FIONA HA VUELTO

Las despedidas me gustan tirando de poco a nada. Unas veces tengo suerte y atino más con las palabras. Otras, sin embargo, tengo la sensación de que rozo el absurdo o caigo de lleno él. Pero de cualquier forma y manera, suelo quedarme con la sensación de no poder transmitir todo lo que quiero.

Pero la poca predilección que les tengo no es el motivo de mi tardanza en la publicación, que no es otro que verme engullida por las fauces del tiempo desde que el colegio finalizó. Aun así, tarde o temprano debo hacer frente a este momento. Y es que, queridos lectores, el de hoy es un post de despedida. Las jornadas blogueriles han tocado fin. Pero no temáis, la vuelta está prevista en septiembre, a no ser que la chicharrera me despoje de la escasa vena artística que me queda.

Sin contrariar a mis costumbres, cada julio nos embarcamos en nuestro viaje al interior de la geografía española (destino la ciénaga) para disfrutar del estío en pleno apogeo y esplendor.

Shrek y Fiona

Mi etiqueta negra está que no entra en sí de gozo y emoción. El verano y la ciénaga lo han recibido con más de cuarenta grados a la sombra; con esa solidez plomiza y pegajosa que hace que todo se torne un esfuerzo excesivo; donde las jornadas son de más sed que hambre. La certeza de que hará calor y no lloverá es su fiel compañera. Mi buen hombre nunca ha asumido una tarea tan sencilla como la de tener la seguridad de que aquí los días lo cubrirán de un azul intenso y sin nubes. Uno tras otro.

Pero en el fondo es un romántico. La dificultad de disfrutar de noches frescas es la llave que abre la puerta al regocijo nostálgico de rememorar su idilio semanal con el aire acondicionado.

Por lo que a mí respecta, no voy a negar que las ardientes temperaturas y las bocanadas del secano me dejan en ocasiones vapuleada y con las energías bajo mínimos. O que ahora me incentiva menos tomar el sol que escapar de él. No voy a negar que me gustan infinitamente más la primavera y el otoño con el virtuosismo de sus temperaturas intermedias. Pero la ciénaga de mi tierna infancia convierte el disfrute del verano en un privilegio de vida entera.

Malamente puedo ocultar la satisfacción que me genera seguir tirando de vetustas costumbres de mi mocedad.

Nos levantamos cuando nuestra alarma interior nos avisa, lo que viene a ser, cuando el cuerpo nos lo pide. En este punto es donde debo trabajar que las peticiones corporales se alineen entre ellas.

Con el pie en tierra firme, tras abandonar el catre, nos dejamos seducir por lo anodino del verano, con sus desayunos casi en pleno campo; los paseos en bici a comprar el pan saludando a los tractores que nos cruzamos por el camino; los juegos en la calle sin más peligro que el de ser atropellado por una insolación; las comidas fruto de la improvisación o los aperitivos como afición; las siestas a destajo y a deshora; y siempre con la confusión de saber si llevas el bañador puesto o no. Es una segunda piel.

En esta nuestra dicha, la gran protagonista del verano no es la holgazanería; ni el fastuoso estilo propio que exhibimos a todas horas en bañador y chanclas; ni la destreza, adquirida a base de práctica, de convertir el aperitivo en un sustituto de la comida. La estrella indiscutible de nuestro verano es una ciénaga en la que darse a la buena vida no es una opción, sino una obligación.

Ver las horas pasar con la ciénaga como telón de fondo es vida. Es valorar la importancia de las pequeñas cosas, porque solo con ella la infancia es plena. No se necesita nada más. Todo condimento o artilugio que provenga de la opulenta ciudad pierde su protagonismo y se desvanece entre la grandeza de la naturaleza. Las rocas, las piedras, los palos secos, las plantas silvestres, el barro, y algunos restos de la merienda, como un simple vaso de plástico, hacen las delicias de los niños que se pasan las horas jugando a las cocinitas, a los colegios, a los supermercados, a cocinas master chef (la nueva receta del gazpacho es agua estancada con ladrillo en polvo), haciendo floreros de arcilla, cremas con las piedras machacadas (ya quisieran las del Mar Muerto), tirando piedras tratando de adivinar si caerá cazuela o puchero y pescando para la cena. La fantasía hecha realidad. El summum de la creatividad.

Uno de los momentos de máxima euforia llega en agosto, cuando a los baños hasta el anochecer le siguen las jornadas de cine al aire libre que prepara uno de los compañeros habituales de ciénaga. Los amigos se juntan. Se cena un bocadillo bajo la luz de la luna, enroscados en toallas para no sufrir los efectos de la humedad. Solo se me ocurre definirlo con una frase: verdadero orgasmo de juventud.

Fiona ha vuelto a aparecer en escena, queridos. El disfrute no ha hecho más que empezar. Mi Shrek cada vez lo asume más. Desde su sombra y con el tímido alivio del fresco que proviene de su ilustre revista devenida en abanico, cae rendido a la obviedad.

Hasta la vuelta.

Me retiro a descansar… o no…

Felices vacaciones.

Ciénaga 1

Ciénaga 2

Ciénaga 3

Ciénaga 5

Ciénaga 6

Ciénaga 7

 

6 Thoughts on “FIONA HA VUELTO

  1. Qué evocadora descripción… qué capacidad de transportar en el tiempo y de devolver sensaciones…
    ¡No quiero esperar hasta Septiembre para leer más! 🙂 Disfrutad mucho, Maria.

    ¡Te esperamos aquí!

    • entremadridybuenosaires on 17 julio, 2016 at 1:18 am said:

      No publicaré, pero te seguiré. Los pocos ratos de conexión que tenga los invertiré bien!
      Feliz verano Paula!
      Nuestro cine de verano bien necesitaría un toque de los tuyos!!!

  2. Disfrutad mucho y a desconectar!!! Mira que yo estoy rodeada de mar, pero tus fotos dan una paz y una calma que no tiene nada que envidiar a lo que tenemos por aquí! Felices vacaciones y nos “vemos” a la vuelta!! Un beso enorme María

  3. entremadridybuenosaires on 18 julio, 2016 at 1:18 am said:

    te digo lo mismo que a Paula, querida.
    Disfruta mucho tu “galifornia”. Un beso y hasta la vuelta!

  4. ¡Qué descanses en tu ciénaga! A mi me han dado ganas de irme para allá de lo bien que lo cuentas.
    ¡Hasta septiembre!

    • entremadridybuenosaires on 19 julio, 2016 at 12:36 pm said:

      Muchas gracias Manu! Que tú también tengas un verano mágico con tus pequeños magos! Hasta la vuelta!

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