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UN VIERNES CON COCKTAIL&CANCIÓN DE SORPRENDENTES DESCUBRIMIENTOS

La infancia es una de las etapas de la vida en la que más descubrimientos hacemos. Descubrimos nuevos sabores, nuevas texturas, nuevas palabras, nuevas emociones… cualquier novedad nos va nutriendo por dentro y por fuera. Es el punto de partida de la larga, y tan pronto sinuosa como “maraBillosa”, carrera del aprendizaje por descubrimiento.

Como si aún fuera una niña (soy tan sólo una jovenzuela) con ella sigo aprendiendo por descubrimientos, que no cesan de provocar en mí la mayor de las sorpresas. Todos los días cuando abro su blog estoy expectante por saber con qué “maraBilla” me sorprenderá.

Porque así es ella, Ara, cuerpo y alma del blog Lila&Cloe y una mente apasionadamente curiosa, que sin creerse talentosa no puede rebosar mayor genialidad. La misma con la que estas frases presiden y presentan su increíble a la par que bonito espacio, en el que ha definido el nuevo concepto de “maraBilla” bajo la perspectiva de un alma creativa con un estilo que me fascina y cautiva.

Tan pronto te descubre restaurantes “maraBillosos”, música de lo más especial para cualquier oído, vídeos increíbles de gente “maraBillosa”, complementos o moda con un estilo como no es posible más, delicatessens donde las haya, proyectos “maraBillosos”, decoraciones o diseños increíbles y un sinfín de curiosidades más que una vez descubiertas te das cuenta que aunque puedas vivir sin ellas, no vas a quererlo hacer.

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Así que hoy, “maraBillosa” Ara, mi cocktail&canción de hoy viernes van por ti, querida. Para que tu capacidad de sorprendenderme siga intacta y tienda a infinito como hasta ahora. No nos prives de tu espacio, que enriquece la blogosfera con cosas “maraBillosas”.

¡Brindo con una elegante y sofisticada, como tú, copa de Martini!

martini

¡Sólo tú sabes ser así de única!

EN PICSA CON UNA BUENA PIZZA ARGENTINA

Dicen de un argentino que es un español, con acento italiano, gusto francés y educación británica. Y como dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición y somos una pareja muy bien avenida que tiende a equilibrar cualquier desequilibrio, lo que mi argentino va perdiendo de acento yo lo voy ganando en gusto, convirtiéndome, como él, en otra “etiqueta negra”. La educación, de momento, procuramos ambos dos no sólo mantenerla británica, sino elevarla a nivel de Lord.

Con esta nuestra negra condición y en aras de transmitir buenas costumbres a nuestra prole, seleccionamos alimentos, y todo lo que tenga que ver con la gastronomía argentina en general, con especial entusiasmo. Es el caso de las pizzas argentinas, características donde las haya. Su masa es más gruesa y esponjosa, fruto de la mayor proporción de levadura. Otro rasgo peculiar es que se acompañan de una gran cantidad de queso (pero mucha). La pizza estrella, además de mi preferida, es, sin lugar a dudas, la fugazzeta (de queso y cebolla).

Dos de mis hijas, pese a que en la tierna infancia no se tienen referencias temporales muy claras, ya han interiorizado que los viernes son un día especial que se debe aderezar con una cena acorde. Abandonamos por un día los platos a la plancha y ensaladas. El brócoli hervido, batuta en mano, da paso, con alfombra roja y clamor popular, a las pizzas argentinas que enloquecen nuestro Spanish paladar.

Somos tan fieles a la patria paterna que si degustamos domésticamente tan exquisito manjar, recurrimos a las prepizzas, o lo que es lo mismo, la base de la pizza prehorneada a la que solamente hay que añadirle los ingredientes y darle un golpe de cocción rápido en el horno. Producto que, como obviamente cabe esperar, adquirimos en un colmado típicamente argentino. Si por el contrario decidimos sacar nuestro espíritu valiente a pasear, atreviéndonos a llevar a nuestros tres vástagos a un restaurante a comer pizza, uno de los sitios a los que solemos acudir es PICSA.

Según nos explicaron estuvieron un año entero experimentando con la masa y la mezcla de quesos para conseguir tan original y logrado resultado, del que se puede disfrutar en un bonito espacio y al compás del reloj comepizzas que flanquea las mesas de los comensales.

