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Una pócima para el viernes con cocktail y canción

Tras la semana de acoplamiento por el jet lag después de nuestro viaje a Orlando, sin sensación de fin de semana y con mucha menos de que ya estamos casi en junio, con el verano a las puertas, afronto mi viernes con cocktail y canción.

Estando en Disney precisamente, una persona fantástica que el paso de los años ha querido volver a poner en mi camino, me mandó un irónico y entrañable (como ella) mensaje, para que me sirviera de aliciente en esta mi nueva tarea de escribir el blog, del que es seguidora, no sé si por gusto o por obligación…

Mi ferviente seguidora, que me escribe por aquello de contribuir al sensacionalismo, me echaba en cara haber faltado a mi cita de los viernes por estar atareada nutriendo mi espíritu hollywoodiense en Disney. Y como por supuesto yo me debo a mis lectores y ella (y otro par de locas/os que andan pululando por ahí) es de las de categoría “etiqueta negra”, pues vengo hoy a darle el gran protagonismo y devoción que se merece.

Es una auténtica bruja, miembro fundadora de un akelarre sin igual. La más creativa, la mejor comunicadora, la que mejor sabe hablar (no sólo es defecto profesional…). Y además de todo esto, lo más importante, de lejos, es que es una valiente entre los valientes! Ha formado una familia maravillosa, cuyo corazón ya está en el nuestro, Entre Madrid y Buenos Aires.

Así que por esto, porque tú te lo mereces, querida Lucía, hoy me pensaba tomar un mojito contigo (que alguien me chivó que te encantan), pero lo voy a cambiar por una poción mágica, una poción de la eterna juventud, para que juntas brindemos por mantener y promover este espíritu valiente! Va por ti, querida! Que lo que nuestros hijos ha vuelto a unir, no lo destruya el hombre!

poción

La primera canción, porque te encanta y la segunda, porque me apasiona y quiero seguir contigo en este viaje!

CÁRMINE

Mi marido es un auténtico “etiqueta negra” a todos los niveles. El primero, y más importante, como persona. Es bueno de verdad; y aunque siempre en esta frase el verbo ser y estar son completamente equivalentes a mis enamorados ojos y encandilada alma, en este caso particular me refiero exclusivamente a su calidad bondadosa. Os iré descubriendo poco a poco el surco que ha ido labrando aquí mi amigo para ganarse tan honroso calificativo, no sólo a mi parecer, sino al de todos los que le rodean (que espero así siga, sin tener que retractarme de mi opinión… ).

El segundo nivel de negrura atañe a sus exquisitos gustos, que además de alcanzar su más clara manifestación en la elección de mi ente personal y mi masa corporal, se traduce en un distinguido paladar que le lleva a seleccionar los mejores y más sabrosos manjares terrenales. Y en esas que va y me los muestra; como es el caso de lo que nosotros comúnmente denominamos bollería y argentinamente hablando se identifica como facturas. Leer más →

CASI VIERNES… COCKTAIL & CANCIÓN: MIDI MATILDA

No podré publicar mañana, porque estaré embarcando a Disney…  así que, por lo que contaba el otro día, las canciones de hoy, van acompañadas de un whisky doble…

whiskydoble

Y en esta ocasión en particular, se las dedico a María, de Escarabajos Bichos y Mariposas, porque además de nuestra predilección por las rayas  compartimos la pasión por la música. Es una persona que desprende un halo fantástico y sin ella ser especialmente consciente, me ha ayudado mucho en la gestación de este mi espacio.

Un solo grupo, dos canciones muy diferentes, porque en la diversidad, está la riqueza!

Nos vemos a la vuelta!


Irme a Disney World quiero, con el corazón entero!

Tengo el corazón partío… como Alejandro…

Un viaje a Disney World puede tener la intemerata de calificativos, a saber, divertido, entretenido, fabuloso, magnífico, inolvidable… pero a la vez descorazonador. Es esa dualidad de las cosas que como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.

