HEMISFERIOS: ¿CASAMIENTO SINÓNIMO DE BODA?

Lo mío fue una boda al uso en un contexto typical Spanish y con las tendencias del momento, que poco y nada tenían que ver con las de ahora (por lo menos aquí en España). Quizás sea una prueba más de lo rápido que pasa el tiempo y de cómo lo acompaño. Las wedding planners ni siquiera sé si existían. El eucalipto, la paniculata y la lavanda no eran el imprescindible en los arreglos florales. No había rincones Instagram donde poderte retratar con marcos, letreros, motos o bicicletas, maletas vintage o caravanas street style. La expresión #hashtag no consigo imaginarme a qué me hubiera sonado. Nada, ni aunque quiera ser ingeniosa. Los tocados y las pamelas eran casi exclusividad de Ascot. Bebíamos copas con la solera y la tradición de siempre. No era una época de exaltación de la ginebra (dos videos muy ilustrativos al respecto; video 1 y video 2) ni de brebajes depurativos con sabores singulares como el agua de coco, moras, cintronella, jengibre o, el no va más entre los foodies, el agua de abedul o birch wáter ¡Chúpate esa!

Las fotos las hacían el fotógrafo oficial, algún amigo o miembro de la familia un poco más aficionado al tema y aquel que había cargado con una cámara digital compacta de las que entonces estaban en boga y con las que ahora juegan nuestros hijos. Los móviles, desde luego, no eran aparatos pensados para ser cámaras. De hecho, la máxima aspiración era conseguir un terminal lo más pequeño posible.

Con el paso del tiempo no sólo he ido viendo la evolución que han seguido las tendencias nupciales en España sino que me he ido enterando de cuáles son las costumbres clásicas de Argentina. Y sé positivamente que una de ellas me costaría asumirla con dignidad. Sólo puedo adelantar que yo dejo volar mi imaginación, pero mi cuerpo, poco. Lo de mi miedo a volar cabe entenderlo en el sentido más purista de la expresión.

Para que también vosotros os podáis enterar de cómo es una boda típica argentina y cuáles son las grandes diferencias y similitudes con España, Constanza os lo va a contar.

Si buscamos en la Real Academia Española (RAE) encontramos que la palabra casamiento es sinónimo de boda. Literalmente es así, pero yo opino que cada una tiene adquirida su nacionalidad: la boda es española y el casamiento es argentino. En España “se va” de boda y en Argentina “se tiene” un casamiento.

Experimenté menos veces las bodas que los casamientos. Mi experiencia me permite generalizar sólo sobre los argentinos, pero después de las conversaciones con María, puedo decir algo más sobre los españoles.

Así que, sin más, hoy estamos invitados a un casamiento y, como buenos argentinos, ya nos liamos desde la invitación.

Los novios deciden casarse y, luego de las oportunas gestiones para el enlace, nos envían la invitación. Oficialmente ¡estamos invitados!, pero… ¿a qué estamos invitados? Recibimos un precioso sobre que puede contener:

Participación: invitación, generalmente en el tamaño de un tarjetón, en la cual nos invitan a la ceremonia religiosa. Y se preguntarán, ¿a quienes se participan? A todos los que los novios y/o sus padres quieren que asistan a la ceremonia.

Invitación al ágape: de un tamaño menor a la anterior y siempre acompañada por la participación, invita al convite (almuerzo o cena) y a la fiesta posterior.

Invitación al baile: invitación a la fiesta después del banquete. Generalmente, es para los jóvenes, la gente “bailantera”. Por ejemplo, para los compañeros de la universidad/trabajo que quizás no son tan amigos como para acudir a todo, pero sí para ir a bailar. Esta invitación llega junto a la participación.

En resumen, si en el sobre llega sólo la participación, uno “está participado” al casamiento. Si llega la participación y la invitación al convite, en caso de festejar de noche, uno está invitado a “todo” el casamiento. Si el sobre contiene la participación y la invitación al baile, uno está invitado a la ceremonia y “después de 12”.

Pongamos que estamos invitados a “todo” el casamiento. Debemos pensar cómo nos vestiremos para la ocasión. En Argentina, en los casamientos celebrados por el día se suele vestir de corto y por la noche de largo. Pero en los últimos años la tendencia cambió y no es un protocolo tan cerrado. Creo que lo mismo ocurre en España, según me comentaron. Lo que acá no llegó aún con tanta fuerza es el tema de los tocados, pamelas o sombreros.

