PRIMERA GRAMOLA TRANSATLÁNTICA

A la mujer, con o sin lazos, se la conoce por sus zapatos.

Aquí, y al otro lado del océano…

Un par de Converse rosas dicen lo que antes de su aparición predije, que una alma estilosa sería, la que descubrí un veraniego día.

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Fotografía tomada por Constanza @c_ddll

Ese día, querida mía, en el que tu helado de dulce de leche me cautivó por visión, que no por degustación. Reitero mi poca predilección por tan dulce sabor.

No sólo era un helado que venía directo de Argentina, sino que aparecía entre fotos divinas, las que bajo los #hashtags de HelloCreatividad van a hacer Instagram estallar.

Y tú, entre todas las followers, eres de las de gran mérito, porque la climatología de diferentes hemisferios te obliga a desarrollar un gran ingenio.

Porque te gusta tomar el té con medias lunas y levantar los pies hasta la luna.

Porque te gustan las velas que dejan rico aroma y estela.

Y despeinada vives feliz, con gran filosofía de vida que alegra tu rutina.

El aroma a perfume y flores no enmascara el que también a bebés y galletas emanas.

Jugando al “tatetí” estarías, desde un desayuno slow hasta el siguiente día, cuando una ducha de invierno refrescaría lo que aquí más bien nos acaloraría.

A veces una selva negra te pides y no te importa servirla en platos infantiles. Otras veces incondicional del bizcocho eres para disfrutar con las amigas más fieles.

Adoras las estaciones de trenes, de esos que suben y suben y te llevan hasta las nubes.

Y como te encantan las sorpresas (incluso las de artistas que paredes pintan) hoy he querido agradecerte lo que creativamente te mereces.

Instagram es una gran fuente de descubrimientos…

Hoy mi moneda de la gramola cruza por primera vez el Atlántico y va por ti, querida Constanza, porque lo tuyo es constancia!

Me llamas desde la oscuridad (un gran océano que nos separa) y me sacas a la luz….

…. You called me out from the dark, and brought me into the light….

 

¡Gracias siempre, por estar ahí!

 

PUNTUALIDAD BRITÁNICA

Hay cualidades que considero virtudes, entre otras cosas por lo que en ocasiones cuesta conseguirlas.

Aquí subrayo la puntualidad. Porque lo de llegar con cuidado y diligencia a la hora convenida no es una tarea baladí. Costar, cuesta. Es lo que tiene moverme a paso de tortuga o con el freno de mano puesto.

Aun así una no cesa en su empeño por conseguir ser una virtuosa. Me tacharán de todo, hasta de impuntual, pero desde luego, no de no haberlo intentado.

Siendo yo una impuntual mocita, escrupulosamente a tiempo llegó a mi vida el padre de las criaturas. Ese en el que la puntualidad no es sino otra negra cualidad más en su etiquetado.

Tras unos cuantos años de noviazgo mi etiqueta negra, además de puntual, demostró ser paciente. Si bien es cierto que en los albores de nuestra relación, el delirio y el frenesí mitigaban la espera.

Pero una crece y sospecho que también madura. Rectifica errores, no sé si por maduración o por educación, la que sutilmente, con cortesía y urbanidad, con embudo me ha impartido el patriarca en mi hogar.

No sé a otros, pero a mí lo de los paseos en la puerta con el abrigo puesto, pasar de jugar con las llaves a abrir el cerrojo, u osar incluso abrir las puertas de mi humilde morada dejándola expuesta a merced de la curiosidad de los vecinos estando yo aún en paños menores, como aquel que dice, me parece que presión es poco.

Y si además resulta que los niños están con los abrigos sin poner, los zapatos aún sin abrochar, o las mudas de repuesto ante calamidades por micción sin guardar, ni siquiera ilustres de la talla de Boyle-Mariotte o Pascal son capaces de recoger en sus fórmulas variables explicativas de una explosión por presión semejante.

Ni la física, ni la biología fallan. Que se lo digan a Darwin y que me lo digan a mí que sufro cómo la genética y la selección natural han convertido a mi hijo pequeño en emblema de puntualidad.

No me queda más que clamar que siendo carne de propia carne no hay más remedio que aguantar, así con argentina dignidad. Y cuando de nuevo al patriarca le vuelva a tocar ocuparse del mañanero ritual sufriendo la presión de tan británica puntualidad, me rememore con comprensión cuando los hechos vayan más allá de una mera percepción. No es solo un pedo no….