Supongo que fruto de la querencia que mi amado esposo tiene, por razones obvias, hacia el continente americano, hace unos meses se tomó la decisión en mi hogar, con mayoría plena pero no desde mi total convicción, de hacer un viaje a Disney World con las niñas; y leéis bien, sólo las niñas, porque tras analizar la situación por arriba por abajo, por delante y por detrás, llevar al pequeño con nosotros nos traía más inconvenientes (me duele incluso verbalizar que mi pequeño es un problema) que beneficios, que aparentemente solo era el de que yo estuviera más tranquila.

Bajo el prisma de la lejanía temporal se observan figuras caleidoscópicas excepcionalmente bonitas y de armónicos colores, pero amigo, el caleidoscopio gira al compás de las manecillas del reloj del calendario y, a medida que la fecha no solo se aproxima, sino que está al caer, los motivos ya no son tan lucidos, ni especialmente atrayentes. Ahora una lo ve cual maraña de difícil salida.

Soy una gallina en el más amplio sentido de la palabra. Primero de todo, por ese sentimiento que, de manera inconsciente que no involuntaria, me lleva a tener a todos mis polluelos bajo mi cobijo y amparo. Segundo, porque hago honor a la mayor cualidad que de manera automática y en esta ocasión sí involuntaria, se le confiere a una madre en el mismo instante del alumbramiento, el miedo. Y efectivamente, cuando seas madre, comerás huevo.

A estas alturas de la vida es cuando entiendo y comprendo las estridencias de mi madre que me esperaba despierta jugando al buscaminas cuando salía por la noche, o por qué quería saber dónde iba, con quién, o el motivo por el que los viajes siempre suponían una preocupación, que no desaparecía hasta que, pasados los días, estaba de vuelta en casa.

Y soy yo la que ahora, convertida en una auténtica madre cliché, sufro, a veces en silencio y otras no, esos miedos que me llevan a pensar en esa serie de catastróficas desdichas que pueden ocurrir estando separada de mi último apéndice.

El recuerdo intacto tengo del único viaje allende los mares que hicimos mi marido y yo separados de la que por aquel entonces era nuestra única hija de nueve meses. Al pánico absoluto que tengo a volar, se unía que dejaba atrás a la carne de mi carne. Mientras el avión despegaba, lagrimones como limones me caían por las mejillas, rezaba con el mayor de los fervores y me agarraba fuertemente a mi marido, que me miraba con ojos de asombro, incredulidad al mismo tiempo que chanza.–No te preocupes, la niña va estar bien. Se queda con tus padres…– Sí, va a estar bien, pero la que no tenía claro que lo fuera a estar, era yo. No transcurría un día sin que mandara el mail de rigor demandando noticias de mi pequeña. Cual madre primeriza histérica que sale a cenar, que en las dos o tres horas que dura la velada, llama un par de veces a los mortales que amablemente se hayan quedado de canguros.

Hasta este punto todo bien, el viaje transcurría dentro de los límites de la normalidad y disfrute esperados. Pero justo en el momento de vuelta a casa, cuando parecía que mi nerviosismo ya debía entrar en fase de declive, en la puerta de embarque del avión viví uno de los momentos más angustiosos de mi vida. Un horrible temporal de esos que paralizan la ciudad de Nueva York, estaba dejando inoperativo el aeropuerto donde estábamos. Todos, absolutamente todos los vuelos se estaban cancelando. Todos, menos el nuestro. ¿Ves? si no pasa nada, nuestro vuelo sigue sin cancelarse…. ¿Te crees que el capitán va a salir sin estar completamente seguro de que puede hacerlo? Ni mis oídos ni todos mis sentidos daban crédito a lo que estaba oyendo. ¿Cómo que si nuestro vuelo no se cancela significa que no pasa nada? ¿Y el hecho de que todos los demás se cancelen no puede significar que el que está loco es nuestro piloto? Desde luego pirados, haberlos, haylos, y todos lo acabamos de comprobar hace muy poco, lamentablemente.