¡Merece mención estrella esta increíble fugazzeta!

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LA FIDELIDAD HOY ES NÚMERO PAR EN NUESTRO VIERNES CON COCKTAIL&CANCIÓN

Woke up this morning feeling fine
There’s something special on my mind
Oh yeah, something tells me I’m into something good

Hay mañanas en las que me levanto y, como dice la canción, me siento bien; algo me dice que estoy metida en algo bueno… porque sé positivamente que ellas están ahí, así me lo manifiestan, con timidez y mesura.

Nuestro corazón no es sólo intrínsecamente internacional por los miembros de nuestra familia, sino también por los que nos rodean. Entre Madrid y Buenos Aires hacemos escala en dos familias cuyos corazones se encuentran a caballo entre Madrid y Panamá, la primera, y Valencia y México la segunda, en la que además cambian de residencia entre EEUU, Madrid y Sevilla.

Refiriéndonos al primero de los clanes, Marta (conocida como Pano) es madrileña de nacimiento y canaria de corazón. Está casada con un piloto cuyo carácter sureño le lleva a tener afinidad con el mío (me refiero a mi esposo, no mi carácter sureño, del que sólo hago gala por ser una tortuga). En ella se ve materializada la expresión que todas las personalidades de las generaciones de nuestras abuelas ensalzaban, de verano en verano, como la mejor de las cualidades y características personales: “¡anda, cómo ha crecido la niña! ¡Qué alta y que guapa está! Así es Marta, tan alta como guapa y con una simpatía y naturalidad que le hacen llevarse de calle cada corazón internacional con el que topa. Porque otra cosa no, pero desde la cuna mama la internacionalidad como quien veranea cada año en un puerto.

Y como ella es tan alta y tan guapa y una mujer con arrojo donde los haya, ya se ha encargado muy mucho de adiestrar a sus genes para que fueran dominadores a la hora de moldear su descendencia, lo que ha originado tres varones de guapura supina que en unos años les convertirá en auténticos conquistadores.

Nuestra segunda familia de hoy se encuentra capitaneada por mi querida Amparo, casada con un mexicano, que como mi argentino, tuvo la gran suerte de sentar base en la madre patria abducido por la dulzura personificada de esta gran mujer. Además de contaros que son guapos, simpáticos y un añadido sinfín de calificativos estupendos, si os tuviera que decir algo característico de ellos es que, teniendo muchas cosas en común con nosotros, la más representativa es que han tenido la boda más bonita a la que he asistido nunca como invitada y no parte implicada. Su internacional corazón está ocupado por dos morenos lindos, relindos y graciosos a más no poder.

En ocasiones he comentado cuán maravilloso es el azar, que también quiso poner a esta especial pareja en nuestro camino para dejarnos experimentar lo que es el fiel reflejo de la propia realidad y la identificación personal.

Con vosotras y vuestros ánimos y comentarios, mis fieles seguidoras, los días que escribo en mi querido espacio me levanto sonriendo y pensando que las señales me dicen que me he metido en algo bueno con esta tarea.

Porque sigamos compartiendo nuestras realidades, diferentes pero tan cercanas a veces. ¡Brindemos por los sentimientos compartidos, con nuestros corazones internacionales, con una chicha panameña y un tequila mexicano en la mano!

chicha y tequila

¡La energía positiva que transmite esta canción es la que me llega desde vuestras aportaciones! ¡Va por ustedes!

LITERATURA A LA ARGENTINA

A día de hoy uno de mis grandes retos como madre no es conseguir que mis hijos lean a la perfección la cartilla, coloreen sin salirse, hagan sumas y restas sin equivocarse, hablen mucho inglés o tengan una velocidad de cálculo supersónica.  Ni siguiera que el curso que viene, con el paso a primaria, la mayor saque sobresaliente en los controles que le puedan hacer. A día de hoy, cuando la primogénita tiene apenas seis años recién cumplidos, la mediana va camino de los cuatro y un varón con-don de año y medio, mi gran propósito es intentar que sean felices e inculcarles valores profundos (yo, los míos, cada cual, con los suyos), que les acompañen en sus andaduras como mujeres y hombre de provecho.

Pese a que tres, a ojos de muchos, puede parecer no sólo un número elevado de hijos (que lo es también a los míos propios) sino un número que ya te otorga el título de madre experimentada, nada más lejos de la realidad. Soy una madre en ciernes, que sigue dudando y buscando recursos allá donde los hubiere para afrontar la nada fácil tarea de la educación y crianza de mi descendencia.