El niño además, de “con-dón”, es un cagón. Y con exactitud y regularidad suelta su vientre al pañal en ese preciso instante en que te tienes que marchar. Ni el sonido de unas llaves impedirá que la criatura se comporte así de natural. No por nada, sino porque su naturaleza es puntual. Como la de su padre.

Reloj

UNA ILUSTRE GRAMOLA

No suelo meter dos entradas seguidas de La Gramola, pero creo que la ocasión lo merece.

Hace ya un año y pico, leyendo uno de los blogs más mediáticos entre cualquier grupo de madres que se precie, descubrí el que puedo asegurar es para mí uno de los mejores blogs que he leído nunca y me aventuro a predecir que pocos le harán sombra.

Recuerdo ese verano en mi querida ciénaga. En mi memoria sigue intacta una de esas caniculares siestas que nos procura mi amada tierra y en las que ya no sabes ni qué postura adoptar para ventilar. Un momento de esos de inolvidable bochorno en el que ella entró por mi ventana como una brisa fresca dispuesta a apaciguar los acaloramientos que por número de hijos a mí también me acompañaban. Era la brisa fresca que salía cuando abrí su nevera

Nunca imaginé cuando sobre su enlacé pinché que tanta dicha (y adicción) me traería.

Aunque sin venia, en su espacio me colé y ahí bien amarradita me quedé.

No es su ironía, ni su sarcasmo; ni su sinceridad, ni donosura; ni sus exquisitas dotes literarias que convierten a una ingeniera de cualificación, contadora de profesión, lectora por religión y madre por devoción, en una diosa del olimpo de la madresfera.

Ni tan siquiera son sus cinco rubias de porte alemán, ni las aventuras y desventuras que le hacen pasar. Ni el Padre Tigre que tanto le incita a desahogar.

No es esa bucólica e instagrameable granja en la que vive, donde la versatilidad es el principio de la felicidad.

Es toda ella en sí misma, porque no hay otra igual.

Y cuando me las prometía felices porque cada día que pasaba de mi dulce espera era uno menos para que el ansiado post llegara, una noticia me pulverizó y hecha añicos me dejó. Llegó el nunca imaginado luctuoso día en que nos comunicaría que nos abandonaría. Así, sin previo aviso ni atisbo de intuición.

No entro en razones que son de corazones, pero desde ese día ya nada es lo mismo, ni es igual. Me afloran arroyos de lágrimas por lo que la voy a extrañar ¿Quién va ahora a verbalizar mi mismo penar y disfrutar?

No quería dejar pasar una moneda especial para una ilustre del “ciberlugar”.

Porque como dice la canción,

Yo iba siguiendo la multitud …. Y miré a todos lados y allí ibas tú…

Esta moneda hoy va por ti, Madre Tigre! Mis mejores deseos para toda la Familia Tigre!

Siempre tuya…

GRAMOLA CON “E”

Hoy me hago eco de un pasado hollywoodiense al más puro estilo Sofía Petrillo, madre de Dorothy en la ochentera serie las “chicas de oro”. Sicilia, 1940… parece que fue ayer, pero fue casi entonces, el año en el que me llevé la primera en la frente al terminar estudiando una carrera que había perjurado no hacer. Una carrera universitaria que no sólo marcó mi actual profesión, sino mi condición, la de argentina consorte madre de familia numerosa.

Como si de un silogismo se tratara o tratase, la primera proposición alude a mi categoría de alumna a la par que compañera y amiga; la segunda a la amplitud de los círculos de amistad de mis propios círculos y la tercera de cómo yo entablé amistad con los círculos que eran de las de mi círculo. Dicho de otra forma, los amigos de mis amigas son mis amigos… y al menos uno más que amigo, puesto que es mi marido.

Pero antes de llevarme la segunda en la frente, convirtiéndome por despose en argentina consorte, tuve unos años de soltería que igualmente han quedado para siempre marcados en mi memoria.

Portugal, Marbella e Ibiza, por este orden, culminaron una etapa de exacerbada exaltación de la amistad, en la que tres amigas del montón estrecharon lazos a base de rayo cósmico y surrealismo supino. Y doy gracias a la vida no sólo por aquel año, del que solo hablaré en presencia de mi abogado, sino por las semejantes a las que me arrimó, que a día de hoy continúan teniendo un lugar privilegiado en mi corazón.

Dos son ellas, para mí las más bellas, no sólo de frente y de espaldas, sino de alma. Mi e-Alma, porque ambas dos comparten la inicial de su nombre angelical. Eva y Elena son, y por siempre serán, estandarte de amistad.