Pese a que mi marido me insistía en los contratiempos que nos ocasionaría cancelar el vuelo (alojamiento, días de retraso en el trabajo, dinero extra con el que no contábamos y por inclemencias meteorológicas no te cubren nada) para mí el mayor de los problemas era simplemente que si me subía en aquel avión las probabilidades de que no llegara viva a ver a mi hija eran lo que se dice un poquito altas… Por defecto profesional, no hacía más que imaginarme escenarios que estadísticamente eran probables y se me encogía el corazón. Tanto fue así, que en ese devaneo mental que me traía, me lancé presurosa a escribir lo que yo creía podían ser mis últimas palabras. Blackberry en mano, redacté un correo electrónico a mis padres narrando lo que a mis ojos era nuestra calamitosa situación, y clamando porque si no llegábamos vivos a nuestro destino, por favor, el dinero del seguro y de la venta de la casa, lo invirtieran en llevar a mi hija a un colegio bilingüe (pero de verdad) y le proporcionaran la mejor de las educaciones. Verdaderamente era desgarrador. Menos mal que mis padres no lo leyeron hasta varias horas después de nuestra llegada, si no, ni imagino el sin vivir de mis progenitores.

En esas me veo yo ahora, haciendo maletas para los que nos vamos y para el que se queda, pidiéndome el corazón que le deje mis últimas voluntades, que además de velar por su buena educación, van encaminadas a la transmisión del amor más profundo que se puede sentir hacia alguien. Porque casi me cuesta la vida traerlo a este mundo y queriéndole como le quiero, separarme de él me resulta descorazonador.

Y en este sin vivir, que me tiene sudando desde hace una semana como en mis mejores momentos de conductora novel que llevaba el coche de mi padre y él sabía que me había montado por los chorretes de sudor con los que había impregnado volante y palanca de cambio, me encuentro ahora.

Solo espero y deseo poderme reír de esta situación igual que de la misiva de aquella ocasión.

Y que pronto llegue el momento que ya me ha prometido el padre de las criaturas, la vuelta a Disney World todo juntos en amor y compañía.

Te quiero mucho hijo!

Nicolás
Gracias Jessica Davey por esta preciosidad!

Premio entre blogs: premio Dardo

Premio Dardos - Entre Madrid y Buenos Aires

Hace un par de semanas recibí un correo que me avisaba de una grata concesión, la del premio Dardos, por parte de Belén, creadora de un blog precioso que se llama Oh my mum!

Buceando por la red encontré este texto, que creo recoge a la perfección la filosofía del premio.

“El origen del premio Dardos permanece en la oscuridad, sin embargo se han rastreado las primeras menciones tanto en Portugal como en Brasil. El premio es otorgado en reconocimiento a valores personales, culturales, éticos y literarios que son transmitidos a través de una forma creativa y original mediante la escritura. La insignia fue creada con el afán de promover la hermandad entre bloggers, mostrar cariño y gratitud por añadir valor a la blogosfera”.

Somos muchos/as y variopintos/as. Cada uno aporta su valor, su punto personal. La diversidad es sinónimo de riqueza y fomentarla a través de la promoción de nuestros espacios me parece una gran idea. Muchas gracias Belén, por hacerme partícipe.

Y siguiendo los requisitos para la recepción y apropiación, no indebida, del premio, enuncio las 11 cosas sobre mí, pese a que este tipo de tareas me cuesta muy mucho hacerlas…

1.- Mi color preferido es el verde
2.- No sé andar con tacones
3.- Cada vez me gustan más la primavera y el otoño
4.- Miedosa es mi tercer apellido
5.- Mi comida preferida: las croquetas
6.- Mi grito guerrero: No sin la música!
7.- Dejad que los niños se acerquen a mí
8.- Lo que más valoro: que me hagan reír
9.- Soy lenta y pausada para todo en general y para hablar en particular
10.- El espíritu hollywoodiense invade mi ser
11.- Mi sueño: Cual Meryl Streep… yo tenía una granja en África a los pies de las colinas de Ngong, pero tengo un marido urbanita que se estresa en una playa sin chiringo o sin un kiosko de prensa cerca

Teniendo en cuenta que uno de los objetivos es dar a conocer blogs que entiendo son más novedosos, o al menos no acumulan tantos seguidores como los extraconocidos por todos, y que, como ya he dicho, soy lenta, y lo que para unos lleva años siendo conocido para mi es todo un gran descubrimiento… ahí van mis nominados:

