FESTEN, LA CELEBRACIÓN

Las excusas son malas o buenas. No suele haber término medio. Pero sí extremos. Hay excusas que son sublimes. Sin ir más lejos, la que voy a utilizar como justificación para haber abandonado mi insigne espacio un tiempo más dilatado del que acostumbro.

Cuenta la leyenda que tener un argentino en casa es, según una de sus expresiones favoritas, como estar de joda todo el día. Son divertidos. No hay duda. Bien lo sabe hasta la publicista más ingeniosa, no quedándole más remedio que sucumbir  ante la irrefutable realidad que les corona como reyes de la comunicación. Tampoco cabe vacilación respecto a su rol de románticos embaucadores capaces de desprestigiar las labores del más convencido Romeo. Ni que decir tiene que son dueños y amos en el arte de celebrar con pompa y boato. Son únicos a la hora de alzar la copa sin desánimo, brindando por todo y por nada. Cualquier excusa es buena para empinar el brazo al son del chin-chin. Verbal, no el procedente del sutil roce entre las copas. No callan ni para eso. Y si compartes mesa con argentinos es preciso estar preparado para afrontar un brindis de surrealismo sin fin. Al menor descuido brindarán hasta por tu abuela, a la que no conocen, pero intuyen sus longevos méritos para ser la protagonista del alzamiento.

El acabóse de las celebraciones me toca muy de lleno. Manifiesto abiertamente que me parece una de las vulgaridades que más satisfacción me han generado, me generan y me generarán de por vida. Es más, mi ascendente carrera entre las miedosas no es sino una variable más para darme cuenta de que nunca debo decir nunca. Resulta que los argentinos se ponen como locos cuando el avión aterriza en el aeropuerto de destino. Se lanzan a aplaudir con entusiasmo y a elogiar la labor del comandante. Cierto es que suelen hacerlo más allá que acá, donde el costumbrismo español, reflejado en las expresiones de asombro e incredulidad del resto de pasajeros, les suele cohibir un poco más. En absoluto sería descabellado vaticinar mi unión a la “cla” en algún momento de mi vida. En mi aburguesado fuero interno ya les acompaño cada vez que aterrizo, dando palmas con las orejas y con el corazón desbocado, agradeciendo a todos los santos que alcanzo a recordar, haber sobrevivido.

Tengo algún que otro argentino en casa. Porque en realidad tengo más de uno. Ya se encarga mi primogénita de recordárnoslo cada vez que con su radar extrasensorial descubre argentinos a la legua, se arrima a ellos y les pregunta intentando emular el acento del país:

– ¿Vos sos argentina? Mi papá y “yyyyyyo” también, pero mis hermanos no.

Poco le falta para airear a los cuatro vientos sus privilegios de hermana mayor conocedora de las bondades de tener padres ultramotivados por el entusiasmo de la paternidad o maternidad recién estrenada. O su condición de estrella del celuloide con más videos y fotografías que ninguno. Cualquier día explica sin reparo que su papá lleva un par de años con los papeles para obtener la nacionalidad de sus otros dos hijos en el cajón pero no encuentra el momento, o el entusiasmo, para llevarlos.

Pero a lo que iba. Las celebraciones de verdad son el negociado del único argentino varón que de momento habita en mi casa. Yo me quedo con el quiero y no puedo de mi lado más crafty. Mientras yo te pongo unos pompones, banderines y vajilla desechable a conjunto, él te organiza un sarao digno de la vitrina de los recuerdos más galardonados. Si alguien está a punto de aterrizar en la cuarentena, no dudéis en preguntar a mi querido esposo. En un momento os organiza un viaje al caribe para todos los públicos. Porque los cuarenta hay que celebrarlos bien. Nada de “mariconciertos”. Con ron en la mano y buena pose de chico de calendario. El del mes de abril está imponente.

Cuando me comunicó que así quería conmemorar su nacimiento me vino a la mente el paraíso y dos tortolitos acaramelados, disfrutando de las reminiscencias de juventud. Pero ¡ay amigos! Qué breves mis ensoñaciones solo aptas para mayores de edad. Convirtiéndose en abanderado del movimiento “no sin mis hijos”, preparó una celebración para cinco. Todos juntitos en amor y compañía. Lo que mi asesinada pasión no sabía es que todo, absolutamente todo, tan bien se desarrollaría.