La una por guapa, diligente y espabilada, que renació de la noche a la mañana el día que del caballo se cayó y no precisamente sentadita se quedó, sino que se pegó un tantarantán en la cabeza que casi la deja tiesa. Y dicen las viejas que de un golpe en la cabeza o te quedas tonta o ganas listeza. Con ambiciones por montera, terminó siendo una estrella en el olimpo de la inteligencia, que a día de hoy sólo le falta encontrar una órbita con un planeta estable en torno al que girar.

La otra por ser tan alta y guapa como cariñosa y despistada. Agradecida toda la vida estaré que por su tímida compañía decidió llevarme de carabina hacia el viaje de mi vida. No importa cuántas vueltas perdida con ella des, ni que no la veas en todo un mes, ni tan siquiera que la intentes llamar y jamás la puedas localizar, lo que importa de verdad, y nadie me lo podrá negar, es que es una mujer de bandera, con flexibles posaderas capaces de alumbrar tres criaturas de notable envergadura como si de uno de sus despistes se tratara… hala, dos empujones y listo. Ahí van cuatro kilos y pico.

Y mis dos amigas de verdad, son divertidas como las que más, con las que me río y carcajeo todo un día entero. Sólo los astros sabrán cuándo nos dejarán volver a disfrutar de una jarana de verdad. De esas que al recordar solo puedo considerar que NUNCA malgasté mi tiempo formando parte de este gran terceto.

Hoy mi moneda de la gramola va por vosotras, porque me siento afortunada de teneros y quereros como os quiero.

LA RAE ME PERSIGUE

Una definición objetiva de mi persona pasa por decir que soy catalana de nacimiento, madrileña de adopción, extremeña de corazón y argentina consorte. Lo que viene siendo una ciudadana del mundo, con habilidad para adaptarme a costumbres e idiomas diversos. Pese a ésta mi camaleónica capacidad de cambio, el corazón siempre me lleva hacia una opción con mayor predilección. Y aquí, amigos, la extremeña gana por goleada…

Qué tendrá esa tierra mía que tanto me gusta y me atrapa, amén de una paradisiaca ciénaga, delirio de tierna infancia. Esa tierra con la que mi prole se mimetiza tanto durante la temporada estival que vuelven hablando cierta mezcla exótica de extremeño y argentino que creo terminaremos coronando como lengua oficial de nuestro reino particular.

Él no es plenamente consciente aún, pero el exotismo no es sino un acicate más que mantiene vivas nuestras ansias de saber y la llama de nuestro amor… Qué sería de nuestro patriarca, en el que se combinan una notable sobriedad navarra con una exquisita cultura de verborrea argentina (que en su caso brilla por su excelencia así como por su ausencia) sin el exotismo que su descendencia, bajo clara influencia materna, le brinda en su anodino día a día. Que tediosa sería su jornada sin tener que corregirnos las letras que nos comemos al hablar o sin tener que adivinar el significado de alguna palabra nueva con la que le sorprendo. Porque yo, como buena extremeña de corazón, grito a los cuatro vientos “ ¡Cuidao!” Cuando un hijo mío se lanza al peligro cual kamikace en acción o les preparo un buen platito de “pescao” para cenar, porque soy también un poco madre “bio” y me gusta cuidar la alimentación de mis criaturas. Porque declaro estar remostosa cuando estoy pringosa, o estar más calmada por conseguir que una situación sea más desenredada. Atrocho por diferentes caminos para llegar antes a mi destino, acumulo zarrios por doquier, me añusgo con la boca llena de perrunillas y aunque mis hijos salen como pinceles de casa vuelven hechos unos farraguas.

A día de hoy, con más de dos lustros juntos a nuestras espaldas, me congratula poder seguir velando por mantener viva nuestra capacidad de aprendizaje. Por seguir despertando en mi etiqueta negra un espíritu de iniciativa y superación que le lleva a consultar con frecuencia y desparpajo español el diccionario de la Real Academia Española (RAE), porque yo no, pero ella, con su lema “limpia, fija y da esplendor” sí que sabe.

Y aprender de los errores es de sabios y “extremeñarse” más. Así que querido mío, terminarás hecho un sabio, que en verano llevará calzonas, que tendrá “cuidao” con sus hijos para que no se entrillen los dedos o se hagan piteras y que como siga dándole tanto al ibérico de nuestra tierra se va a poner casi tan mostrenco como con el dulce de leche. Porque todo se pega y más mi hermosura y yo ya voy hablando por ahí diciéndole a mis hijos “ponete el abrigo” o “vestíte que nos vamos”.

¡En la diversidad, está la riqueza!

¡Qué familia más rica tenemos!

RAE