Y es en estas lides en las que, en no escasas ocasiones, recurro a los cuentos para poner en boca de otros lo que yo misma querría manifestar, puesto que soy consciente de que, como ha ocurrido a lo largo de toda la historia de los matriarcados, si lo digo yo, o el patriarca, el porcentaje de calado del mensaje no es el mismo, ni es igual. Amén de la gran utilidad que luego tienen las referencias bibliográficas, “¿ves?, como en el cuento”. El “ya te lo dije” o “ves lo que te decía” parecen frases inherentes a la condición de madre/padre. Todos lo hemos sufrido y el que esté libre de pecado, incluso de pensamiento, que tire la primera piedra.

Mi espíritu hollywoodiense me lleva a tener predilección por los cuentos e historias de Disney, llenos de color, glamour y finales felices; inclinación que se ha visto agudizada desde el mismo momento en que tan inigualable compañía ha adquirido los derechos de Star Wars… Sin embargo, cuando se trata de predicar mensajes, me pongo en mi modo “moderna mística” y me decanto más por esos libros en los que parece que la sencillez y austeridad de las ilustraciones es proporcional a la profundidad del mensaje.

Una de mis obras literarias preferidas para estos menesteres es el HILO SIN FIN; la historia de Anabel, una niña que se encuentra una caja mágica con un hilo de lana sin fin que le llevará a transformar su pueblo gris y triste en un pueblo bonito, lleno de color y alegría. Un libro sobre la amistad, el poder de la transformación y cómo la actitud ante la vida puede cambiar por completo el curso de los acontecimientos.

Hilo sin fin

Y otro de mis imprescindibles es EL CAZO DE LORENZO en el que dibujos sencillos, tiernos y divertidos muestran cómo un niño con sus dificultades, sus cualidades y sus diferencias respecto al resto, consigue afrontar y superar el día a día. Algo para lo que además es fundamental contar con buenos amigos.

Hilo sin fin y cazo de lorenzo

El primer día que le leí EL CAZO DE LORENZO a mi mayor, terminé la historia y le pregunté “¿lo entendiste?” Y me contestó, “más o menos, pero yo creo que es mejor si me lo explicas en argentino…”

No sólo yo, que por carencia de nacionalidad estoy excusada, sino que mi amado esposo, oriundo de la mismísima Argentina, aún sigue buscando respuesta y yo planteándome si debo cambiar el discurso…

VIERNES EFERVESCENTE CON COCKTAIL & CANCIÓN

Aunque cada día tengo más claro que la efervescencia no es la madre de las ciencias, sino que esa es la paciencia, hay momentos en mi terrenal vida que mi indómita alma me pide a gritos quitarme el traje del autocontrol y repartir dosis de incisiva realidad, con la misma candidez que mi manifiesto me alienta a repartir besos a diestro y sinestro.

Porque hoy estoy tan efervescente como la mezcla de componentes químicos de lo más reactivos dispuestos a hacer saltar por los aires el matraz que los acoge.

Y justo hoy, precisamente hoy, cuando la no especialmente hormonada efervescencia rebosa todo mi ser, tengo una mañana de esas con mayor número de tareas a realizar que una normal; porque mis dos mayores terminan el colegio y tienen una fiesta que requiere de indumentaria y logística especial, porque mi pequeño tiene el festival y me tengo que acordar del disfraz y hasta la gomina para el pelo y porque tengo invitados de alta alcurnia a cenar y quiero dejar todo recogido antes de salir (aunque no me importa que se les clave una de las piezas de las construcciones de mi hijos en el trasero, sí me incomoda el hallazgo de un calcetín sucio o una zapatilla con ese olor tan estival que tiene el roquefort).

Y a más, a más, los tres herederos deciden al unísono y unilateralmente, que deben poner el pie en el suelo a las 6 de la mañana, porque esto de predicar tanto que la vida es muy bella, muy corta y hay que aprovecharla al máximo hay que llevarlo a rajatabla y hasta las últimas consecuencias. De nada sirven las rastreras súplicas de una madre efervescente que acaba soltando a gritos la efervescencia y renegando del iluminado momento en el que se impuso como pena la ausencia de televisión en el hogar, lo que les lleva a estar agarrados a mis pantorrillas demandando insospechadas e inoperativas peticiones en momentos críticos.

