DESPEDIDA A LA NAPOLITANA

Cuando creía que algunos de mis propios récords no los podía volver a batir, hace dos días me descubro recordando que yo tenía un blog en el que solía escribir y al que no me dedico desde hace casi dos meses. Soy una bloguera de cuarta.

Os podría decir que desde el veinticinco de mayo, fecha en la que se celebra el día de la patria en Argentina y en la que escribí el último post, he estado tremendamente liada, liadísima, ahogada por tempestades de planes y tareas. Podría alegar todo un certero repertorio de excusas capaces de dar matarile al blog en un santiamén. Pero no estaría más que engalanando una trola como un piano, porque la verdadera realidad es que he sido secuestrada por el plácido devenir de los días, por el atractivo del sosiego, por el enganche del “desenganche” o la desconexión.

Transcurren las horas, los días, las semanas, y ya puestos los meses, sin más dicha que una vida sin sobresaltos; sin mucho de todo ni poco de nada; sin atiborrarnos de indigesta felicidad ni mantenernos a base de una dieta exenta de percances. Y el problema (o la ventaja) de cumplir años es que nos convertimos en manantial de autoconocimiento, en confidentes de nuestro propio ser, al que poco sentido tiene engañar, y a mí mi ser me susurra al oído el enamoramiento al que se ha rendido. Cual enamorada de inicio, mis pupilas dilatadas me delatan. Ha sido imposible resistirme tanto al hechizo de la higiene mental transitoria por la ausencia de wifi, como a los encantos de la armoniosa cotidianidad sin aspavientos con la que sacar jugo a la vida.

Quizás penséis que estoy sufriendo el desvarío de los inicios de toda historia de amor, pero esto es serio de verdad. El amorío que nos traemos el destierro tecnológico y yo, que ya viene fraguándose desde hace más de dos meses, ha explosionado en éxtasis el día que abandonamos la agonía del calor que desprende el asfalto urbano incendiado por la sobreactividad de las redes. El mismo día que llegué de vuelta a mi ciénaga.

Respiré hondo, aspiré su humedad, me sumergí en sus aguas y no hizo falta más. El miedo a que mi romance no se consolidara por los peligros que acechan en el oscuro camino de la exposición (o exhibición), desapareció en el momento en el que me sentí arropada por la luz de un manto de estrellas, por el silencio de la noche tan solo roto por las conversaciones entre grillos. Y ahora el fuego de nuestro amor arde en mi interior, igual que el de los ocasos de un cielo teñido del color de las llamas reflejadas en aguas estancadas convertidas en mi elixir de juventud.

Aquí es tarea fácil continuar nuestro idilio y dar gusto a un paladar aficionado a lo espartano. Nada mejor que estar más pendiente de la propia vida que de la de otros. Unos cuantos libros, un jersey de punto en ciernes y un buen almanaque de música bastan como pequeñas delicias. Suficiente alimenta el espíritu ver a la prole embebida en la difícil tarea de asilvestrarse.

Fiona se despide de vosotros para seguir viviendo a la napolitana, como dice Ray Loriga en esta entrevista. No dejéis de verla. Es muy entretenida. Este libro va a ser el destacado del verano. Imposible haber encontrado unos aderezos filosóficos, descritos a modo de fábula como él mismo dice, más adecuados para este momento estival. Creo que el final es impactante.

Con la lista de Spotify “Entre Madrid y Buenos Aires 2016-2017” y el libro “Rendición” bajo el brazo, os digo hasta la próxima ¿En septiembre? Quizás. Si el estrés por no acordarme de las contraseñas de acceso a toda mi vida tecnológica no termina conmigo. O si, aunque olvidadas o mezcladas, no tardo demasiado en volver a cambiar toda la retahíla.

Si, por alguna casualidad, ni me acuerdo ni consigo resetear la larga ristra de extrañas combinaciones de acceso, no sufráis; al fin y al cabo lo mío es otra vida ajena más. Mis motivadoras y sólidas razones para escribir este blog no me libran de ello.

¡Felices vacaciones!

One Thought on “DESPEDIDA A LA NAPOLITANA

  1. Sofia on 23 julio, 2017 at 2:17 am said:

    Feliz verano! Disfruta de tus retoños, de tu argentino y de todo lo que el verano tenga preparado para ti!
    Un beso de todavía asfalto!
    Tu siempre amiga pase el tiempo q pase sin oírnos, vernos o sentirnos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation