DE LA INSPIRACIÓN A LA ESPIRACIÓN

No hace falta entender la inspiración como algo sobrenatural que azarosamente nos ilumina. No hace falta hacerlo cuando nos roza de cerca. Y no sé a vosotros, pero a mí me abraza cada día. Fuertemente. A cada costado que miro.

Me giro a un lado y tengo en mi mediana la encarnación más viva de la inspiración. Un corazón capaz de sentir con tanta intensidad, incluso lo incierto, que hace temblar los cimientos de la cordura.

El movimiento de su platina melena al viento, su seductora caída de ojos, la sonrisa engatusadora y unos movimientos pausados y medidos hasta la exageración, no pueden enmascarar la artista que lleva dentro. Tiene sobradas cualidades para interpretar a la más desdichada Vivien Leigh o a la más inocentona Doris Day en sus encasillados papeles de rubia coqueta, dinámica y pizpireta cantando sin parar. El último hit de mi estrella particular, que ha llegado incluso a las aulas, es el ideado por su padre como “leitmotiv” para seguir haciendo de mi pequeño un gran hombre: “en el Caribe, ya no hay bibe”. Con soniquete, es una frase muy pegadiza y estimulante. Os lo garantizo. Y ella la voz más sobresaliente de mi terceto. En calidad, alguna que otra duda me asalta; en intensidad, ninguna.

Luego resulta que tan magno “artisteo” de mi descendencia es herencia genética de mi espíritu hollywoodiense… pero en fin…

Las experiencias acumuladas a lo largo de la corta pero insigne vida de mi criatura le han dotado de una academia artística que ya quisieran muchos para sí. Y a todas luces, el aire caribeño ha sido renovador para su repertorio de inspiraciones. Ha desarrollado un arte especialmente romántico e inspirador para caer sumisa en las redes del sueño. Da igual que sea un contratiempo para ti, espalda y brazos fornidos encargados de llevarla a cuestas. No importa. Ni se te ocurra negarte a su letargo o te tacharán de enemiga del arte. Le pones la alfombra roja a Morfeo para que la atrape por completo. Cómo no vas a hacerlo si ante las súplicas para que no se duerma en lugares no destinados al efecto contesta:

– No me voy a dormir, sólo voy a cerrar los ojos para disfrutar de todas las cosas buenas que hicimos durante el día.

Merece el Oscar y lo que es peor, ella lo sabe. Se sabe artista de las buenas. Imposible no saberlo con el fervor que su público se lo transmite.

Miro al otro lado y un torrente de inspiración me sacude. Noto como mi pequeño niño “con-don” me promete, con pasión encendida, amor para toda la vida. Eufemismo que la artista patológica que llevo dentro utiliza para disfrazar el término mamitis.

La dosis de inspiración que alberga mi hijo varón es tanta que se permite el lujo, aun con el pecado reciente, de interpretar el papel de ángel sin mácula que vaga por la vida perdonando las vilezas ajenas. El grafitero de las paredes y el sillón debe haber sido otro, el que ha roto los cuentos debe haber sido otro, el que casi termina con la vaselina porque era preciso engrasar la moto debe haber sido otro… Debe ser que en nuestra humilde morada además de ángeles cohabitan otros entes extracorpóreos.

El siguiente paso para la puesta en valor de sus inspiradoras virtudes será convertirse en un avezado borrador de huellas cuya vocación por resolver enigmas le lleve a participar en la caza y captura de los culpables. Lo sean o no. Y si no consigue que una madre con hondas convicciones se lo trague, se las apañará para archivar el asunto como un misterio no del todo desvelado. Como si lo viera…

-Hijo, ¿qué tal el día en la guarde?, ¿has jugado hoy con Fulanito?, ¿qué tal te lo has pasado?

-Yo no pegado Fulanito, mamá. Ha sido Menganita.

Estos sistemas educativos modernos que restan protagonismo al latín y se lo ceden a los bits de inteligencia no sé qué nos depararán en un futuro… le dices “excusatio non petita, accusatio manifesta” y te mira raro. Le enseñas una carta de un pollo y te dice “this is a chicken” con total naturalidad. Pero que conste que creo que es el camino. Hay que conseguir defenderse en el mayor número de lenguas posibles. Y para eso, además de los idiomas, las aptitudes artísticas cuentan tanto o más.

Desde luego él tiene mucho arte. Parece argentino.

Por último, que no menos importante, la mayor. Emuladora distinguida de Forrest. Si desconocías la verdadera fuente de energía y vida ella es la inspiración más simbólica. No para ni un momento quieta. Ni aunque se lo implores con piedad. Sus sentidos y ademanes desbocados van a zarandear tu calma de espíritu dejándote abatido y lo que es peor, con una voluntad raquítica.

Mientras tú solo alcanzas a presagiar el desaliento al que te aboca una alocada carrera, ella sigue brincando ante tus ojos con una alegría codiciable y con una expresión de felicidad instalada en su rostro que ojalá mantenga a perpetuidad.

Cuando por las noches las fuerzas flaquean y deambulas arrastrando los pies como si de una tonelada se tratara, cuando tu visión borrosa evoca el cansancio y su mella, o cuando por fin el silencio parece ser el único amigo que te queda, tiene la insólita cualidad de recargar sus pilas y seguir llevando la voz cantante. No ceso de cuestionarme de dónde saca semejante inspiración para exprimirnos a todos, teniendo en cuenta que yo soy una tortuga y su padre es como las gallinas, a las once, al sobre.

No hay más opción posible que marcarme un buen ritmo. Inspirar, espirar. Y así sucesivamente.

Esto es una inspiradora carrera de fondo.

Streetart

4 Thoughts on “DE LA INSPIRACIÓN A LA ESPIRACIÓN

  1. Qué disfrute tus ´historias´ María.
    Siempre logras que me quede en ese fantástico punto intermedio entre la admiración que me produce ´lo que cuentas´, y la risa asociada al ´cómo lo cuentas´.
    También hoy, ¡mi aplauso!

  2. No puedo estar más de acuerdo con Paula.
    ¡Un abrazo!

  3. entremadridybuenosaires on 10 mayo, 2016 at 9:48 am said:

    Muchas gracias Manu!

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