Así que hoy, querida audiencia, este vino, vasodilatador y relajante donde los haya, va por mí, porque yo lo valgo.

copas de vino

 

Está siendo una semana tan surrealista como el vídeo…

 

LA HISTORIA DE JAN, UNA HISTORIA ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES

Quizás la historia que os vengo a contar hoy ya la conocéis. La Historia de Jan, que como define Bernardo, uno de sus grandes protagonistas, es una historia de aceptación, crecimiento y superación.

LA HISTORIA DE JAN

Jan nació el 4 de noviembre de 2009. Cuando Bernardo y Mónica, sus papás, se enteraron de que Jan tenía Síndrome de Down, Bernardo tuvo el impulso y la necesidad de empezar a escribir un blog, transmitir todo lo que le estaba pasando, hacerlo social, como explica él mismo. Y en el transcurso de la historia y los relatos que de ella surgían, empezaron a darse cuenta de que además de servir de terapia para ellos mismos y sentirse acompañados ante una situación desconocida, parecía ser una gran fuente de ayuda para otras personas que estaban atravesando momentos similares a los suyos.

Y desde entonces hasta ahora, cinco años después, Bernardo sigue escribiendo en el blog los 365 días del año. Es un precioso diario de una gran historia y experiencia de VIDA. Todas las vivencias, fotografías y grabaciones que ha ido recopilando a lo largo de este tiempo le han servido a Bernardo, productor y director de cine, para darse cuenta de que quería plasmar la historia de su hijo en una película documental.

Para poder cumplir este maravilloso sueño han creado una campaña de crowdfunding que os vengo a enseñar. Porque YO TAMBIÉN APOYO LA HISTORIA DE JAN.

Y la apoyo y la sigo prácticamente desde que nació. Bernardo y yo fuimos compañeros del colegio y cuando comenzó a escribir el blog fui una de las afortunadas a las que se lo mostró. Y desde entonces, le sigo casi con la misma frecuencia con la que él escribe. La Historia de Jan ostenta el título de ser el primer blog del que me convertí en seguidora fiel.

Este fue el video con el que me convertí en una auténtica follower.

He visto cómo Jan y sus padres han ido creciendo juntos durante estos cinco años. Sufrimientos, alegrías, progresos, terapias, tratamientos, emociones, cariño, amor en su estado más puro… de todo he tenido la gran suerte de poder ser conocedora casi en tiempo real. Incluso de participar en algunos de sus cumpleaños! Sus primeros pasos fueron emocionantes! Y ahora le veo tan mayor… Jan ha crecido como niño y Bernardo y Mónica como padres. Lo que no sé si ellos sabrán es que yo también he crecido como lectora, porque aunque ninguno de mis hijos tiene Síndrome de Down, estas vivencias suponen una gran enseñanza como padres y como personas.

Ya habéis visto entonces que tienen una familia preciosa y un proyecto fabuloso que espero salga adelante, por ellos y por todo lo que representa.

Pues os vengo a descubrir, como añadido, que es una familia con un corazón Entre Madrid y Buenos Aires, no sólo porque su corazón forma parte del nuestro, que también, sino porque ellos cuentan, igualmente, con su propio corazón Entre Madrid y Buenos Aires.

Mónica, la mamá de Jan, nació en Buenos Aires, ciudad en la que vivió hasta los 14 años, antes de instalarse en Barcelona con toda su familia. A los 30 años se traslada a Madrid. En 2003, conoce a Bernardo, madrileño de pura cepa, y dos años después se hicieron pareja. El fruto de una hermosa historia de amor es mi querido Jan, que a nuestros ojos es más especial, si cabe, por llevar sangre argentina en las venas!

Transcribiendo palabras de Bernardo, les encantaría que Jan conociera Argentina y a toda la familia de allí, porque tanto él como Mónica están enamorados de la ciudad de Buenos Aires, lo acogedora que es la gente, de sus calles, del aroma a antiguo, del sentimiento, de la comida, de los árboles jacarandá…

Es un privilegio poderos contar una historia Entre Madrid y Buenos Aires con tanta alma, La Historia de Jan.

