EL TIEMPO PASA

El tiempo pasa. Se nos escapa. No hay que enfocar los recuerdos a las profundidades del tiempo para darnos cuenta. A veces pasa por nuestra vida coqueteando con alegría y nos recibe no sólo con afables apretones de manos, sino con tiernos besos y abrazos. Otras veces llega turbulento, dotado de una descarada cualidad para fastidiar. Viene dispuesto a abalanzarse sobre nuestro pescuezo y hacernos sentir frágiles y modestos.

Pero estoy dispuesta a hacerle frente. Si hay que batirse, lo hago ¡Menudo desvergonzado!

Y es que el tiempo no sabe con quién se ha topado. Soy un alma de diablesa revestida de seda; una auténtica bruja lista para escribir mi conjuro, porque a santo de qué tanto apuro.

Me quiere alguien explicar por qué el tiempo se empeña en pasar llevándose a mis hijos sin rechistar.

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UNA GRAMOLA AL CALOR DEL HOGAR

Ha tenido lugar un acontecimiento de antología. Digno de ser destacado. De esos de dimensiones extraordinarias. Mi etiqueta negra ha vuelto. Al son de la melodía del turrón del almendro, el patriarca vuelve a casa por Navidad tras un exilio laboral que ha durado apenas cuatro meses. Continue Reading →

UNA SERIE DE CATASTRÓFICAS DESDICHAS

Ciertos rastros de divina juventud encuentro en mi sempiterna alma. A pesar de hacerme cada día un poco más vieja, algo que acepto con sencillez y piedad, en ocasiones me veo envuelta en una maraña en la que sólo la inconsciencia de la juventud te puede atrapar. Es la única explicación plausible que encuentro. Eso, o ya me voy apeando del burro de férrea detractora de la saga “Grey” y asumo que tengo más de masoquista de lo que me gustaría llegar a admitir jamás.

Una, creyéndose en la plenitud de su mocedad, sucumbe a las sugerencias de su etiqueta negra de ir a verle a otro país. Con mar de por medio. Nada más y nada menos. Sola. Con los tres niños. En avión. Con el pánico a volar que yo tengo. Sólo en mi contra diré que no era Argentina. En lugar de 12.000 km eran solo 1.700. Una nimiedad en términos relativos, está claro, cristalino. No sé de qué me quejo.

Te ponen en bandeja cuatro billetes de avión para ir a Londres en la temporada Navideña. Además te llevan las maletas dos semanas antes. A ver quién es el guapo que dice que no. Total, sólo tengo que ir con una mochila y tres niños, ¿qué podría llegar a pasar?

TAXI LONDINENSE

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UNA GRAMOLA DE AGRADECIMIENTO

Sin lugar a dudas, de bien nacido es ser agradecido. Aunque también se puede utilizar la modalidad, el que no agradece, al diablo se parece. Y me apuesto el cuello que se os ha pasado por la cabeza, mujer refranera, mujer puñetera….

Poco tengo de diablo (no así de diabla), y mucho menos me visto de Prada. De puñetería y puntería andamos finas. Dejando la puñetería para otra ocasión, en esta vengo a ser una fina agradecida.

Con este halo de moderna mística que me gasto no engaño a nadie. No soy trendy. Voy sentada en el vagón de cola de las tendencias. Porque soy lenta hasta para eso. Hay quien asegura que hasta dejada. Fatal es la encrucijada.

Pero no voy a negar que soy una seguidora. Una gran seguidora. De esas fieles hasta la eternidad. Una auténtica fan/follower. Si me gusta, lo sigo a ritmo de fusta. No vaya a ser que pierda comba en el asunto. Menudo disgusto. Me entrego en cuerpo y alma, como si de una unión marital se tratara, en lo bueno y en lo malo, a las duras y a las maduras. Me convierto por despose, además de en argentina consorte, en lectora por deporte.

Y eso fue lo que me ocurrió con un dúo de excepción. El que es pieza angular de un terceto espectacular, con una creatividad de abrumar. HelloCreatividad.

Dos chicas que son sonámbulas malabaristas, son las creadoras del blog Sonambulistas, donde demuestran ser unas auténticas artistas. Tan pronto te revelan recetas exquisitas (e incluso aptas para mis escasas dotes culinarias), como te proponen fabulosos planes para hacer con niños, manualidades y trucos mil, historias personales de lo más conmovedoras o unos looks con gran estilo de esos que como buena fan/follower tratarás de instaurar en tu hogar. Solo comentar lo que incluso la terminología ya antes nos decía… el blog se llamaba en sus inicios BEBE ESTILO, lo digo todo y no digo más.

María y Mar, Mar y María, no son como la noche y el día. Aquí me remito a su descripción. Son una pareja de las que embelesan. Y encima van y me invitan a un evento de esos trendy de verdad. De Bugaboo, el carrito con el que sólo han tenido que pasar tres hijos y unos dolores de espalda horribles para darme cuenta de que la ley de la palanca es universal y aplicable a todos los campos. Quien volviera a empezar… yo a mi te traería.

He de confesar que aunque ya me tenían conquistada a estas alturas de la película, una tiene su pequeño corazón y estas cosas ilusionan de mucho a muchísimo.

Así que allí me personé con mis tres hijos.

Tras una entrada triunfal por el photocall, reflejada en una instantánea que nos sacaron en la que yo estoy como con grito de tonadillera, acompañada de un torero y una bailaora y sólo por una vez mi mayor era la más discreta, nos liamos los plásticos protectores al cuerpo y a pintar se ha dicho. Que quieres pintura, toma dos botes; que no tienes brocha, pinta con la mano; que ya han pintado las paredes al efecto, pues píntate tú o al que tienes al lado. Si consigues pintar a un adulto además puntúa doble en la escala artística. Ríete tú de las guerras de barro…

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En contra de lo previsto, mi mayor se mostró dócil y abnegada (renunció incluso a ir a casa de su íntimo amigo). Se dejó llevar por su vertiente más artística y plasmó con decisión más de un digno manchurrón. Siguiendo los imprevistos, la mediana no hizo alarde de su vena artística sino de la melindrosa, que lo de tener las manos un poquito asquerosas parece que es un horror para mi doña col. Le gustó más lanzarse al papel de dinamizadora y controladora del evento, que allí la tuvieron en la entrada casi con el ordenador en mano. Y el tercero y último de la saga llegó, vio y venció. En todo el fango se metió. Con total independencia y meritoria solvencia ¡Cómo lo disfrutó! Eso fue pasión. De la buena.

Como la mía por vosotras.

Hoy mis queridas María y Mar, Mar y María, mi moneda de la gramola va por ustedes. Porque os quiero agradecer lo que me hicisteis merecer. A mi y a los míos.

GRACIAS,

¡Sois las artistas que me pintaron una sonrisa!

Paint a smile on me

Vuestra siempre, hasta la luna y vuelta…