EFEMÉRIDES Y OTRAS EVASIVAS

Lo de las coartadas pintorescas para no publicar comienza a ser una excusa de lo más manida en esta mi tarea de ser madre, trabajadora, bloguera y no morir en el intento. Ya puedo desplegar todo mi arsenal lingüístico y presentar la realidad envuelta en armiño y seda que sirve de poco y nada para ocultar lo que menoscaba mis propios aprecios, que nos es más que la tesis de que soy una bloguera de pacotilla a la que la pereza (o House of Cards) gana la batalla.

Seré franca. Estoy completamente atrapada por la serie. Ha colonizado mi subconsciente hasta un punto que ni os hacéis idea. Pero ayer mi inquebrantable lealtad a mi espacio vino a atosigarme la conciencia para no prorrogar más lo inevitable. O publico, o publico.

Sin que suene a timo, y sin abandonar el cariz estrambótico de mis disculpas, parece que las desdichas con mis baños han decidido recrearse en mí hasta casi conducirme a la absoluta alienación. Después de llevar alrededor dos meses con un baño inutilizado, surge una nueva avería en el otro, no quedándome más remedio que tener a los albañiles y fontaneros como moradores de mi hogar. La tortura tiene múltiples versiones. Los que habéis pasado por obras en casa necesitáis poca descripción. A los demás, os hago el flaco favor de omitirlas.

Sólo en mi defensa decir que lo de mascar polvo enturbia las escasas neuronas que me quedan, además de ahuyentar la inspiración y tener un poder magnético para el desánimo.

A día de hoy, se supone que ya no tengo justificación alguna, porque la obra prácticamente ha tocado fin. La mampara es el último retazo que falta. Verla durante ese tiempo como elemento decorativo del comedor es una menudencia al lado de los detalles lastimosos que nos hemos visto obligados a pasar y nos han llevado a bandearnos desde un inverosímil alivio a la posición más siniestra, con una holgura desconcertante.

Hipótesis incierta. Encuentro subterfugio en menos que canta un gallo. Será que, en la lacónica trayectoria de mi blog, justo ahora estoy atravesando esa granulada adolescencia donde las crisis de identidad afloran como los forúnculos y se tira de pretextos como de los libros de texto.

Será ahora, cuando ni mi edad ni la de los míos perdona, me siguen chiflando las efemérides como evasiva.

Será que mi hija mayor cumple siete años y noto que el tiempo se me escapa de las manos.

Será que ahora quiero disfrutar con ella y con los míos y no me importa dejar desatendido lo que es un vicio reconocido.

Porque el tiempo se me podrá escapar, pero ella no.

Felicidades, hija mía. Algún día leerás esto y sabrás que tú has sido, eres y serás una de mis cinco grandes excusas para darme a la buena vida.

séptimo cumpleaños

6 Thoughts on “EFEMÉRIDES Y OTRAS EVASIVAS

  1. Muchas felicidades a esa niña tan salada que se va a pasar toda la semana celebrando su cumple jjjjj Y a su madre, por hacerlo tan bien!!!

  2. Muchas felicidades para tu princesa!!! y no me extraña nada todo lo que explicas…OBRAS?!! Se de lo que hablas.
    Las he dirigido, las he sufrido y consumen la energía de una, no me digas por qué! jajaja…Pero ya está!

    Disfruta mucho de la celebración y un beso grande, a esa niña y a esa madre!!!

    • entremadridybuenosaires on 19 mayo, 2016 at 4:22 pm said:

      Es de esas cosas inexplicables que tiene la vida…
      Muchas gracias por la felicitación!
      Y por el beso que a mi me toca!

  3. Aplauso, Aplauso, y Aplauso! Por contar historias de undíacualquiera con esa mezcla de magia y realidad. Leerte es un disfrute auténtico, María!

    • entremadridybuenosaires on 19 mayo, 2016 at 4:24 pm said:

      “Undíacualquiera” en el que me encontraste y te encontré. Eso sí que es realmente mágico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation