CÁRMINE

Mi marido es un auténtico “etiqueta negra” a todos los niveles. El primero, y más importante, como persona. Es bueno de verdad; y aunque siempre en esta frase el verbo ser y estar son completamente equivalentes a mis enamorados ojos y encandilada alma, en este caso particular me refiero exclusivamente a su calidad bondadosa. Os iré descubriendo poco a poco el surco que ha ido labrando aquí mi amigo para ganarse tan honroso calificativo, no sólo a mi parecer, sino al de todos los que le rodean (que espero así siga, sin tener que retractarme de mi opinión… ).

El segundo nivel de negrura atañe a sus exquisitos gustos, que además de alcanzar su más clara manifestación en la elección de mi ente personal y mi masa corporal, se traduce en un distinguido paladar que le lleva a seleccionar los mejores y más sabrosos manjares terrenales. Y en esas que va y me los muestra; como es el caso de lo que nosotros comúnmente denominamos bollería y argentinamente hablando se identifica como facturas.

Si uno prueba las facturas argentinas ya nada vuelve a ser igual… ni por asomo menosprecio la española, no cometeré semejante aberración, pero de verdad de la buena que lo de las media lunas de grasa o manteca y los vigilantes, no tiene nombre… ¡De manera innombrable te quitan el sentido! Así, resumidamente para los locales, son como tres tipos de croissants más chiquitos de lo normal, cada uno con un nombre, porque aun siendo lo mismo, no es igual… Luego, a parte, están las facturas que rebosan dulce de leche a borbotones, pero que dada mi escasa predilección por este dulce, como ya introduje en su momento, dejo que sirvan de deleite máximo a los ultragolosos.

Cual ojeador al acecho, en cuanto se nos presenta la ocasión, allá que nos lanzamos a la caza de proveedores de tan deliciosa mercadería. Entre otras razones, para apaciguar la morriña que pudiera el patriarca sentir. En uno de estos azarosos lanzamientos, igual que nos ocurre en la mayor parte de los casos, descubrimos un lugar precioso, un lugar etiqueta negra, llamado Cármine, regentado por Carmen, una magnífica anfitriona que nos brinda todo tipo de exquisiteces artesanales argentinas en un distinguido y acogedor ambiente que ya desde el ventanal de la calle llamó poderosamente mi atención la primera vez que fuimos. Ahora se ha convertido en uno de nuestros imprescindibles, al que hemos acudido, y seguiremos acudiendo, en repetidas ocasiones.

Como desde luego os podéis imaginar, es otro de los sitios idóneos para tomarse una buena lágrima… acompañada de medias lunas, vigilantes, alfajores, sándwiches de miga, empanadas, tartas variadísimas, quiches, etc. Y todo excepcional. Palabra de “catador etiqueta negra”.

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8 Thoughts on “CÁRMINE

  1. Amparo Zapater Fontelles on 28 mayo, 2015 at 8:47 am said:

    Pintón q tiene el sitio!!! Ay se me ha abierto el apetito sólo de pensarlo!!! uummmhhh!!

    • entremadridybuenosaires on 28 mayo, 2015 at 10:08 pm said:

      Está fenomenal! estamos acumulando sitios para ir cuando vengáis… 😉
      Querida, te voy a nombrar la lectora del mes! Te lo aviso…

  2. Elsa Ramos on 28 mayo, 2015 at 7:44 pm said:

    Hola! Me encantó! Bien al gusto argentino, supongo que está en Madrid. Me gustaría conocer la dirección para recomendar a mis amigos (y familia) que andan por allí. Gracias! Abrazos

    • entremadridybuenosaires on 28 mayo, 2015 at 10:03 pm said:

      Hola Elsa! me alegra te haya gustado!
      Sí, está en Madrid. La dirección es
      Calle de Sta Engracia, 37, 28010 Madrid
      Espero les guste tanto como a nosotros!
      Un placer tenerte por acá (a la argentina) por aquí (a la española) en mi pequeño espacio!
      Un abrazo!

  3. Ah buenoooooo Tengo que ir!!! En mi próximo aterrizaje en Madrid voy!! Además esta muy cerca de la casa de mis cuñadas
    Yo soy habitué de la pastelería argentina Atuel en Majadahonda que hasta ahora es mi preferida de Madrid, pero iré a Carmine, tal vez cambie de opinión
    Gracias!!
    Besos
    Mica

    • entremadridybuenosaires on 29 mayo, 2015 at 12:42 am said:

      Bueno Atuel es otro de nuestros imprescindibles! No vivimos nada cerca y aún así vamos, ya te digo que en mi casa parecemos estar a la caza de sitios argentinos permanentemente! Atuel en género, es excepcional, (sos tb paladar negro querida… ) ojalá la pusieran tan divina como Cármine!

      • Es cierto lo que decís a Atuel le falta encanto pero todo es tan rico que me lo llevo a casa o al parque!! Perdí la cuenta de las veces que me compre un sándwich completo de la milanesa y lo comi tomando sol en el parque! Mi plan perfecto!!!
        Mmmmm lo que daría ahora x una docena de facturas
        Besooo

  4. Vicente AH on 5 noviembre, 2015 at 7:52 pm said:

    Estoy seguro de que tu “black label” se ganaría también a tu tía Mamen llevándola a este tentador establecimiento. ¡Ay, par de golosonas!

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