ESTO ES HALLOWEEN (O HOLLYWOOD, QUE PARA EL CASO…)

Para ser un caradura hay que saber, no basta con nacer. Para ser un descarado, también. O ser argentino. Preferiblemente afincado en Argentina. Que esté lo menos desvirtuado posible. Y si no, que escuches el acento y pienses que es de los que se acaba de bajar del avión. Que, como buen argentino, siga siendo virgen a la claridad verbal y se mantenga fiel a la fuerza icónica de la verborrea aduladora. Que sea poco ducho en la práctica de los ejercicios de sinceridad extrema como técnica de acercamiento. Esos con los que sin darnos cuenta logramos como única conquista la descompostura y el desatino.

Pocas veces, por no decir ninguna, se puede encontrar un argentino que tire de la insolencia para mostrar su desvergüenza. Eso es una rara avis. El argentino va a hacer gala de unos modales exquisitos a la hora de descubrirnos nuestro lado más masoquista disfrutando de la daga florentina, punzante e inesperada, que nos incrusta de una manera tan fina que fascina. Va a conseguir, sin esmerarse apenas, vapulearnos con un aguacero verbal que nos deja empapaditos hasta los huesitos. Pero lo bueno del asunto, mira si el argentino es astuto, que lo hará sin que nos importune o soliviante, y si lo hace, tan sólo será por la propia conciencia de inutilidad por no poner sentido a la obra arquitectónica de sarcasmo y mordacidad que en un momento es capaz de construir en nuestras propias narices sin más recurso que la ironía y sin otro resultado que el de la carcajada.

Del lobo se espera carne. De un argentino que nos rebane. Y nos sirva en trocitos en bandeja de plata, por si acaso la alpaca nos parece un metal que no alberga una vistosidad lo suficientemente sincera.

Yo a veces sueño con ser argentina y no lo logro ni aun poniendo tonada. Y así me va. Por no perder la actitud decorosa ante la frescura, entendida como calidad de fresco (o fresca), me quedo afásica, tan sólo capaz de tirar de mi esmalte estereotipado para lucir sonriente y bizarra, como si en realidad tuviera un espíritu de amianto incombustible ante los fogonazos de la sinceridad ajena.

Lo que yo daría por ser argentina la próxima vez que alguien se me acerque y me diga sin remilgos que mi paso por la peluquería, con lo que me cuesta sacar un hueco para ir, ha sido una especie de despropósito. Se han pasado de oscuro y en una tez tan blanca como la mía emana un cansancio muy deslucido. Poco favorecedor. Tendría que ser argentina para contestar con su ética y su estética:

-Che, a ver si me recomendás a tu peluquero, que ahora que llega Halloween mi disfraz de Morticia no tiene tanta onda como el tuyyyyyyo de Golum ¡Mirá que lo clavó contigo! ¡Qué bárbaro! ¡Qué prodigio!

morticia

Y como no me sale ni queriendo ni sin querer, veo que termino rindiéndome a la filosofía de Tita Cervera en lo que a su pelo se refiere… Como en casa en ningún sitio. Sinceramente os lo digo.

4 Thoughts on “ESTO ES HALLOWEEN (O HOLLYWOOD, QUE PARA EL CASO…)

  1. Ja, ja, ja yo me apunto a lo de hacerme argentina contigo. ¿dónde hay que firmar?

  2. Daniela on 19 octubre, 2016 at 4:31 pm said:

    Je, je, je, je, y qué paso??? No creo que haya quedado mal? y bueno si asi fuera me uno también a convertirme en argentina jejejeje besos y abrazos (y aqui entre nos, quién fue el del comentario??? para ver si le ponemos el pie aun que sea)

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