Así es. Estoy huérfana de anécdotas. Mi asombro sigue intacto.

No os puedo más que contar que estoy hecha para la buena vida. Esa en la que nuestro esnobismo en el mundo del turismo se exhibe con gracejo planeando excursiones de la tumbona a la piscina o de la tumbona a un mar de los que le gustan a mi espíritu hollywodiense, con la única preocupación de elegir a qué restaurante le brindo el privilegio de deleitarme con la mesa puesta y la comida preparada, o debajo de qué palmera voy a aposentar mi esplendoroso trasero. Las sombrillas están demodé.

Este verano no me quedará más remedio que tirarme de nuevo en la ciénaga, por aquello de que las comparaciones son odiosas. Cariño, es por el bien de nuestros hijos. Generarles traumas a tan corta edad creo que no es muy bueno.

¿La excusa era buena o no? (la de faltar a mi cita y la de arrastrar a mi etiqueta negra a terreno pantanoso…).

Juzgad vosotros mismos…

Caribe 1

 

Caribe 2

 

Caribe 7

 

Caribe 3

 

Caribe 4

 

Caribe 5

 

Caribe 6

 

 

 

 

8 Thoughts on “FESTEN, LA CELEBRACIÓN

  1. Hace sólo dos días que te conozco, María -mejor dicho, que os conozco, porque por lo que voy viendo tu equipo es parte fundamental del blog…- y ya estoy (muy) enganchada a tu estilo, a tu historia y a ti. Quizás porque ( como Argentina casada con un Español, tu opuesto 🙂 me veo reflejada en cada detalle que compartes. Quizás porque me río a la vez que leo, y porque recuerdo cada vez que me río. Quizás porque tus vivencias me retrotraen a las mías, y eso me encanta. O quizás simplemente, porque me gusta tu visión fresca y divertida de la vida: el caso es que estoy aquí, con razones más o menos contundentes, siguiéndote.
    Y mucho me temo: de aquí no me muevo! 🙂

    • entremadridybuenosaires on 20 abril, 2016 at 7:30 am said:

      Voy a sacar mi vena más typical Spanish…
      Jezú, Paula! Como me has dejao!
      Bienvenida.
      Aposéntate a tus anchas.
      Nos veremos. Compartiremos. Nos identificaremos. Qué de “emos” ! Cualquiera diría que somos unos tristes!
      Un inmenso placer, querida!

  2. Constanza on 20 abril, 2016 at 4:52 pm said:

    Ay María! Lo de los aviones!!! No puedo de la risa… yo soy de las que aplaude y con ganas!! y claro mi español, a pesar de los años y tantos viajes, creo que me sigue mirando raro…
    Un besote y bienvenida nuevamente!!!!

  3. ¡No puedo parar de reír con tu post! Qué manera tal elegante y bien escrita de ser graciosa… ¡me encanta!
    El brindis en honor a la abuela desconocida pero con méritos supuestos y más que probables…. Ayyy, que lloro…
    Y las fotos son una pasada.
    ¡Gracias!

    • entremadridybuenosaires on 21 abril, 2016 at 3:46 pm said:

      En cuanto en mi entorno te hagas famoso … ufff un brindis por un mago! y además europeo!!!
      Verás, verás!
      A ti siempre, querido Manu.

  4. Tenías excusa perfecta no, perfectiiísima!
    Todavía recuerdo tu último viaje en avión sola, con los niños…, y aquí al lado… y te me vas al Caribe y con ellos!!!
    Ya he leído que él lo quería así y que ha sido genial. Como me alegro de verdad.
    Y mira, una celebración de cumple así no se olvida jamás y las fotazas que me tienes, me confirman que mis recuerdos de cuando estuve están intactos en mi cabeza. Qué maravilla de momentos!

  5. entremadridybuenosaires on 21 abril, 2016 at 3:50 pm said:

    Vuelve, querida! Noté que el Caribe te echa de menos.
    Si no encuentras la excusa, me avisas y me voy contigo. Ya me encargaré yo de buscarla…

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