Otro punto muy diferente entre ambos países son los efectos legales de los matrimonios. En España se ofrece la opción de contraer matrimonio civil o religioso, atribuyendo al último, directamente, efectos civiles. En Argentina, si uno se decanta por la opción religiosa deberá tener dos celebraciones. Una ante una autoridad civil (juez o autoridad municipal) en el Registro Civil. En varias ciudades, estos jueces están autorizados a trasladarse al lugar de la celebración y unir en matrimonio a la pareja en un lugar diferente a las Oficinas del Registro Civil. Y otra ante una autoridad de la iglesia. En ocasiones el casamiento civil tiene lugar el mismo día que el religioso. Si no es así, la pareja deberá haber contraído matrimonio antes de la celebración en la iglesia.

Ya celebrados los “dos casamientos”, que diría mi español en casa, nos disponemos a beber y comer algo del cóctel y ubicar la mesa en la cual nos ha tocado sentarnos. Los platos principales más clásicos suelen ser carne roja y pollo. En España, creo que lo tradicional era que tras los entrantes se sirviera un plato de pescado y uno de carne, separados por algún sorbete.

A lo largo del banquete, los novios pasean por las distintas mesas saludando y una vez finalizada la vuelta, se brinda felicitándolos por su nuevo estado civil. Aunque esto sucede así por regla general, es cierto que en otros casamientos se baila entre el segundo plato y el postre. Hace poco estuvimos en uno donde los amigos de los novios se levantaron de sus mesas, justo en ese momento, se ubicaron en el centro de la pista de baile y, absolutamente coordinados con un video grabado por ellos mismos bailando una canción, realizaron la coreografía mientras cantaban el tema como regalo para los novios. Divertido no, lo siguiente, y parece que está de moda, por lo que averigüé.

Pero sigamos… llega el momento del baile. Si el inicio del casamiento fue a las 20 horas, por ejemplo, podríamos estimar que son las 12 de la noche, por lo menos. Así que comienzan a llegar los invitados “después de 12” y el salón se llena de gente por los lados. Los novios abren la pista bailando solos un vals, pero rápidamente los asistentes salen a acompañarlos.

Paralelamente al comienzo del baile se abre la “mesa de los dulces” y la barra de tragos. La primera, suele ser una mesa larga con muchos postres, tartas y tortas para que los invitados que quieran hacer un receso en el baile, se acerquen a comer. Y la segunda, el lugar donde se sirven las bebidas. La gente se anima, baila y canta, se arma el trencito y se lanza a los novios por el aire, con cuidado de agarrarlos para que no se caigan. Así transcurren las primeras dos horas aproximadamente. Mucha música, copas y postres.

Cuando el movimiento decae y la gente se dispersa para tomar un poco de aire, comer o sentase a descansar… aparece una murga (otras veces es un grupo de acróbatas o gente de circo) y se mezclan en la pista con su espectáculo mientras se reparte el cotillón. A veces es temático, otras no, pero siempre son objetos divertidos, coloridos y grandes. Y todos con sus sombreros, anteojos enormes o diademas, vuelven la pista de baile donde resurge la fiesta.

En Argentina no se estila el regalo que los novios dan a los invitados a modo de recuerdo. El cotillón que se llevan a casa es lo más parecido.

Mientras sigue la celebración, la gente comienza a tener nuevamente hambre, por lo que, alrededor de las cuatro de la madrugada, aparecen los perniles para armar sandwichitos o pizzas. Todos toman fuerza. Esto es lo que en España se conoce como recena.

Para los que quedan al final, se sirve el desayuno: café con leche o chocolate con medias lunas. Y ahora sí señores, siendo las seis de la mañana, y habiendo ya desayunado, nos vamos.

Por supuesto no todos los invitados se quedan hasta el cierre, pero la que calza y viste se ha quedado en muchos casamientos hasta el final, y en el propio hasta despedir al último invitado.

Y bueno, como toda boda o casamiento al otro día estamos de cama pero que “nos quiten lo bailao”, como se diría en España.

cotillon-baile-boda

Fuente: mi prima

 

baile-boda

Fuente: diario La Nación

 


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