Así es como surge este blog…

Hace ya unos cuantos años, cuando cursaba el que por aquel entonces en España se llamaba COU (hoy segundo de bachillerato, vete tú a saber cómo dentro de unos años), uno se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida: la elección de carrera universitaria. Yo era de ciencias, pero no tenía una clara vocación de nada. Lo que más me gustaba era la biología y las matemáticas. Tras evaluar diferentes opciones, con opiniones externas rondando mi cabeza, me decanté finalmente por las ciencias exactas. En todo ese proceso, que no fue fácil, mi madre sutilmente me sugería que por qué no hacía administración y dirección de empresas (ADE), que tenía números, que me gustaban mucho; a lo que yo muy digna contestaba “tal vez no tenga claro lo que quiera hacer, pero sí lo que NO, y desde luego NO quiero hacer empresariales”. Tras un primer año bastante desastroso, comprobé que no estaba hecha para eso, y mira tú por donde, terminé matriculándome en ADE, algo que había perjurado no hacer. Primera en la frente….

Desde el colegio tenía un grupo de compañeras que mostraban una especial predilección y predisposición a relacionarse con varones argentinos. “¿No te encanta el acento que tienen; cómo hablan?” A lo que yo nuevamente muy digna contestaba: “No entiendo cómo os puede gustar ese acento; parece que están cantando todo el día. Nunca podré estar con un argentino”. Alrededor de ocho o diez años más tarde estaba casada con uno. Segunda en la frente…

Está claro. Nunca digas de esta agua no beberé, porque ¡beberás a chorro! Y también os digo, que el hombre es el único animal que tropieza más de dos veces en la misma piedra, así que aunque sea una máxima muy presente en mi vida, puedo volver a caer una vez más. Ya no digo nunca.

Y en abril de 2003 Argentina llamó a mi puerta y yo le abrí mi corazón. En 2007 me casé con un hombre maravilloso, al que adoro y admiro como no es posible más.  Nuestro más preciado tesoro es la gran familia que hemos formado.

SOMOS ENTRE MADRID Y BUENOS AIRES

En nuestra casa conviven de la mano costumbres argentinas y españolas. Incluso simultaneamos el “idioma argentino” con el español. Mis hijas tan pronto te dicen que hay que “armar la valija” como “anotarse a clase de algo” o “me van a retar” (en lugar de regañar). Y no digo nada cuando es a la inversa y llegamos a Argentina y mis hijas hablan delante de sus primos y “cogen” las cosas en lugar de “agarrarlas”. Las pobres… Por mi parte, desde hace un tiempo me escucho dirigiéndome a las féminas como “querida” y por la otra parte contratante, mi marido vive el colmo de cualquier argentino que es tener una suegra que se llama Concha y una mujer a la que no le gusta el dulce de leche.

Así que así surge este blog, donde recojo las experiencias de vida de dos mundos, dos culturas y un solo corazón, el de mi gran familia hispano-argentina, a medio camino Entre Madrid y Buenos Aires.

Bienvenidos.