Pacto de tres
Las historietas de mamá
Mucho más que dos
Buscandoestelas
Menos mal que soy de geminis
Sosunny
Bubbles on my planet
Superkitina
Vero Palazzo
Mums and kids in Madrid
Sayimadreamertt
La historia de Jan
Iverina
Mi chupete favorito
Entre Madres

Y las normas para que obtengáis el premio serían las siguientes:

-Poner la imagen del premio en el blog.
-Mencionar y enlazar al blog que nos ha otorgado el premio, agradeciéndole por el mismo.
-Otorgar el premio a 15 bloggers, avisándoles personalmente que han sido nominados.
-Visitar los blogs de los demás nominados, ya que lo que se pretende es dar a conocer otros blogs para que estos crezcan.
-Responder a las 11 preguntas que te haga la persona que te nominó.
-Realizar 11 preguntas a los blogs nominados o pedirles que te cuenten 11 cosas sobre ellos.

Igual que hizo Belén conmigo, para recibir el premio os invito a los nominados-premiados a contarme 11 cosas sobre vosotras y vuestro blog.

 

 

ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES ESTÁ HOLLYWOOD…

Desde bien chiquita, que diría una argentina, el espíritu hollywoodiense invadía mi ser. No en vano, cuando en el colegio la maestra nos invitaba a plasmar en grandes obras pictóricas nuestras futuras ambiciones profesionales yo dibujaba una pareja “agarrada” (como volvería a decir una argentina) de la mano, en un escenario que parecía ser la calle. Ni corta ni perezosa le plantaba dos rombos en la esquina, señal indiscutible de que quería ser artista. Para los foráneos y las criaturitas que desconozcan esta antigua simbología, era la que se usaba para clasificar un programa que no podíamos ver los niños.
ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES ESTÁ HOLLYWOODAunque mi carrera se vio truncada tras un par de obras de teatro en el cole y nunca he tenido ni el más mínimo resquemor por haberla abandonado, creo que me sigue gustando el mundillo de la farándula. Tanto es así, que incluso busco rodearme de los que en él habitan. Desde siempre le compro el pollo a Demi Moore, estoy casada con Richard Gere, soy hija del detective de Twin Peaks, el ginecólogo que trajo al mundo a mi hija mayor es Ed Harris, la enfermera que me cuidaba por las noches en el hospital durante dos meses en los que tuve que ejercer de incubadora postrada en una cama (esto dará para un post muy largo…) es la fabulosa Scarlett Johansson, un representante de un proveedor de la empresa donde trabajo es John Goodman y, aunque muchos no lo sabéis, Morgan Freeman, además de actor, es un gran médico argentino y en la intimidad le llamamos Oscar. Así podría estar enumerando a una buena ristra de famosos que me persiguen.
ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES ESTA HOLLYWOOD

Pues en este farandulerar, estoy contrastando, con evidencia empírica, que hemos engendrado unos hijos que apuntan grandes maneras de artistas.  La mayor es la gran emuladora de Forrest Gump, está todo el día corriendo. Cualquier movimiento lo hace con el ritual de la carrera, y además, le pasa como a él, que se introduce tanto en el papel, que no se percata de cosas obvias. Así como Forrest se olvidaba de hacer pis, mi hija se olvida de que hay paredes y se las traga de frente. La mediana es la que más registros tiene. Tan pronto se muestra como la nueva Marilyn Monroe, con su melena rubia y su sensual caída de ojos, como Vivien Leigh en sus mejores momentos de Escarlata O’Hara, llorando y poniendo a Dios por testigo de que nunca volverá a pasar hambre. Y por último, acojo en casa al único e irrepetible Jack Nicholson en el papel estelar del maniático Melvin Udall de la película Mejor Imposible. Lo que para unos es andar sin pisar las rayas de los baldosines, comer siempre en la misma mesa y con cubiertos de plástico o girar tres veces el cerrojo de la puerta, en mi casa se traduce en dormir sí o sí con la mano metida dentro de mi manga, meterse el chupete después de cada bocado o según lo levanta en brazos una mujer, meterle la mano en la pechera hasta que toca el fondo adecuado y deseado.

No es que me incomode albergar tal elenco en mi hogar, pero preferiría evitarme los golpazos de la mayor, el sufrimiento gratuito de la mediana o el sonrojo que siento cuando mi hijo le toca la teta a una desconocida. Más allá de eso, todo está perfecto.