SI Jan ya era famoso… seguro que al ver este video más de uno reconoce también a su mamá…

UN VIERNES CON COCKTAIL & CANCIÓN MUY DULCE

Hoy vengo a saldar una deuda de corazón. Porque hay gente buena, que te ayuda y apoya de manera completamente desinteresada. Aunque la empatía o compartir causas comunes une bastante, lo cierto es que la verdadera explicación que encuentro en este caso es un espíritu tan generoso como dulce, cual bizcocho de chocolate. Así es ella, @Marieta_bizcocho, coeditora junto a @Quintano de un blog maravilloso que se llama Bizcocho de Chocolate. Uno de mis clásicos que siempre me acompaña.

Con un perfil eminentemente matemático, como el suyo, os digo que parece que nuestras vidas tienen algunos paralelismos. Un hombre tenemos en común; el que a mí me acompañaba en los campamentos de verano del colegio, animándome en mis siempre rezagadas posiciones en las marchas (porque ya admití que soy una tortuga) resulta ser su amado esposo. Compartimos igual número de hijos. El gusto por las matemáticas, que ella sí fue capaz de completar. Trabajos ciertamente vinculados, y lo que nos ha mantenido en línea más directa últimamente es la predilección por los blogs bonitos. En su momento me hizo caer en sus redes siguiendo “el mundo a través de sus gafas”. Y el mundo lo ve desde una actitud positiva, entrañable y divertida, viviéndolo con mucha energía.

Desde que me lancé a esta nueva aventura del blog, ella ha estado siempre ahí. Me muestra su cariño y me tiende su mano, algo que es muy de agradecer.

Hoy eres tú, querida @Marieta_bizcocho, con quien vengo a brindar en mi viernes con cocktail&canción. Como estás entre las líderes de Dieta Sana y Ejercicio, y las verduras ocupan un papel protagonista en tu vida, quiero disfrutar contigo este rico bloody mary, preparado con un zumo de tomate que mucho tiene que envidiar a tu gazpacho con fresas!

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Para que sigas sorprendiéndonos con tus recetas, tus planes, tus actividades con las niñas, tus viajes, tus cafés de los viernes y tu pasión por la vida, en definitiva!

Muchas gracias por SER Y ESTAR!

Sweet like candy! Electric love!

EL TRABAJO DE DAR BESOS EN EL TRABAJO

Tirando de refranero nos encontramos con aquél que dice, allá donde fueres, haz lo que vieres. Y si así lo hiciera, en caso de tenerme que ir a trabajar a Argentina, me vería en la tesitura de ir preparando mis mejillas y morros para dar y recibir, a partes iguales.

En uno de mis viajes a Buenos Aires, estando en el aeropuerto ubicado en el centro de la capital y esperando en la cola de facturación, presencié una escena pintoresca y peculiar a mis extranjeros ojos, que aún a día de hoy sigue llamando mi atención cuando voy. Justo coincidía el cambio de turno del personal de tierra. Los empleados del siguiente tramo horario llegaban, además de frescos como lechugas, airosos como solo los argentinos saben, con ese aplomo arrollador que ya me gustaría para mí. Lo siguiente en acontecer no fue un cambio de turno normal, automatizado, breve o discreto. No, fue todo lo contrario. Tanto los que estaban como los que llegaban se recibían con una afectación y entusiasmo como nunca antes había visto. A la par que se proclamaban un amor incondicional, preguntándose por cómo les iba a todos los miembros de su familia, en lo que habían empleado el tiempo que habían estado separados desde la jornada anterior o cómo habían llevado la mañana, se plantaban un beso en la mejilla (en Argentina sólo se da un beso); pero besando de verdad, no cachete con cachete, como simulamos aquí cuando se trata más de un ritual que de un contexto familiar. Y lo curioso del asunto no es tanto la escena en sí misma, puesto que a todos nos pueden pillar en un momento de máxima efusividad (cumpleaños y otras fiestas de guardar) sino su periodicidad, que no es otra que diaria y repetida en tantos turnos como haya.

Al parecer no es una práctica extendida en el cien por cien de los gremios, pero desde luego en los que yo he tenido oportunidad de catar como “pseudoturista” sí. Cafeterías, supermercados, tiendas, restaurantes y demás entran en el lote de los besucones.

Digna de alabanza y loa es la paciencia de los que esperan, con inamovible sonrisa, hasta que tan lisonjero ceremonial llega a su fin.

