereros como os quiero.

LA RAE ME PERSIGUE

Una definición objetiva de mi persona pasa por decir que soy catalana de nacimiento, madrileña de adopción, extremeña de corazón y argentina consorte. Lo que viene siendo una ciudadana del mundo, con habilidad para adaptarme a costumbres e idiomas diversos. Pese a ésta mi camaleónica capacidad de cambio, el corazón siempre me lleva hacia una opción con mayor predilección. Y aquí, amigos, la extremeña gana por goleada…

Qué tendrá esa tierra mía que tanto me gusta y me atrapa, amén de una paradisiaca ciénaga, delirio de tierna infancia. Esa tierra con la que mi prole se mimetiza tanto durante la temporada estival que vuelven hablando cierta mezcla exótica de extremeño y argentino que creo terminaremos coronando como lengua oficial de nuestro reino particular.

Él no es plenamente consciente aún, pero el exotismo no es sino un acicate más que mantiene vivas nuestras ansias de saber y la llama de nuestro amor… Qué sería de nuestro patriarca, en el que se combinan una notable sobriedad navarra con una exquisita cultura de verborrea argentina (que en su caso brilla por su excelencia así como por su ausencia) sin el exotismo que su descendencia, bajo clara influencia materna, le brinda en su anodino día a día. Que tediosa sería su jornada sin tener que corregirnos las letras que nos comemos al hablar o sin tener que adivinar el significado de alguna palabra nueva con la que le sorprendo. Porque yo, como buena extremeña de corazón, grito a los cuatro vientos “ ¡Cuidao!” Cuando un hijo mío se lanza al peligro cual kamikace en acción o les preparo un buen platito de “pescao” para cenar, porque soy también un poco madre “bio” y me gusta cuidar la alimentación de mis criaturas. Porque declaro estar remostosa cuando estoy pringosa, o estar más calmada por conseguir que una situación sea más desenredada. Atrocho por diferentes caminos para llegar antes a mi destino, acumulo zarrios por doquier, me añusgo con la boca llena de perrunillas y aunque mis hijos salen como pinceles de casa vuelven hechos unos farraguas.

A día de hoy, con más de dos lustros juntos a nuestras espaldas, me congratula poder seguir velando por mantener viva nuestra capacidad de aprendizaje. Por seguir despertando en mi etiqueta negra un espíritu de iniciativa y superación que le lleva a consultar con frecuencia y desparpajo español el diccionario de la Real Academia Española (RAE), porque yo no, pero ella, con su lema “limpia, fija y da esplendor” sí que sabe.

Y aprender de los errores es de sabios y “extremeñarse” más. Así que querido mío, terminarás hecho un sabio, que en verano llevará calzonas, que tendrá “cuidao” con sus hijos para que no se entrillen los dedos o se hagan piteras y que como siga dándole tanto al ibérico de nuestra tierra se va a poner casi tan mostrenco como con el dulce de leche. Porque todo se pega y más mi hermosura y yo ya voy hablando por ahí diciéndole a mis hijos “ponete el abrigo” o “vestíte que nos vamos”.

¡En la diversidad, está la riqueza!

¡Qué familia más rica tenemos!

RAE

EN PICSA CON UNA BUENA PIZZA ARGENTINA

Dicen de un argentino que es un español, con acento italiano, gusto francés y educación británica. Y como dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición y somos una pareja muy bien avenida que tiende a equilibrar cualquier desequilibrio, lo que mi argentino va perdiendo de acento yo lo voy ganando en gusto, convirtiéndome, como él, en otra “etiqueta negra”. La educación, de momento, procuramos ambos dos no sólo mantenerla británica, sino elevarla a nivel de Lord.

Con esta nuestra negra condición y en aras de transmitir buenas costumbres a nuestra prole, seleccionamos alimentos, y todo lo que tenga que ver con la gastronomía argentina en general, con especial entusiasmo. Es el caso de las pizzas argentinas, características donde las haya. Su masa es más gruesa y esponjosa, fruto de la mayor proporción de levadura. Otro rasgo peculiar es que se acompañan de una gran cantidad de queso (pero mucha). La pizza estrella, además de mi preferida, es, sin lugar a dudas, la fugazzeta (de queso y cebolla).

Dos de mis hijas, pese a que en la tierna infancia no se tienen referencias temporales muy claras, ya han interiorizado que los viernes son un día especial que se debe aderezar con una cena acorde. Abandonamos por un día los platos a la plancha y ensaladas. El brócoli hervido, batuta en mano, da paso, con alfombra roja y clamor popular, a las pizzas argentinas que enloquecen nuestro Spanish paladar.

Somos tan fieles a la patria paterna que si degustamos domésticamente tan exquisito manjar, recurrimos a las prepizzas, o lo que es lo mismo, la base de la pizza prehorneada a la que solamente hay que añadirle los ingredientes y darle un golpe de cocción rápido en el horno. Producto que, como obviamente cabe esperar, adquirimos en un colmado típicamente argentino. Si por el contrario decidimos sacar nuestro espíritu valiente a pasear, atreviéndonos a llevar a nuestros tres vástagos a un restaurante a comer pizza, uno de los sitios a los que solemos acudir es PICSA.

Según nos explicaron estuvieron un año entero experimentando con la masa y la mezcla de quesos para conseguir tan original y logrado resultado, del que se puede disfrutar en un bonito espacio y al compás del reloj comepizzas que flanquea las mesas de los comensales.

¡Merece mención estrella esta increíble fugazzeta!

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LA HISTORIA DE JAN, UNA HISTORIA ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES

Quizás la historia que os vengo a contar hoy ya la conocéis. La Historia de Jan, que como define Bernardo, uno de sus grandes protagonistas, es una historia de aceptación, crecimiento y superación.