Como dice la voz en off al final de la película Pretty Woman: “Sigan soñando, esto es Hollywood”

 

VIERNES COCKTAIL & CANCIÓN: SEASONS (WAITING ON YOU)

El verano se aproxima, algo que resulta grato para mi gozo y disfrute, si bien no lo es tanto para mi alma, por el sentimiento que en mi se despierta siempre en esta época del año, después de haber flirteado tanto con la comida. Así que hoy me he unido al reto Dieta Sana y Ejercicio, con el equipo capitaneado por Lucia Be.

Por eso, porque el tiempo pasa, las estaciones cambian, siempre hay alguien esperando y las personas cambian…

Seasons change…
People change…

Hoy toca un cocktail sin alcohol!

Imagen: verema.com

Quizás viviendo todo el año en verano, 6 meses en Buenos Aires y 6 meses en Madrid no se me olvidaría tanto la rutina de la Dieta Sana y Ejercicio, por aquello de tener que lucir más palmito… Omitimos la posibilidad de vivir siempre en invierno, no sólo por lo triste que sería, sino porque tan saludables retos caerían en absoluto ostracismo.

IL TAVOLO VERDE

El azar es un gran aliado. Esa baza que arroja luz y sorpresa en nuestras vidas y que incluso aboga por hacer descarriar de su camino al mayor de los pesimistas…

Aprovechando un fin de semana de estallido del buen tiempo aquí en el hemisferio norte y que estábamos de cuasi novios ejerciendo sólo de padres de uno, decidimos salir a correr las calles de Madrid. No sabíamos entonces que el azar nos acompañaría y pondría en nuestro camino uno de eso lugares y una de esas historias bonitas de verdad.

Tras caminar largo y tendido la llamada de la naturaleza quiso que nos asomáramos a las puertas de IL TAVOLO VERDE, un lugar único donde se mezclan la calidez de una cafetería y la solera de una preciosa tienda de antigüedades, que igualmente, por azar de la vida, resulta ser uno de esos lugares donde poder tomarse una lágrima en condiciones…

Leo y Martina, junto con sus dos hijos, son el alma de algo que, por lo poco que pude percibir, es más que un negocio; es una filosofía de vida. Leo es argentino y Martina española, así que como nosotros, son una pareja con espíritu “Entre Madrid y Buenos Aires”.

Martina no pudo ser más encantadora. Le sacó a mi pequeño un cesto lleno de juguetes de sus hijos. En Il Távolo Verde los niños son bien recibidos.

No precisa mayor descripción lo que a vuestros ojos aparece como una incuestionable condición…. Dicho esto y que una imagen vale más que mil palabras os dejo las instantáneas del lugar.

Estuvimos tan a gustito y tan relajados que sólo el destino quiso que nos olvidáramos de cambiar el pañal al pequeño durante horas y no nos diéramos cuenta más que cuando al levantarle en brazos después de un buen rato (pero bueno) en la silla, comprobáramos que estaba totalmente empapado. Pero yo no soy una mala madre y mi marido seguro es un buen padre. Todo es fruto del azar…
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VIERNES: COCKTAIL & CANCIÓN

Pues que veo yo mucho en esto del mundo bloggueril que se estila que los viernes te tomes un café virtual con la gente y hables de las cosas de la vida y las cosas del querer. Ya os comenté que lo del café para mí… regulín regulán… lo de la charla fenomenal, pero la acompañaré de cola-cao, mientras no me sirvan una buena lágrima.

Yo desde mi espacio propongo otra tendencia, paralela, complementaria y compatible con las otras, sobre todo si se hacen a distintas horas del día. Son los VIERNES DE COCKTAIL & CANCIÓN.

El lema que este año nos impregna a todas las mamás bloggueras es YOU ARE YOUR BLOG, y así soy yo, con mis hijos, mi familia, mis amigos, mi hogar, mi trabajo y mi música, por Dios, que no me falte la música, que me da algo.

El otro día una de mis seguidoras me dijo: -vas a hablar de música, no?- Noooooo, no sólo voy a hablar de música, pero la música forma parte de mi vida, es parte de mí, una de las cosas que más me pueden gustar en este mundo, así que ¿cómo no lo voy a reflejar en este mi maravilloso espacio?