La verdad, que bien pensado, lo de dar besos a diestro y siniestro es una máxima muy presente en nuestra filosofía de vida Entre Madrid y Buenos Aires, quizás llevarlo a la práctica laboral (a la que en ningún momento me refería) a lo mejor nos volvería más amables, capaces de mantener un trato más cordial entre compañeros o con la gente con la que nos relacionamos, o al menos estéticamente más cordial. Porque los españoles, en comparación con los argentinos, somos más rudos y secos (es lo que tiene ser europeo y compartir continente o moneda con los alemanes, entre otros).

Pero en este caso particular, prendo el modo visualización mental y lo de verme besando a mis compañeros de trabajo todos y cada uno de los días del año, y sin nada que objetar a los susodichos, se me antoja, cuanto menos, desalentador; literalmente me quedaría sin aliento.

Tengo un carácter latino de los que sustentan su generalizada fama; soy besucona y cariñosa como la que más, pero yo es que lo de los tocamientos y los besos lo dejo para la intimidad. Y como hay quien duda de la nacionalidad de mi marido, porque no habla, no bebe mate, no le gusta el tango y lo de los besos no va tampoco mucho más allá de su círculo más cercano, pues creo que él lo llevaría peor.

Pero oye, quizás todo es empezar, quien sabe, a lo mejor le “cogeríamos gusto al asunto”. Es lo que tienen los besos.

beso

VIERNES CON COCKTAIL & CANCIÓN EN PAREJA

Una de las grandes preocupaciones de todo buen padre y madre que se precie es la de que si sus hijos se lanzan a la búsqueda de media naranja, sea la adecuada. Si no, desde luego, más vale solo que mal acompañado. Nosotros en particular, no tenemos grandes aspiraciones más allá de que los candidatos elegidos sean buenas personas y, por lo menos aparentemente, normales, básicamente porque nosotros somos buenos y así como del montón, por no generarles traumas de adaptación a las criaturas…

Pues si la cosa sigue su curso, en lo que a mi hija mayor respecta, puedo desentenderme del tema, puesto que ya ha hecho la mejor de las elecciones. Una preocupación menos. ¡Qué relajación!

En sus seis cortos años de edad llevan ya tres de relación, la mitad de sus vidas; que se dice pronto. Desde el primer momento el uno y el otro se acogieron en su regazo y se han convertido en inseparables compañeros de la batalla escolar diaria. Mi primogénita, con su gran temperamento y personalidad, ha encontrado en Carlitos la horma de su zapato, un pequeño genio en las artes del cortejo que con su carácter divertido y gran don de gentes se la debe llevar a su terreno a su antojo.

Otro de los desasosiegos es la familia política que les pudiera tocar, ese gran tesoro, que como tal, todos creemos debe mantenerse en un cofre guardado. Pues con el mayor de los espíritus pelotas, os digo que en este punto también nos ha acompañado la fortuna. Mis consuegros son majillos, qué le voy hacer.

Él tiene un blog chulísimo de recetas de cocina (A ver qué cocinamos hoy), en el que además de mostrar sus increíbles dotes culinarias (que sin lugar a dudas le llevarán a preparar el avituallamiento de la pedida de mano) refleja sus grandes cualidades como informático, que dejan en evidencia mi espacio aderezado con paleta de colores e iconos de moderna mística. Ella es la discreción personalizada, con un estilo bárbaro y con un sentido del humor que poco a poco va aflorando a medida que la conozco más.

El otro día me pregunta así con esa prudencia que le caracteriza: “¿tienes lista de spotify?”. Me quedé patitiesa. Resulta que además de escuchar las canciones que pongo, ¡encima van y le gustan! Yo que creía que esta sección mía era una de esas locuras que nadie iba a escuchar… pues resulta que estaba equivocada.

Así que querida Carmen, te has convertido en merecedora de mi cocktail y canción de hoy viernes.

Escuchando estos dos temas, el otro día recordé cuando me decías: “¿te imaginas que se casan?” y que se repitiera la historia que habías vivido tú en tus propias carnes.

Va por ti, querida, esa cerveza que tenemos pendiente en el mundo real, de momento nos la tomamos juntas en el virtual y te dedico las canciones, devolviéndote otra pregunta: “¿se dirán estas cosas?”

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Ojalá que por lo menos el futuro les depare poder conservar una bonita amistad.