LA HISTORIA DE JAN

Jan nació el 4 de noviembre de 2009. Cuando Bernardo y Mónica, sus papás, se enteraron de que Jan tenía Síndrome de Down, Bernardo tuvo el impulso y la necesidad de empezar a escribir un blog, transmitir todo lo que le estaba pasando, hacerlo social, como explica él mismo. Y en el transcurso de la historia y los relatos que de ella surgían, empezaron a darse cuenta de que además de servir de terapia para ellos mismos y sentirse acompañados ante una situación desconocida, parecía ser una gran fuente de ayuda para otras personas que estaban atravesando momentos similares a los suyos.

Y desde entonces hasta ahora, cinco años después, Bernardo sigue escribiendo en el blog los 365 días del año. Es un precioso diario de una gran historia y experiencia de VIDA. Todas las vivencias, fotografías y grabaciones que ha ido recopilando a lo largo de este tiempo le han servido a Bernardo, productor y director de cine, para darse cuenta de que quería plasmar la historia de su hijo en una película documental.

Para poder cumplir este maravilloso sueño han creado una campaña de crowdfunding que os vengo a enseñar. Porque YO TAMBIÉN APOYO LA HISTORIA DE JAN.

Y la apoyo y la sigo prácticamente desde que nació. Bernardo y yo fuimos compañeros del colegio y cuando comenzó a escribir el blog fui una de las afortunadas a las que se lo mostró. Y desde entonces, le sigo casi con la misma frecuencia con la que él escribe. La Historia de Jan ostenta el título de ser el primer blog del que me convertí en seguidora fiel.

Este fue el video con el que me convertí en una auténtica follower.

He visto cómo Jan y sus padres han ido creciendo juntos durante estos cinco años. Sufrimientos, alegrías, progresos, terapias, tratamientos, emociones, cariño, amor en su estado más puro… de todo he tenido la gran suerte de poder ser conocedora casi en tiempo real. Incluso de participar en algunos de sus cumpleaños! Sus primeros pasos fueron emocionantes! Y ahora le veo tan mayor… Jan ha crecido como niño y Bernardo y Mónica como padres. Lo que no sé si ellos sabrán es que yo también he crecido como lectora, porque aunque ninguno de mis hijos tiene Síndrome de Down, estas vivencias suponen una gran enseñanza como padres y como personas.

Ya habéis visto entonces que tienen una familia preciosa y un proyecto fabuloso que espero salga adelante, por ellos y por todo lo que representa.

Pues os vengo a descubrir, como añadido, que es una familia con un corazón Entre Madrid y Buenos Aires, no sólo porque su corazón forma parte del nuestro, que también, sino porque ellos cuentan, igualmente, con su propio corazón Entre Madrid y Buenos Aires.

Mónica, la mamá de Jan, nació en Buenos Aires, ciudad en la que vivió hasta los 14 años, antes de instalarse en Barcelona con toda su familia. A los 30 años se traslada a Madrid. En 2003, conoce a Bernardo, madrileño de pura cepa, y dos años después se hicieron pareja. El fruto de una hermosa historia de amor es mi querido Jan, que a nuestros ojos es más especial, si cabe, por llevar sangre argentina en las venas!

Transcribiendo palabras de Bernardo, les encantaría que Jan conociera Argentina y a toda la familia de allí, porque tanto él como Mónica están enamorados de la ciudad de Buenos Aires, lo acogedora que es la gente, de sus calles, del aroma a antiguo, del sentimiento, de la comida, de los árboles jacarandá…

Es un privilegio poderos contar una historia Entre Madrid y Buenos Aires con tanta alma, La Historia de Jan.

SI Jan ya era famoso… seguro que al ver este video más de uno reconoce también a su mamá…

Una pócima para el viernes con cocktail y canción

Tras la semana de acoplamiento por el jet lag después de nuestro viaje a Orlando, sin sensación de fin de semana y con mucha menos de que ya estamos casi en junio, con el verano a las puertas, afronto mi viernes con cocktail y canción.

Estando en Disney precisamente, una persona fantástica que el paso de los años ha querido volver a poner en mi camino, me mandó un irónico y entrañable (como ella) mensaje, para que me sirviera de aliciente en esta mi nueva tarea de escribir el blog, del que es seguidora, no sé si por gusto o por obligación…

Mi ferviente seguidora, que me escribe por aquello de contribuir al sensacionalismo, me echaba en cara haber faltado a mi cita de los viernes por estar atareada nutriendo mi espíritu hollywoodiense en Disney. Y como por supuesto yo me debo a mis lectores y ella (y otro par de locas/os que andan pululando por ahí) es de las de categoría “etiqueta negra”, pues vengo hoy a darle el gran protagonismo y devoción que se merece.

Es una auténtica bruja, miembro fundadora de un akelarre sin igual. La más creativa, la mejor comunicadora, la que mejor sabe hablar (no sólo es defecto profesional…). Y además de todo esto, lo más importante, de lejos, es que es una valiente entre los valientes! Ha formado una familia maravillosa, cuyo corazón ya está en el nuestro, Entre Madrid y Buenos Aires.

Así que por esto, porque tú te lo mereces, querida Lucía, hoy me pensaba tomar un mojito contigo (que alguien me chivó que te encantan), pero lo voy a cambiar por una poción mágica, una poción de la eterna juventud, para que juntas brindemos por mantener y promover este espíritu valiente! Va por ti, querida! Que lo que nuestros hijos ha vuelto a unir, no lo destruya el hombre!

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La primera canción, porque te encanta y la segunda, porque me apasiona y quiero seguir contigo en este viaje!