Y me encantan las charlas en un sitio bonito, con encanto, acondicionados con buena música y donde pueda tomarme un cocktail, copa o cualquier sucedáneo, en gran compañía.

¡Hoy me tomaría una piña colada con este ritmo tan tropical!

Tener un hijo con-don

Hoy se torna un día de esos en los que me gustaría poder afrontar las cosas a la argentina…

Pasarme el día corriendo con los pelos cual Julieta Serrano en mujeres al borde de un ataque de nervios; llegar a casa y comprobar que no tienes cena porque tus retoños están empezando a ingerir de manera tal que eres consciente de que debes recalibrar tu sistema de medida de cantidades; acostarme tarde por escribir en el blog en aras de satisfacer las escasas necesidades de lectura que mis cuatro locos seguidores me profesan en silencio o que a las tres de la mañana tu hijo decida despertarse durante dos horas para recordarte su existencia y su apego hacia la figura materna, no tiene precio. Y si para rizar el rizo además te desvelas, pues ya es el acabose.

julieta serrano 3

Así que cuando a las 6.30 de la mañana la obligación me llamaba y he puesto el pie en el suelo, el único músculo de mi cuerpo que me respondía era la “sinhueso”, ávida ella por soltar algún improperio. Y entonces me sobrevino el deseo de tener la capacidad de respuesta que una argentina en mi pellejo hubiera tenido y habría manifestado de la forma: “y bueeeenoooo qué va a ser. Son cosas que pasan, viste?; Te ponés un poquito de “maquillllaje” (así como pronuncian ellos) y listo, quedaste divina, lista para la nueva “batalllla” querida.

El problema en esta ocasión es que llueve tanto sobre mojado, y el cansancio acumulado es tal, que el poquito de “maquillllaje” tendría que ser una capa del grosor de las mascaras del carnaval de Venecia como poco.

Porque resulta que mi último vástago, ha nacido “con-don”, el de llorar no, berrear. No sé si fruto de ser prematuro, varón o, como mucho me temo, la combinación de ambos… lo que le ha provisto del don de ser un niño condón, vamos, de esos que te hacen no querer tener más. Entre otras cosas y más allá de mis apetencias, mi cuerpo serrano no está en las condiciones de acoger otro miembro más en este nuestro redil, amén de los embarazos que sufro, que no se los deseo ni al peor de mis enemigos. No tengo los treinta y escasos que tenía cuando nació la mayor, ni los treinta y pocos de cuando nació la mediana, ahora tengo unos treinta y tantos que parecen treinta y muchos después del tute que las dos mayores nos han dado y la estocada de este gran maestro en el arte de la manipulación emocional con solo su voz como única arma.

Fue en un momento de estos de sumo cansancio, tras un par de noches toledanas a consecuencia de la floración de los caninos de la mediana, cuando hace ahora dos años nos predicamos al unísono mi querido esposo y yo: -si vamos a tener otro hijo, tiene que ser ya; esto no lo dilatamos más en el tiempo, que cada día que pasa es un día menos de fuerza que tenemos-

Dicho y hecho. Mi psique se asustó tanto que pese a los ovarios vagos que en su día me diagnosticaron (y menos mal que así han sido porque si no me hubiera coronado como la pobladora mayor del reino) fue llegar y besar el santo.

Y si la estacionalidad no fuera eliminada de nuestro modelo de regresión matrimonial y aplicáramos el teorema de la proporcionalidad directa entre llantos, cansancio y edad, sería este el momento en el que nos tocaría idear, al menos, el cuarto, pero en esta ocasión y en un alarde de osadía, me atrevo a decir que ya ni uno más. Y digo de osadía, porque miedo me dan estas cosas por aquello de las dos veces que dije de este agua no beberé… empiezo a hiperventilar…

Me quedo con mis tres dones como tres soles, que con sus llantos y sus gritos no hacen sino marcarme a fuego en el corazón un gran sentimiento de felicidad y grandeza. Lo único que no me vendría mal es tener un poquito de sangre argentina en las venas para afrontarlo con más glamour!