MI DULCE ENSIMISMAMIENTO, MI MOMENTO SPECIAL K

Con este título, cualquiera se aventuraría a pensar que la temática de hoy gozaría de cierta tonalidad escatológica, pero no, por ahora dejo apartado el momento Enrique y Ana, caca-culo-pedo-pis, para otra ocasión.

Como ya avanzaba en su día, en una de esas listas que, pese a no gustarme demasiado, sucumbí a realizar porque la ocasión así lo merecía, soy lenta para todo en general, y para hablar y caminar, en particular. Característica que ha llevado a que en mi hogar, con descaro y desfachatez, el padre de las criaturas aliente a mi descendencia a cantarme la canción del cantajuegos “Dicen que”, en la estrofa que clama: “dicen que las tortugas son lentas, lentas, lentas, y yo muy rapidito… qué le voy a hacer…” Aguanto el chorreo lo más dignamente que puedo, sin ni siquiera ya rebatir, porque una es totalmente consciente de su realidad. Yo lo único que de vez en cuando me lanzo a recordar es que, pese a esto que algunos consideran un defecto, y con total similitud al clásico de los clásicos “la liebre y la tortuga”, llego a mi destino incluso con el caparazón lleno de inquilinos… y no sólo eso, sino que además la gente me pregunta en no escasas ocasiones: ¿y cómo te da tiempo a hacer todo esto?, pues será, por simple deducción y lógica, que la escala de velocidad con la que tratan de evaluar mis actos está un poquito sesgada. Vamos… digo yo…

Pero bueno, aceptamos lenta como rasgo de mi persona.

Numerosas son las teorías que defienden que muchas de las conductas del ser humano son aprendidas, no innatas y, además, que los condicionantes del entorno son variables de influencia especialmente significativas. En este punto es donde mi modelo identifica de manera clara y concisa la gran variable externa, a saber, el cansancio por ir corriendo cual tortuga tirando de cuatro (de mi misma, que no es poco, y de los tres polluelos del corral). No quiero ser una madre drama, pero suelo llamar a las cosas por su nombre. Tener un hijo con-don; vivir en Hollywood, a caballo Entre Madrid y Buenos Aires; además de estar sometida a toda suerte de retos diarios en los que tengo que sacar armas que convierten en meros aficionados a los que negocian con delincuentes, pues convengamos que un poquito cansado es. Maravilloso seguro, pero agotador también. Al pan, pan, y al vino, vino.

Hay quien estima que tres es el peor número de hijos a tener (desde luego el más trabajoso), y que la solución indiscutible pasa por tener un hijo más. El cuarto, al que criarán los demás, lo que a su vez les hará madurar para cuidarte a ti también. Yo es que no me veo muy animada a decantarme por esa vía, de la que con cordura me alejan las prescripciones médicas que me hicieron en su momento, tras haber vivido más de una situación crítica, con riesgo de vida incluido en el lote. Así que no me queda más remedio que sobrellevar el cansancio con la misma estoicidad que aguanto a mi galán y mi prole entonándome el último grito entre los hits infantiles.

Y lo acepto. Así que por las mañanas, pausadamente me levanto, me preparo el desayuno pululando por la cocina cual tortuga ninja para evitar hacer un solo ruido que despierte a las fieras y perturbe el silencio de ese instante. Un silencio del que disfruto relajada y lentamente, que en el mejor de los casos sólo se ve roto por el ruido del calentador encendido (la ducha del patriarca), que me anuncia cuando mi letargo llega a su fin, antes de verle entrar por la puerta de la cocina clamando “¿pero todavía estás así?”. Y es que ese es mi momento, mi momento special k, en el que el cola-cao o la lágrima que me esté tomando, lo acompaño con estos cereales, alcanzando un grado de ensimismamiento y evasión tal, que incluso la reiterada lectura de los ingredientes y desglose de vitaminas y minerales del paquete, me parece de lo más interesante. Leo, releo, le doy la vuelta al paquete, porque me cansa más la ocasional esbelta silueta de la dama que tan valiosa literatura. En caso de mayor hartura, me paso a la información nutricional del cola-cao. El objetivo perseguido es conseguido: mi mente se mantiene en blanco. Una mente maravillosa.

Creo que me agrada ser una tortuga, así como desayunar cola-cao y special k.

cola-cao y special k

Aquí os dejo la canción en cuestión, por aquello de que contextualicéis mejor…